El Legado de Prometeo: (Crónicas de la Ciencia Ficción y su Influencia en nosotros)

Primera Parte.

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La imaginación es más importante que el conocimiento.

–   Albert Einstein –

Autor: Enrique Vargas.

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Desde que nuestro insólito universo naciera hace generaciones atrás y con ella la aparición de la raza humana (ósea nosotros). El hombre ha tenido una cualidad en su cerebro que me atrevería decir que  ha sido la madre de toda filosofía, religión, ideas, creatividad y ficción; “la imaginación”, y como dice un famoso dicho los sueños pueden hacerse realidad. El hombre ha contado un sinfín de relatos, muchas de ellas convertidas en mitologías, mitos y leyendas, otras en historias con metáforas inspiradas en sucesos reales y otras más que a pesar que pueden sonar pura ficción (para la época que fueron propuestas) se han convertido en los inventos que el hombre jamás haya creado. También la imaginación ha contribuido en el nacimiento del arte en varias de sus ramas, como la literatura, la pintura, el cine, entre otras. La ciencia es el mejor ejemplo de cómo utilizar la imaginación en una herramienta poderosa a la hora de invenciones e investigaciones se refiere, para crear el mundo del mañana.

Hoy vengo a publicar un reportaje especial, dedicado a un género nacido de la literatura y expandido a otros terrenos de la narrativa y que ha sido el detonante para la ciencia y la tecnología.

Este reportaje no tiene ninguna intención de sentar cátedra, ya que mi propósito con este maravilloso género es la dar a conocer el legado que nos ha dejado en nuestra sociedad contemporánea y dar a entender a los lectores (conocedores como los que no lo son) dicho legado y ser la fuente de inspiración de los inventos creados por el hombre.

Antes de empezar quisiera darle las gracias a la Biblioteca de los Palos Grandes y su ciclo de actividades culturales en Venezuela por ser la chispa para esta idea y muchas más que surgirán próximamente en este Blog y para finalizar quiero dedicarle este reportaje a los seguidores que visitan esta increíble página, gracias a todos por estar siempre presentes. ¡Se las dedico!

Bueno sin más preámbulos, hoy comenzamos con el primer episodio de 5 parte de este interesante reportaje sobre el género de la ciencia ficción. Esto mis queridas lectoras y lectores es, El Legado de Prometeo: (Crónicas de la Ciencia Ficción y su Influencia entre nosotros).

1.

La Génesis: 

El género de ciencia-ficción, de cuyos orígenes nos ocuparemos más adelante, ha alcanzado en su corta historia (más de 100 años) un desarrollo notable, que ha dado lugar a una industria cuyas cifras no dejan de ser sorprendentes. Dicho género forma parte de nuestra cultura popular, en películas, libros, videojuegos, entre otras disciplinas tanto narrativo, cultural como artísticas, hasta la ciencia bebe de él para impulsarse más en invenciones y descubrimientos. Pero que es exactamente la ciencia ficción. No existe una única definición para explicar qué es la ciencia-ficción. En realidad, cada autor o ensayista ha gustado de dar su propio punto de vista y de acotar el género. Por ejemplo, Isaac Asimov dijo que (Las historias de ciencia-ficción son viajes extraordinarios a uno de los infinitos futuros concebibles); mientras que Kingsley Amis la definió como (Aquella forma de narrativa que versa sobre situaciones que no podrían darse en el mundo que conocemos, pero cuya existencia se funda en cualquier innovación, de origen humano o extraterrestre, planteada en el terreno de la ciencia o de la técnica, o incluso en el de la pseudociencia o la pseudotécnica).

Primero veamos que dice la Wikipedia sobre una definición por lo menos aceptable de este género:

–   Es un género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco puramente imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales.

Bueno ya teniendo una descripción básica del género, profundicemos más en sus orígenes y su mastodóntica expansión e influencia…

2.

Primero pienso, luego Existo: 

El término “ciencia ficción” fue acuñado en el año de 1926 por Hugo Gernsback cuando lo incorporó a la portada de la revista de narrativa especulativa pionera en Estados Unidos para dicho género en la década de los años 20 del siglo XX: (Amazing Stories). Pero el uso más temprano del mismo parece datar de 1851 y es atribuido a William Griffith Wilson (fundador de la asociación Alcohólicos Anónimos), pero se trata de un uso aislado y el término no se generalizó con su acepción actual, hasta que Gernsback lo utilizó de forma consistente, después de hacer un intento previo con el término (scientifiction) que no llegó a cuajar.

Es muy posible que hoy se usara la palabra (cientificción), pero Gernsback se vio obligado a vender su primera publicación, que tenía ese nombre. Sin darse cuenta, había vendido los derechos sobre el término y muy a pesar suyo se vio obligado a dejar de usarlo y utilizar en su lugar el término que hasta hoy todos conocemos.

De modo, que hasta el año 1926 la ciencia ficción no existía como tal o no se encontraba un nombre apropiado para el término. Hasta esa fecha las narraciones que hoy día no dudamos en calificar de ciencia ficción recibían diversos nombres, tales como (viajes fantásticos, relatos de mundos perdidos, utopías, romances científicos o novelas científicas).

El canadiense John Clute (escritor y crítico) denomina a esa época anterior a la eclosión del género como proto ciencia ficción.

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2.1-La Proto-Ciencia Ficción:

A pesar que la ciencia ficción se convertiría en un género establecido (conceptualmente) en el siglo XX; Parece ser que ha habido antecedentes de su existencia siglos atrás, no solo con los famosos Julio Verne y H.G. Wells, sino también en otras épocas y civilizaciones hace siglos más atrás en el pasado, como por ejemplo las leyendas y la mitología, pero a veces inspirado con algo pseudocientífico, esta clase de relatos es lo que define John Clute como Proto-Ciencia Ficción. Los antecedentes que podemos encontrar en la definición propuesta por Clute, no son del todo claros, pero si necesitáramos un punto de referencia, podríamos empezar por la antigua Grecia. Con la llamada filosofía griega, el método científico y el raciocinio, propuesto por filósofos como Aristóteles, Parménides entre otros, muchos autores griegos, escribían obras ficticias que eran sátiras a la sociedad en que Vivian, pero algunas de ellas planteaban historias como viajes a la luna. Luciano de Samosata en su satírica novela corta Historia Verdadera, relata un viaje a la Luna en barco y se descubre que en la luna hay creaturas habitadas y otros descubrimientos fantásticos. A pesar que podrían sonar más como historias mitológicas (nacidas en la antigua Grecia), estas serían el comienzo para unos siglos después, en un modelo que evolución en los arquetípicos que adoptaría la Ciencia Ficción como, los viajes espaciales, vida extraterrestre, colonización, naves espaciales, guerras galácticas, tecnología avanzada, robots, entre otras.

También podemos encontrar otros casos como por ejemplo la famosa historia de Dédalo y su hijo Ícaro en el laberinto de Minos, además de crear las famosas alas de cera y Plumas que les permitieron volar y escapar, también se cuenta que Dédalo construye estatuas de madera que eran capaces de moverse solas, ¿una primitiva referencia a los modernos robots? ¿Quién sabe? ¡Pero no puedo evitar su paralelismo!

Mientras que en otras culturas, también se encuentran otras historias como es el caso de los judíos con el Golem (ser animado fabricado a partir de materia inanimada). Tampoco se puede evitar que en otras culturas como Egipto, india, medio oriente, Asia, entre otras más de los cinco continentes, tanto su Folclor como religión, hay descripciones de seres, mundos y otras cosas que en nuestra época actual, si los leemos, nos resultaran familiares ¿si es que hemos leído ciencia ficción previamente?

Pero Después del auge y expansión del imperio romano, entre otros acontecimientos (A.C como D.C) llegaría la edad media en donde la ciencia no tendría tanto protagonismo (a pesar que existían alardes tecnológicos como la arquitectura, ejemplo la muralla china y ciencias como la matemática en medio oriente, además de otras filosofías en Asia), la religión cristiana (católica), se establecería como la dominante en la cultura occidental de aquella época.

Pero luego surgiría la época renacentista y con ella el retorno de la filosofía, mayor importancia a las artes y donde la ciencia tendría un valor importante y que hasta la fecha lo tiene. Con pioneros para la ciencia como lo fueron Leonardo Da vichí o Nicolás maquiavélico, solo sería el comienzo ya que en los siglos XVI y XVII llegaría la revolución científica, en donde nuevas ideas y conocimientos en física, astronomía, biología, medicina y química transformaron las visiones antiguas y medievales sobre la naturaleza y sentaron las bases de la ciencia moderna. Sus autores: Nicolás Copérnico, Tycho Brahe, Johannes Kepler, Galileo Galilei, e Isaac Newton, serían los encargados de presentar al mundo importantes hallazgos científicos para la época y a partir de ahí el surgimiento de varias historias ficticias que serían tomadas en cuenta para el término Proto-Ciencia Ficción.

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Hay varios exponentes como son los escritores, Cyrano de Bergerac y el Barón de Münchhausen, que escribirían relatos de viajes a la luna, claro habrá algunos que cuestionen la calificación de estas obras como ciencia ficción (ni siquiera como proto ciencia ficción). El propio John Clute excluye la obra de Bergerac frente a otros que consideran que Otros Mundos es auténtica ciencia ficción, ya que a pesar de estar escrito en tono de comedia recurre a los términos científicos de la época. En cualquier caso, cualquiera de estos clásicos cuentos hereda gran parte del espíritu del racionalismo cartesiano del siglo XVII que sentó las bases de la ciencia moderna.

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Resulta difícil establecer límites. Clute, en su enciclopedia ilustrada, pone en duda la existencia del género antes de finales del siglo XVII. Pero en donde muchos expertos en la materia coinciden en el mayor de los casos que las verdaderas historias de Proto-Ciencia Ficción son: Somnium de 1623 escrito por el astrónomo y matemático Johannes Kepler dicha obra es considerada como el primer relato de ciencia ficción como tal. Pero también tenemos a Tomás Moro y su obra Utopía de 1516 que describe en forma de narración una sociedad perfecta que reside felizmente en la isla Utopía. A pesar que las obras de Kepler y Moro, pueden considerarse como referencias importantes para el nacimiento de la Ciencia Ficción, pero no sería hasta la llegada del siglo XIX que una joven escritora veinteañera seria la que daría a luz al género que todos conocemos y todo empezó por una simple apuesta entre amigos de quien narraría la mejor historia de terror.

Si te interesa saber más sobre los orígenes de la ciencia ficción, te invito a que escuches este Podcast:

http://www.ivoox.com/retronautas-6-los-origenes-de-audios-mp3_rf_1894285_1.html?autoplay=1

3.

Ciencia Ficción primitiva, el inicio de los romances Científicos: (1818-1926) 

Durante el verano boreal de 1815, el año sin verano, el hemisferio norte soportó un largo y frío (invierno volcánico) debido a la erupción del volcán Tambora. Durante este terrible año, Mary Shelley y su marido Percy Bysshe Shelley hicieron una visita a su amigo Lord Byron que entonces residía en Villa Diodati, Suiza. Después de leer una antología alemana de historias de fantasmas, Byron retó a los Shelley y a su médico personal John Polidori a componer, cada uno, una historia de terror. De los cuatro, sólo Polidori completó la historia, pero Mary concibió una idea: esa idea fue el germen de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico. Estamos hablamos de Frankenstein o el moderno Prometeo publicado en 1818 obteniendo un buen éxito, a pesar que al principio se publicó de forma anónima, después fue que la propia autora Mary Shelley decidió poner su nombre para saber que ella era la autora.

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Con respecto a la creación de la obra, tiene varios puntos que son muy interesantes. Como por ejemplo que Mary tuvo una pesadilla o ensoñación y escribió lo que sería el cuarto capítulo del libro (en donde Víctor creaba a la creatura), también hay que aclarar que Mary Shelley Se basó en las conversaciones que mantenían con frecuencia Polidori y Percy Shelley respecto de las nuevas investigaciones sobre Luigi Galvani y de Erasmus Darwin que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes. Dichas informaciones e investigaciones científicas, serian el punto detonante para un elemento importante de la Ciencia Ficción (la especulación), pero también de otro elemento que pose los otros géneros literarios, las metáforas, cuestiones y reflexiones que deja una obra con una historia ficticia que es una alegoría de la sociedad de turno en la que vivimos, lo explicare de esta manera:

–   La novela se subtitula El moderno Prometeo, sugiriendo de esta manera la principal fuente de su inspiración. Una de las obras favoritas de Byron era la obra teatral de Esquilo, y el propio Percy Shelley escribió sobre el tema. Prometeo también se presenta a veces como el escultor de la humanidad, un titán que, según explicaría esta leyenda, creó al hombre a partir de la arcilla. La novela no es una simple reescritura del mito clásico, ya que, a diferencia del titán, el moderno Prometeo no es castigado por los dioses, sino por su propia creación. En cierto sentido, el de Prometeo es otra elaboración del mito de diferenciación entre la humanidad y la naturaleza, por el conocimiento y la técnica, y el castigo que ello conlleva, y tiene conexiones con la idea bíblica del demonio. La descripción de la criatura realizada por Mary Shelley se nutre directamente del personaje de Satán en el “Paraíso perdido” de John Milton (uno de los hitos en la historia de la literatura británica, muy valorado por los intelectuales de principios del siglo XVIII).

En cierta forma Frankenstein es una alegoría de la perversión que puede traer el desarrollo científico; concebido y escrito durante las fases tempranas de la revolución industrial, una época de cambios dramáticos, detrás de los experimentos de Víctor Frankenstein está la búsqueda del poder divino: ¿qué mayor poder que el propio acto de creación de la vida? Así, el total desprecio que muestra Frankenstein por la naturaleza puede ser considerado como símbolo de las fuerzas imperiosas que desata el permisivo capitalismo naciente, que no respeta la dignidad básica del ser humano. De hecho, la rebelión de la criatura contra su creador es un claro mensaje del castigo que deriva del uso irresponsable de la tecnología, siendo el mal sólo una consecuencia imprevista de este uso.

Muchos estudiosos en la materia sobre Ciencia Ficción, coinciden que la obra de Shelley fue el que daría a luz a un género de especulaciones científicas en un campo imaginativo de ficción, pero a pesar de eso todavía la gente (en la época de Shelley) al leer Frankenstein se lo consideraba una historia de terror, pero en USA un escritor presentaba una narrativa más atrayente pero con un grado de realismo que hacía creer a los lectores de su época de que lo imposible era posible.

3.1-La Verosimilitud de Edgar Allan Poe:

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Ya para mediados del siglo XIX, el mundo aconteció muchos cambios en el campo de la ciencia y la tecnología y la literatura sería un perfecto medio para ser un puente entre la ficción y lo real.

Edgar Allan Poe es un escritor consagrado y que hizo escuela, en varios campos de la literatura como por ejemplo: el terror, la sátira, la poesía, la novela detectivesca y otras más. Pero se nota que las investigaciones científicas que se publicaban en impresiones especializadas, servirían de inspiración para varias obras que Poe escribiría y la que varios académicos piensan que pudo ser el verdadero genio “supuestamente” al género de la Ciencia Ficción. Pero yo opino, que él tenía un elemento bastante atractivo (la verosimilitud) “hacer creer a la gente que lo imposible puede ser posible”.

En el transcurso de los años 30 del siglo XIX, el estadounidense Edgar Allan Poe le da un significativo impulso al género emergente de la ciencia-ficción, respondiendo así a los recientes avances científicos y tecnológicos, como el globo aerostático, en su cuento “El camelo del globo”. Aunque se ha dicho que Poe inventó el género, según John Tresch, en realidad lo que hizo fue “descubrirlo” en el seno de una tradición preexistente, reformándolo y adaptándolo a la retórica y las innovaciones técnicas de su tiempo. Por otra parte, sentó las bases para algunos de los modos y temas que adquirirían carta de naturaleza en la segunda mitad del siglo XX. Ya se ha destacado que el autor escribió gran parte de su obra de acuerdo con los gustos populares de la época, lo que vendía.

A tal efecto, sus relatos recogen a menudo elementos de la pseudociencia, la frenología y la fisiognomía, anticipó igualmente la narrativa de ciencia ficción (o ficción científica) en relatos como La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal, El poder de las palabras, Revelación mesmérica, La verdad sobre el caso del señor Valdemar, Un descenso al Maelström, Von Kempelen y su descubrimiento, etc.

Dichos relatos reúnen algunos de los elementos primitivos de la ciencia-ficción, como el mesmerismo y los viajes en globo (muy en boga en aquella época) y la especulación cosmológica, también presente en su visionario ensayo Eureka, en el cual parecen describirse los agujeros negros y algo parecido al Big Crunch.

En sus cuentos más declaradamente macabros aparecen en ocasiones elementos de la ciencia-ficción, y al contrario, de forma que a veces es difícil determinar el género exacto a que pertenecen obras como “La verdad en el caso del Sr. Valdemar”, “Manuscrito hallado en una botella”… Por otro lado, hay alguna pieza que combina ciencia-ficción, terror y prosa poética: “La conversación de Eiros y Charmion”, o sátira y ciencia-ficción “Mellonta Tauta”, y el ensayo Eureka (que lo menciono de nuevo) ha sido encuadrado a veces dentro de ésta. Es bien sabido que la hibridación de géneros domina hoy en todo el ámbito de la literatura fantástica, pero Poe, además, según Domingo Santos, prefigura algunos de los temas centrales de la ciencia-ficción moderna: los universos alternativos, los viajes espaciales, viajes en el tiempo, etc…

Hugo Gernsback, citaba solo a tres autores del género en el siglo XIX, Poe era uno de ellos, ¿pero cuales eran los otros dos de dicha trinidad?

3.2-Julio Verne, H.G. Wells y toda la ola de romances científicos:

Mientras que Edgar Allan Poe, continuaba escribiendo sus obras de ciencia Ficción (además de otros géneros) en américa. En el otro lado del charco atlántico, en Europa (unas décadas después) surgieron otros escritores que impulsarían los romances científicos a un público más amplio y hambrienta de curiosidad. Lo curioso de todo esto y para ser honestos es obvio a la hora de hablar de ciencia ficción, la fuente de inspiración serian la revolución industrial, los cambios sociales y los avances científicos. Y los abanderados serian un francés llamado Jules Gabriel Verne (Julio Verne) y un británico Herbert George Wells (H.G. Wells) y a sus espaldas toda una serie de interesantes escritores de varias partes del mundo occidental.

Julio Verne es probablemente uno de los autores más prolíficos del siglo XIX en el campo de las aventuras de corte científico, quien en1863publica su primera obra con contenido de ficción científica: Cinco semanas en globo. La aparición de esta obra supone un hito, a partir de su publicación. Este género empieza a transformar sus intenciones. La ciencia subyacente pasa de ser un motivo de inquietud o de preocupación por lo desconocido a ser un soporte de historias de aventuras y descubrimientos.

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Pero esto apenas seria el comienzo de otra oleada de aventuras con tintes científicos. Verne tenía la costumbre de viajar a varias partes del mundo y en sus viajes es donde obtendría mucha inspiración para la creación de sus obras (además de las invenciones o prototipos tecnológicos de su época). Viaje al centro de la tierra (1864), De la tierra a la luna (1865), Los hijos del capitán Grant (1867), 20.000 lenguas de viaje submarino (1869), la isla misteriosa (1874), la vuelta al mundo en 80 días (1873), Robur el conquistador (1886), entre otros más que conformarían los llamados famosamente: “Viajes Extraordinarios” (bajo la guía de su editor y amigo Pierre-Jules Hetzel).

Fue precursor de la ciencia ficción y de la moderna novela de aventuras. Fue un estudioso de la ciencia y la tecnología de su época, lo que (unido a su gran imaginación y a su capacidad de anticipación lógica) le permitió adelantarse a su tiempo, describiendo entre otras cosas los submarinos (el Nautilos del capitán Nemo), el helicóptero (el albatros que en la punta de sus mástiles tiene hélices que lo sostienen).

Sus personajes siempre fueron héroes, hombres buenos en la escala social. Frente al Verne conservador impuesto por su editor Hetzel y por su educación como hijo de un abogado católico y de un tiempo en que el antiguo régimen se tambalea, no es de extrañar su inicial defensa del statu quo, postura que con el tiempo se irá atemperando hasta dar paso a concepciones radicalmente opuestas a las sugeridas en sus primeras páginas, merced a sus contactos con círculos socialistas y anarquistas. El Verne filo revolucionario se deja ver en una de sus obras menos difundidas, quizás por su simpatía por la causa revolucionaria, Matías Sandorf (1885), donde narra la experiencia de un rebelde ante la tiranía austrohúngara.

Además de sus novelas y sus obras de teatro, realizó veinte relatos cortos.

Pero lo que es “para mi” interesante de la narrativa de Verne es su visión de la tecnología y lo social, pero también su visión pesimista del mundo, me explica en las etapas o periodos de sus viajes extraordinarios: (los mencionare por etapas)

La primera etapa la podríamos caracterizar por las tendencias socialistas románticas de Verne. Sus personajes son auténticos exploradores y descubridores. Los científicos e ingenieros son hombres bonachones y carismáticos, solidarios. Las máquinas que aparecen en esta primera parte, no amenazan al hombre ni a la naturaleza. Son máquinas semejantes a las que diseñaba Leonardo da Vinci, inocentes, que muchas veces forman parte del paisaje confundiéndose en él. Las máquinas emulan a la Naturaleza y la perfeccionan. No producen plusvalía, no penetran en la dinámica capitalista. Son artefactos que facilitan al hombre sus actividades, haciéndole más cómoda su existencia. En definitiva, es una primera parte caracterizada por ser un canto al progreso y al futuro de felicidad del hombre.

La segunda etapa presenta unos rasgos más pesimistas. En ella se refleja la formación de los imperialismos, la carrera por las colonias, la fusión del capital industrial con el financiero y la consiguiente formación de los grandes monopolios. El científico, por su parte, se introduce dentro de la producción industrial convirtiéndose en su propio empresario, lo cual redundará en un mayor impulso de la ciencia y la técnica. La ciencia se aplica a la guerra. Aparece el sentimiento de responsabilidad social del científico. Todo este pesimismo que Verne siente por la realidad de ese progreso del que tanto esperaba, le llevará a adoptar una postura individualista y libertaria.

La tercera etapa sigue esta tendencia ideológica, quizá aumentada por la influencia de Michel Verne (su hijo).

Todo esto nos ha dejado un fascinante legado, pero no solo Jules Gabriel Verne fue el único gladiador de la ciencia ficción victoriana.

H.G. Wells, fue otro gladiador de la ciencia ficción del siglo XIX, pero él iba en otra dirección diferente de Julio Verne. Mientras que Verne escribía novelas sobre viajes fantásticos y descubrimientos tecnológicos increíbles; Wells escribía sobre la sociedad de su tiempo y la moralidad, disfrazado de situaciones y momentos tecnológicos/científicos.

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Además de ser considerado uno de los precursores de la ciencia-ficción y sus primeras obras tuvieron ya por tema la fantasía científica, descripciones proféticas de los triunfos de la tecnología y comentarios sobre los horrores de las guerras del siglo XX: La máquina del tiempo (1895), su primera novela, de éxito inmediato, en la que se entrelazaban la ciencia, la aventura y la política; El hombre invisible (1897); La guerra de los mundos (1898) y Los primeros hombres en la luna (1901). A la vez se interesó por la realidad sociológica del momento, especialmente por la de las clases medias, defendiendo los derechos de los marginados y luchando contra la hipocresía imperante, que dibujó con cariño, compasión y sentido del humor en novelas como Love and Mr. Lewisham (1900), Kipps, the Story of a Simple Soul (1905) y Mr. Polly (1910), novela de extenso retrato de los personajes en la que, como en Kipps, describe con fina ironía el fracaso de las aspiraciones sociales de sus protagonistas.

Lo interesante de todas estas características es las influencias e ideologías que Wells se inspiraría.

Toda la obra de H.G. Wells está influida por sus profundas convicciones. En La máquina del tiempo abordó el tema de la lucha de clases; en La isla del doctor Moreau (1896) y en El hombre invisible, los límites éticos de la ciencia y la obligación del científico de actuar de forma ética más allá del poder que le otorgan sus descubrimientos; en La guerra de los mundos, la crítica de los usos y costumbres de la época victoriana y las prácticas imperialistas británicas. Esto en lo que respecta a sus primeras novelas, que lo han convertido en uno de los más grandes escritores de ciencia ficción. A partir de 1900 comenzó a escribir novelas que describían la vida de las gentes humildes, entre las que se encuentra Ana Verónica (1909), en la que aborda el tema de la liberación de la mujer.

H.G. Wells fue toda su vida un izquierdista convencido. De hecho, La máquina del tiempo trataba fundamentalmente la lucha de clases. Los hermosos Eloi eran descendiente de los antiguos capitalistas, y los Morlocks de los proletarios, enterrados junto con las máquinas y la industria y que, en la novela, acaban por dominar a sus antiguos opresores. Convencido de la necesidad de un sistema social más justo, se uniría a la Sociedad Fabiana, cuyo objetivo era instaurar el socialismo de forma pacífica, si bien diferencias con ciertos miembros (por ejemplo Bernard Shaw) acabaron por distanciarlo del grupo.

Wells criticó también la hipocresía y la rigidez de la época victoriana, así como el imperialismo británico y en su novela Ana Verónica se adelanta a lo que serían los movimientos de liberación femeninos. Wells estaba convencido de que la especie humana podría ser mejorada gracias a la ciencia y a la educación. Sin embargo, no cayó en la ingenuidad de muchos de sus contemporáneos y fue uno de los primeros pensadores que advirtió del peligro de confiar ciegamente en las máquinas. Siempre postuló que era el hombre quien debería dominar a las máquinas, y no al revés.

Durante la última época de su vida, Wells asumió la tarea de defender en escritos y conferencias todo aquello que considerara positivo para el progreso, así como en criticar los grandes conflictos bélicos que asolaron Europa.

3.3-La Ciencia Ficción en otros países:

-Ciencia Ficción En Europa

La rama europea de la ciencia ficción comenzó propiamente a finales del siglo XIX con los romances científicos de Julio Verne (1828-1905), cuya ciencia se centraba más bien en invenciones, así como con las novelas de crítica social con orientación científica de H. G. Wells (1866-1946). Wells y Verne rivalizaron en la primitiva ciencia ficción. Los relatos y novelas cortas con temas fantásticos aparecieron en las publicaciones periódicas en los últimos años del siglo XIX y muchos de ellos emplearon ideas científicas como una excusa para lanzarse a la imaginación. Aunque es más conocido por otros trabajos, Sir Arthur Conan Doyle también escribió ciencia ficción. El único libro en el que Charles Dickensse aventura en el territorio de la especulación científica y los extraños misterios de la naturaleza (en contraposición a los claramente sobrenaturales fantasmas de Navidad) fue en su novela Bleak House (1852) en la que uno de sus personajes muere por “combustión humana espontánea”. Dickens investigó casos registrados de tal efecto antes de escribir sobre el tema para ser capaz de contestar a los escépticos que se escandalizaran con su novela. El siguiente gran escritor británico de ciencia ficción tras H. G. Wells fue John Wyndham (1903-1969). Este autor gustaba de referirse a la ciencia ficción con el nombre de «fantasía lógica». Antes de la Segunda Guerra Mundial Wyndham escribió exclusivamente para las revistas pulp, pero tras la contienda se hizo famoso entre el público en general, más allá de la estrecha audiencia de los fans de la ciencia ficción. La fama le vino de la mano de sus novelas El día de los trífidos (1951), El kraken acecha (1953), Las crisálidas (1955) y Los cuclillos de Midwich (1957) Fuera del ámbito anglosajón hay que destacar la figura de Karel Capek, introductor del término robot en su obra teatral R.U.R. y creador del clásico de la ciencia ficción La guerra de las alamandras en 1937.

-Ciencia Ficción En España

Mucho tiempo antes de que la novela de H.G. Wells, La máquina del tiempo, viera la luz, el escritor Enrique Gaspar ya había publicado una novela sobre viajes temporales. De su imaginación nació Anacronópete, que podría ser considerada como la primera novela en la que una máquina del tiempo aparece como elemento central. Editada en Barcelona a principios de 1887.

-Ciencia Ficción En Estados Unidos

En los Estados Unidos de Norteamérica el género puede remontarnos a Mark Twainy su novela Un yanqui en la corte del Rey Arturo, una novela que exploraba términos científicos aunque fueran enmarcados en una ficción caballeresca. Mediante el recurso a la «transmigración del alma» y la «transposición de épocas y cuerpos» el yankee de Twain es transportado hacia atrás en el tiempo y arrastra consigo todo el conocimiento de la tecnología del siglo XIX. Los resultados son catastróficos, ya que la caballeresca aristocracia del Rey Arturo se ve pervertida por el notable poder de destrucción que ofrecen máquinas como las ametralladoras, los explosivos y el alambre de espino. Escrita en 1889, Un yankee parece predecir sucesos que tendrían lugar 25 años después en 1914, cuando las viejas ideas caballerescas europeas en lo tocante al arte de la guerra acabarían hechas pedazos por las armas y las tácticas de la Primera Guerra Mundial. Otro autor que escribió algunas historias de este tipo es Jack London. El autor de las novelas de aventuras en el salvaje Yukon, Alaska, y el Klondike, también escribió historias sobre extraterrestres (The Red One), sobre el futuro (El talón de hierro) o sobre los conflictos del futuro (La invasión sin precedentes). También escribió una historia sobre la invisibilidad y otra sobre un arma de energía para la que no existía defensa alguna. Estas historias impactaron en el público estadounidense y comenzaron a perfilar algunos de los temas clásicos de la ciencia ficción. Pero el autor estadounidense que mejor simboliza el nacimiento en Estados Unidos de la ciencia ficción como género de masas es Edgar Rice Burroughs quien, poco antes de la Primera Guerra Mundial, publica Bajo las lunas de Marte (1912) en varios números de una revista especializada en aventuras. Burroughs siguió publicando en este medio durante el resto de su vida, tanto fantasía científica como historias de otros géneros (misterio, horror, fantasía y cómo no, su personaje más conocido: Tarzán); pero, las historias de John Carter (ciclo de Marte) y Carson Napier (ciclo de Venus), aparecidas en aquellas páginas, hoy día se consideran joyas de la ciencia ficción más temprana. No obstante, el desarrollo de la ciencia ficción estadounidense como género literario específico hay que retrasarlo hasta 1926, año en el que Hugo Gernsback funda Amazing Stories, creándose la primera revista dedicada exclusivamente a las historias de ciencia ficción.

Bueno hasta aquí finalizamos la primera parte de este reportaje. Próximamente publicare una segunda parte, “pero” ¡me gustaría saber tu opinión sobre que te pareció este reportaje que eh realizado!

Gracias a todos por su atención…

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para saber mas de mi, búscame en:

Facebook: Enrique Vargas.

Twitter: @vargas_cerv

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