AMANECER ENTRE LOS CRISTALES

Grace

Autor: Enrique Vargas

En homenaje a mí nueva musa, este escrito se lo dedico solamente a ella y a nadie más.

El pueblo estaba arropado por la sabana de la oscuridad. Yo con mi bicicleta recorro por las calles solitarias del pueblo a altas horas de la madrugada, con una brisa fría pero adecuada para la ocasión. Mi recorrido termina al llegar a mi único destino el bar, dicho bar estaba cerrado pero se cómo entrar sin sospecha, al entrar su interior nunca dejaba de sorprenderme y dejarme una satisfacción por su cuidado aspecto interno. Este bar se asemejaba a lo que era la época de oro de naciones como estados unidos y el viejo continente hace ya 20 años, antes de la llegada de la gran depresión que me obligo a irme a donde fuera para ver si la suerte me sonreía en otro lugar; por lo menos encontré este. Recorro paso a paso la pista de baile donde tiene al frente la tarima, algo grande pero con detalles que la hacen ver espectacular. Mi recorrido continua pasando por la barra del local con una sillas de madera muy bien diseñadas, en la barra por la parte de arriba que es una pared tiene unos cuadros pintados que describen lo que era el trabajo duro del campesino pero a la vez describiendo lo gratificante de lo que era ser recompensado o eso es lo que describe. Las mesas arropadas por manteles tan blancos que cuesta creer que sean viejas, parecen nuevas cada día que están ahí.

Los vasos cristalinos como diamantes o agua del rio más natural y fresco, las mesas de billar, el piso de madera que parece que puedo ver mi reflejo allí el techo con ilustraciones tan particulares, todas ellas eran una combinación que daba mucha imaginación. Pero lo que más deseaba ver era el piano no sé cuánto tiene de antigüedad y la verdad no me importa, pero deseaba poder tocarla escuchar que notas creo con ella ¿¡si es que aun recuerde como hacer música!?

Aproximadamente podrían ser las 04:00AM, aun el sol no se asomaba con su cálida presencia. Mire frente al piano y di los pasos para estar lo más cerca posible de ella, al llegar toque un poco sus teclas y con la emoción en los labios decidí sentarme, veo a mi derecha a esa misteriosa chica, la misma de la vez pasada.

Con un cuerpo bien moldeado, una piel clara que la puedo confundirla con un ángel, pero debe ser tan delicado como hermoso, un cabello negro tan oscuro como la misma noche, todo su rostro es una expresión, como de una niña, una niña que ya es toda una mujer. Pero lo que me da curiosidad en ella son sus ojos ¡son fascinantes! El izquierdo es de color azul y el derecho de color verde es curioso, ¿nunca había visto nada parecido en otra mujer? al contemplar tal creatura, ella mueve su carnosa y provocadora boca estas palabras: Disculpa, puedes… quiero que toques una canción para mí, porque me gustaría bailar para ti. Nunca nadie me había pedido ese favor; lo sentí como un curioso alago y sin perder más tiempo, me siento y comienzo a tocar el piano. Lo primero que hago es tocando una melodía muy suave pero a la vez familiar para mí, en realidad está basada en una canción que  mi madre me cantaba cuando era bebe. Mientras toco le hecho una mirada a ella bailando despacio sin hacer ruido alguno, de repente el amanecer empezaba a reflejar su luz cálida y se combinaba con las vitrinas del bar, ella atreves de su baile tocaba los cristales del candelabro que fue bajado hace días atrás y estaba guindando cerca de ella y a la vez eso mismos cristales (tocados por ella) creaban una melodía que acompañaba a lo que yo tocaba en el piano. Continúe mirándola y seguía igual de hermosa con su traje de humilde campesina; era una niña y a la vez una mujer.

Continuo tocando el piano, poco a poco recuerdo más la melodía y llego a dominarla, es entonces que me doy cuenta que esa niña, se desenvuelve más y más en la danza que está realizando, trato de no desconcentrarme en seguir tocando, pero no puedo evitar verla, así que lo intento y con éxito, equilibrar mi entorno tocando la melodía a los pasos de ella.

Al observarla comienzo a notar como todo su cuerpo se desenvuelve de una manera tan… ¿¡es difícil de explicarlo!? extiende los brazos como si fueran las alas de un cisne alzándolas y dirigiéndolas de arriba hacia abajo con tanta delicadeza, sus pies caminan en puntillas diría que casi bailan en el aire, todo su cuerpo cubierto de una simple muestra su máximo esplendor de belleza atreves de su danza; poco a poco se acerca el amanecer los rayos de luz penetran más en los cristales y todo se convierte en un aura mística reflejado atreves de las vitrinas, como si la naturaleza hubiera pensado en realizar el mejor escenario para ella, mientras seguía tocando el piano pude contemplar a la vida convertida en una obra de arte, ella danza mientras las proyecciones de luz la iluminan, nunca pensé en mi apenas joven vida ver algo así, está más allá de mi fascinación. Pero en un momento sin inoportuno ella se detiene, ya está amaneciendo, por favor acompáñame, esas fueron sus palabras que me dejaron desconcertado y se marcha hacia la puerta principal del bar, yo me detengo del asombro y voy tras ella. Ella llega a la puerta la abre y se retira mientras que yo llego a dicha puerta pero al estar fuera me doy cuenta que no está desapareció, después giro la mirada y me fijo que ella corría por los jardines de los vecinos como un atajo y se dirigía hacia las colinas. Sin pensarlo dos veces la sigo corriendo, es un recorrido que se hace más largo y yo desesperado de llegar. Mi caminata finaliza en un rio con cascada más o menos cerca de las colinas me acercó y la veo a ella, en ese instante tomo aire y digo palabras interrogativas, disculpa señorita, pero que estamos haciendo aquí y que haces…

Ella se ríe de mis preguntas, te eh estado observando y me da curiosidad conocerte. Ella me responde con ese tono algo atrevido pero a la vez cariñosa y algo tímida. Se desviste quedando desnuda, no pude evitar sonrojarme al contemplar mucha belleza, ¡vamos, quiero divertirme contigo! Yo tenía que acceder a su deseo, entonces me desvisto y entro al rio y desde entonces permanecí con ella y para ser sincero nunca había experimentado maravillosas sensaciones a su lado, ella se convirtió desde entonces en mi amiga, mi compañera y el amor de mi vida y fue lo más afortunado que eh encontrado en este apacible pueblo después de dejar las grandes ciudades habitadas de depresión social.

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FIN.

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