La chica de las alas tatuadas.

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Autor: Enrique Vargas

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Advertencia: Este escrito contiene material que puede ser sensible para ciertos lectores, se recomienda discreción.

Yo contemplo al ver, la puerta de mi casa abierta y en ella veo a mi ex expuesta a la luz del día, ella se da vuelta hacia mí y me mira con lastima, retira la mirada, agarra su maleta y cierra la puerta. La alarma de mi celular suena y me doy cuenta que son las 06:00 Am, “otra vez tengo el mismo sueño”. Desde que rompí con mi novia hace ya 2 años, continuo recordando la misma escena en donde ella se va, mi mente entendía porque me dejo, pero mi corazón se negaba a aceparlo. Lo cual viví en un periodo de mi vida que estaba deprimido, pesimista y sínico, mis amigos trataron de ayudarme, pero en realidad “yo no quería ninguna ayuda”. Me acuerdo que aun guardaba esas fotografías de nuestros momentos felices, pero al verlas una y otra vez, me ocasionaban un dolor masoquista y siempre reflexionaba como ¿por qué sigo así?

Por lo menos poco a poco logre superar ese periodo gris, esos 2 años de soltería, me sirvieron para volver al ruedo en hacer otras cosas que antes no tuve el tiempo de concretarlas. Me uní a un club de lectura perteneciente a la biblioteca nacional, tenía tiempo sin sentir ese ambiente tan acogedor de la biblioteca. Antes cuando estaba con mi ex me dedicaba casi todo a ella, compartíamos gustos, pero eso se desvaneció con el tiempo que duramos juntos.

Los asistentes eran bastante contemporáneos, faltaban pocos minutos para que comenzara la sesión y antes dé su comienzo llega una última invitada. Abre la puerta y admito que tengo una sorpresiva impresión de ella. Cuerpo delgado pero atlético y de buen ver, pechos redondos como melones y no eran ni tan pequeños ni tan grandes, eran medianos y en perfecta postura, una carita de niña que me ocasiona una cierta morbosidad (me siento apenado), su vestimenta era de un look atrevido pero bien presentable, una camisa corta de Nirvana, que solo le deja ver su panza con un lindo pirsin, una chaqueta de Jeans, pantalones de cuero y cabello pelirrojo. -Hola como están disculpen la tardanza, mi nombre es Anna y es un gusto en conocerlos-, me agrado su tono amable de presentarse. El encargado del club le dijo que llego a tiempo para la sesión y que las presentaciones comenzarían dentro de poco. Comienza la sesión y después de las formalidades, hablábamos de algunos autores y debatimos sobre ciertas obras, mientras los asistentes hablaban sin dar una pausa, me fijo que Anna se me mira sutilmente a mí, yo no puede evitar también verla y parecía que nos comunicábamos con la mirada. Por su forma de mirarme, más o menos yo tenía una idea; ella me observa con curiosidad y simpatía como averiguando más de mí y la verdad es un poco intimidante. ¿Estará jugando conmigo?   

Después de salir de la biblioteca iba al bar que estaba a una cuadra y siempre pedía una cerveza y hasta más para pasar el rato. Al parecer en una de mis típicas rutinas en dicho bar, se presenta Anna, nos saludamos cordialmente y pide una cerveza, platicamos un rato, rato que se hacía largo pero apropiado para conversar por lo menos con alguien (que tenía tiempo sin hacer dicha práctica con nadie). A partir de ese día en el bar Anna y yo entablamos una confortable amistad. Al pasar los días y las semanas, Anna y yo al salir del club de lectura, nos dirigíamos hacia el bar y nos tendíamos largo y tendido hablando de cosas en común y descubriendo facetas el uno al otro.

A pesar que entablaba una buena amistad con Anna, aun tenia esas pesadillas con mi ex, todavía tenía ese remordimiento de todos esos años dorados juntos que se fueron al carajo, por el chat conversaba con mis amigos, les hablaba sobre Anna y ellos me decían que me empatara con ella y hasta otros se pasaban del habla aconsejándome que me la cogiera.

No sabía que hacer frente a esta situación, Anna es una atractiva mujer, nos llevamos bien y tenemos ciertas cosas en común y me imagino que ella quiere algo conmigo por la forma de mirarme. Pero porque aún tengo en mi menta a la zorra de mi ex, ¡joder! Porque tengo que especular y actuar como un tonto ante esto.

Después que pasara una semana para la próxima sesión del club, han ocurrido una serie de lluvias por la ciudad, temía que una lluvia arruinara mi día y fue así, pero cuando iba caminando hacia la biblioteca. La lluvia era demasiado recia y me estaba empapando hasta las medias. Me quede un rato en la parada de autobuses, “por lo menos tiene techo”, no me quedaba de otra que esperar a que campara, pero me fije que esto tardaría un buen tiempo, para mi asombro Anna también venia corriendo de la lluvia, pero igual como me paso a mí, ella también se empapa.

-Hola, esta fuerte la lluvia ¿¡verdad!?- le digo en tono de ironía. -Lo sé, no es nada agradable, estoy mojada hasta por dentro- Lo dice en tono sarcástico.

La lluvia se hace cada vez más fuerte y parece no acabar nunca, no sabía qué hacer y tampoco que decirle a Anna.

Esta lluvia tardara mucho en acabar, ¿te arriesgas a ir corriendo hacia mi casa que está cerca de aquí? La oferta de Anna es muy tentadora, acepto su oferta y ambos salimos corriendo tan deprisa por la lluvia como si estuviéramos escapando del fin del mundo.

Después de algunos tropiezos húmedos, llegamos a casa de Anna, un edificio de hace 30 años y subimos por el ascensor al cuarto piso, al entrar a su apartamento nuestras ropas estaban tan mojadas que parecía que nos hubiéramos lanzado a una piscina en una fiesta loca. Estando los dos en la sala, Anna me aconseja, –si fuera tú me quitaría la ropa para no resfriarme-. En ese momento Anna comienza a quitarse la ropa mientras va caminando hacia el pasillo. Me dio curiosidad su particular tatuaje en la espalda, que tienen la figura de dos alas de ángel. Contemplo en silencio su muy fascinante figura.

Haciendo caso a su consejo me quito la ropa y ella aparece con una bata de baño y me entrega otra, a cual me lo pongo rápidamente.

Nos miramos el uno al otro, esperando que uno de nosotros dijera algo (yo no sabía que decir en estos momento). –Voy a bañarme, me acompañas-, dice ella. -No creo que sea… Ella interrumpe mi oración. –oh vamos te sentirás mejor después de esto-.

Entramos al baño (que por cierto es muy bonita con toda esa cerámica de colores claros acuarelas). Anna se quita la bata y entra a la tina, ella me insinúa que entre y en mi cabeza surgía unas cuantas preguntas, pero como todo era muy obvio, deje mi ingenuidad por no decir “estupidez” a un lado, me quito la bata y entro a la tina con ella. El agua esta tibia, Anna y yo nos acomodamos uno frente al otro. Tuvimos una ligera conversación, dándole elogios a su bello tatuaje. Anna cambia de mirada, yo sabía desde un principio que este momento llegaría y en mi humilde opinión también lo esperaba. Siento su pie acariciando mi Berga, yo me relajo y disimulo que nada pasa, esos coqueteos me estimulan para liberar estrés, me siento que me quito mucha agitación y me siento más blando. Anna se levanta y va sobre mí, nos acariciamos con besos cortos, entramos a los de lengua y su sabor es tan dulce como a fresas. Nuestros labios se separan, ya que Anna busca una mejor postura para sentir penetración, ella guía mis manos a sus nalgas y comienza a jadear. La estimulación crecía, mientras más la penetración y el manoseo, más nos excitábamos. Pero no podía quitarme los recuerdo de mi ex ¿Por qué la estoy recordando? El ambiente se tornaba pesado y mi pene se reducía de tamaño. ¿Estás bien? me pregunta ella.

¡Lo siento es que, tal vez no sea el momento! Ella me besa, tratando de darme ánimos, para que pueda ser el hombre que la azotara en el transcurso de la noche. –Aun me acuerdo cuando hablaste de tú ex, y lo mucho que te desahogaste hablando de ella-. Aun me acuerdo esa conversación que le dije a Anna hace un corto tiempo atrás. –Déjame darte la oportunidad de olvidarla y comenzar de nuevo, es hora de dejarla ir.

Anna me lleva a un pequeño cuarto (relajado, cálido y armónico por lo que veo), me dice que me acueste en la cama y que cerrara los ojos. Siento un cosquilleo húmedo y poco a poco lo siento más placentero, Anna acaricia mi pene con las manos y la boca, puedo sentir la humedad de su lengua, de su boca y de sus labios. Anna hace de todo con mi pene a través de su lengua, lo siento de varias formas excitantes, puedo gemir y me está gustándome mucho. Anna es toda una experta con la lengua, me hace de todo. Acaricia mi pene dando majase circulares con su lengua, además de otras cosas igual de placenteras, las faces poco a poco terminan y pasamos a la siguiente fase.

-Abre los ojos-. Dijo ella y yo obedezco. Me levanto y ahora es ella que esta acostada, ¡por favor acaríciame, manoséame, puedes meterme mano y bésame todo mi cuerpo pero con los ojos abiertos, para que no recuerdes a ella! De una manera delicada y con suavidad acaricio primero los pies, recorro con los dedos sus piernas, la piel de mi cara acaricia sus piernas y mi lengua toca como si probara un helado la entrepierna de ella. A pesar que mi boca se quedó en ese lugar mis manos continuaron el camino; acarician su vientre, manosean sus senos entre lo agresivo y lo delicado, a ella le duele un poco, pero ese pequeño dolor lo siente en mucho placer. La manera de como acaricio su vagina con mi boca, era una muestra de agradecimiento por estimularme, ella recibe mis agradecimientos orales, con gritos orgásmicos (en verdad como disfruta gritar excitada de placer).

Dejo su flor vaginal, para subir a ver su bello rostro, nos miramos, como dos amantes entregados a la pasión del amor. Yo estaba dispuesto a dejar atrás lo amargo que se convirtió mi vida por culpa de mi ex y abrazar el amor pasional y cálido de Anna. Nos besamos y la penetro al mismo tiempo, ella me dice al oído después de los besos. –Déjate llevar, hoy tendrás una noche muy larga conmigo.

La siguiente fase, utilizo gel para los masajes y comienzo a masajear a Anna, masajeo su vientre, paso por las piernas, las manoseo de arriba hacia abajo, toco sus senos están duros y firmes y tengo intenciones de blandearlos, le hecho mucho gel masajeo sus senos, pellizco sus pezones que la ponen caliente. Mis masajes la estimulan a un grado que va tener un orgasmo en cualquier momento y yo quiero verlo. No hay tal orgasmo, pero si gemidos susurrados.

-Lo eh disfrutado mucho, pero aún no hemos terminado-. Las palabras de Anna significaban una cosa, ella me enseñaría casi todo lo que me podría imaginar ¡o tal vez sea otra cosa!

Descubro por ella varias poses sexuales para alcanzar placer, entre estas experimentamos como: la tijera, cruzando nuestras piernas y aplicando una penetración, nos estimulamos mutuamente, es hermoso hacerlo.

Luego le aplico una penetración anal. Anna le encanta, quiero verla más caliente y la masturbo y para poner la cerecita en el pastel, nos besamos con lengua, fue tan divertido como nuestras lenguas jugaban la uno con la otra.

Perdimos la noción del tiempo, la verdad no sabía qué hora era y menos cuanto tiempo pasamos teniendo sexo ¡tal vez, pasaron minutos o horas! Pero ambos buscábamos nuestro éxtasis cooperativo. Nuestra relación en lo que fue el transcurso de la velada fue algo tan distinto que nunca había experimentado antes en mi vida, el último acto lo cerraríamos con Anna aplicándome un masaje en mi pene para eyacular y yo manoseando su blanda vagina, “ósea” estábamos realizando la postura que le dicen el 69 y terminamos consiguiendo el uno al otro la éxtasis deseado.

Ella y yo nos quedamos tendidos en la cama abrasados mutuamente, yo le pregunto ¿Cómo lo hace? Y ¿Qué hice? Para que yo me deje llevar y ser guiado por ella.

-Yo siempre me eh considerado una mujer espiritual-. Dice Anna. Eh encontrado la armonía interior y es mucho más, lo conseguí en mi vida diaria, mi vida personal e íntima. El yoga me ayudó mucho a encontrar mi paz interior y también la espiritualidad para encontrarme con conmigo misma. Anna me lo dice mirando mis ojos como buscando si yo también lo eh encontrado (mi paz interior y mi alma gemela). Déjame enseñarte a vivir una vida placentera y de paz, pero sobre todo abrirte al amor y no sentir más rencor del pasado. Sus claras palabras como el agua me dejaron reflexionar. La vida me estaba dando otra oportunidad de dejar el pasado y vivir una vida con Anna, lo que ella me enseño era nuevo para mí y no podía dejarlo pasar.

Ya pasaron 15 meses, Anna y yo somos pareja, vivimos a gusto y eh aprendido con ella muchas nuevas fronteras del amor y el sexo que jamás me imaginaria, como el Kama Sutra, el arte oriental del sexo entre otras cosas. Una tarde por casualidad en la lejanía vi a mi ex, ella no me reconoció, pero yo si a ella. Luego Anna mi ahora nueva novia me pregunta que me pasa y yo le digo que nada y nos vamos para practicar yoga y luego la vida amorosa y sexual.

FIN.

Agregame en Facebook: Enrique Vargas.

Sigueme en Twitter: @vargas_cerv

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Un comentario en “La chica de las alas tatuadas.

  1. brotherbook: the open book dijo:

    Enrique Vargas: Hola a todos los lectores. Si se preguntan ¿Qué paso con mis anteriores escritos? Noches de inspiración y dulce amor. Decidí llevarlos a la papelera por una simple razón, no están a la altura de mis expectativas, pero pronto habrá un Remake de este cuento de 2 partes, como una carta de disculpas y espero una aceptación por los inconvenientes.

    Gracias por su atención.

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