Los Guerreros Amnimalia: La Leyenda de los Guardianes Elementales

Autora: Milagros Del Valle Blanco León

“El Mundo que conocemos, esta divido entre los Humanos y los Hechiceros,

Los Humanos viven en la dimensión Noa, la puerta de la seguridad

Los Hechiceros viven en la dimensión Nova, la puerta paranormal

Ambos mundos conviven en el mismo espacio sin perturbar al otro gracias a la Barrera Mágica; sin embargo, cuando los seres del Infierno alteran el equilibrio de estos

Un grupo de cuatro guerreros surgen para destruir al enemigo y recuperar el

Equilibrio de ambos mundos”

 

Los Guerreros Amnimalia son los guardianes que controlan el equilibrio entre los mundos de los humanos y el de los hechiceros y los protegen del las criaturas del Infiernos, quienes intentan destruir ambos mundos.

 James Páttorin es un joven humano de 20 años, quien ha desarrollado poderes mágicos y ha vivido entre magos y hechizos casi toda su vida, una noche frente a su casa aparece una extraña caja que indica que debe ser llevada ante la Reina de la Inglaterra Mágica, Hannah Elizabeth VI, el junto a su esposa Belian Herborian y sus amigos Orión Darkus y Masato Moonligth se dirigen al castillo de la Reina, en donde son atacados por una extraña criatura demoníaca.

 Sin poder evitar enfrentarse a esta; James, Belian, Orión y Masato aceptan convertirse en los guerreros protectores del Mundo Mágico.

 A partir de ese momento, James y su familia deberán enfrentarse a toda clase de criaturas y demonios para proteger a los hechiceros  mientras aprenden a llevar un equilibrio entre su vida universitaria y evitar que los demonios despierten a su líder.

Capitulo 1

La Leyenda

En una comunidad de Oxford, Inglaterra. Los rayos del cálido sol de julio iluminaban las calles del pequeño conjunto residencial TheFlowerQueen’s. Todas las casa tenían dos pisos, un ático y dos jardines pequeños, una de ellas tenía un color gris oscuro con enormes ventanales en el primer piso y el jardín principal tenía un árbol cerca de la entrada junto a una banqueta de madera.

En ella vivía una pareja de hechiceros de 21 años que se había mudado hace un año al conjunto, sin embargo era un secreto para todos en la comunidad, ya que pasaban desapercibidos como una joven pareja de casados. Graduados en la Academia Mágica para Magos y Brujas de Europa vivían en una zona al que los magos llamaban las afueras de la Barrera Mágica, para guardar las apariencias. En la actualidad, estudiaban en el Colegio de Hechicería Avanzada de Oxford “Santa Giselle”.

Esa mañana del 30 de Julio, un joven de alto de piel morena vestido con una franela azul y un pantalón caqui y botines marrón oscuro con un singular cabello lacio de color plateado que le llegaba hasta los hombros sujeto con una trenza blanca casi invisible, esperaba sentado en la banqueta del jardín con un libro sobre sus rodillas, la época en que los magos jóvenes comenzaba y este semestre empezaría el octavo ciclo de estudio.

–  James, aquí está tu almuerzo.

El joven levantó la mirada de su libro y observó a una chica de cabello por debajo de los hombros de color castaño  al igual que sus ojos, vestida con una blusa almidonada color crema que resaltaba su piel sonrosada y una larga falda de tela del mismo color con adornos cuadriculados en los bordes de color azul oscuro, su estatura era baja aunque estaba de pie frente al chico no era muy notoria la diferencia hasta que ambos caminaban juntos.

– Gracias Belian.- le contestó James tomando la bolsa que le ofrecía la chica y la guardaba en su bolso.

James estudiaba para ser un Guardia Real, que era el guerrero al servicio de la Reina de la Inglaterra Mágica, la Soberana Hannah Elizabeth VI, estos magos eran considerados como consejeros de guerra, discursos, entre otras cosas necesarias para mantener el equilibrio entre el Mundo Mágico y el Mundo Humano, pero sobretodo proteger a la Reina sin importar los riesgos.

Belian en cambio estudiaba para ser Conservadora Mágica del Medio Ambiente, los cuales trabajaban para mantener las leyes sobre la ecología y la preservación de los animales y criaturas mágicas, considerado el trabajo más importante para el Mundo Mágico, los conservadores deben buscar métodos para proteger el planeta y  ha ambos mundos.

Finalmente comenzaba el nuevo semestre, James y Belian comenzarían sus nuevos trabajos en la cafetería de la universidad luego de las clases.

Con los primeros rayos del sol, el joven matrimonio esperaban al primo mayor de Belian, quien los llevaba en su motocicleta a la universidad como una medida de ayudar al medio ambiente, aunque en realidad James solo quería evitar gastar el viaje del subterráneo y del auto bus . Estaban esperando en la entrada de su casa a un joven, quien al parecer había olvidado que debía ir a buscarlos.

 

– Belian creo que a Orión se le olvidó que lo estamos esperando.- Le decía James a su esposa mientras terminaba de leer.

– Tranquilo James.- decía Belian.- Sabes que Orión es un desastre ambulante, pero no olvida que debe usar su moto, si pudiera dormir con ella lo haría.

Se escuchó el sonido de una motocicleta acercarse, frente a ellos se estacionó un chico vestido con chaqueta de cuero y casco profesional, al quitárselo mostró una sonrisa deslumbrante y una mirada divertida ante la joven pareja, la cual tomaba sus cosas para la clase y lo saludaban.

Orión Darkus, el primo mayor de Belian era un joven de veintidós años proveniente de México, su piel parda y ojos negros resaltaban su cabello bien cuidado con un toque perfectamente desarreglado, su cuerpo era atlético y en buena forma; aunque su estilo de ropa parecía muy normal a simple vista, sus jeans y chaqueta de cuero sintética le daban un aire de chico malo de los años 50.

Sus tesoros más valiosos era su motocicleta Thruxton 1950, una herencia de su padre quien le había enseñado a ser quien era, y su fama de “Mejor Mujeriego del Mundo”, su ego superior al de una persona normal le había dado la oportunidad de acostarse con las mejores mujeres de la escuela y la universidad, aunque algunos consideraban al chico como un enfermo mental, otros lo tomaban como un ídolo al tener relaciones con cualquier mujer que le gustara.

– ¿Por qué tardaste tanto? – le reclamó James.- Debemos llegar a la facultad en media hora, el primer día de clases es muy importante.

– Cálmate J.P.- le decía Orión mientras ambos chicos se subían al sidecar de la motocicleta y Orión aceleraba tomando la carretera.- Es que tardé un poco en arreglarme y la nueva vecina me está volviendo loco. Es una vieja de cincuenta años y solterona, parece que se enamoró de mí.- diciendo eso frunció el ceño en señal de disgusto, lo que causó risa en los otros dos antes de que el moreno continuara con su camino a una velocidad elevada.

– ¿Qué tal tu noche por cierto? – dijo James imaginando la respuesta de su mejor amigo y cuñado.

– Pues he tenido mejores.- dijo Orión como si nada.- Paola no resultó ser tan buena como esperaba, de hecho no duró mucho.

– Que asqueroso.- se quejó Belian.- ¿Podrías ser más discreto? No me interesa oírte decir cuantas veces lo hicieron ni cómo lo hicieron, pero realmente no creo que debas hablar así de las mujeres.

– No es mi culpa.- se resignó Orión.- Hay cosas que no se pueden ocultar, como que mi clase de Literatura Mágica es aburrida, que la capa de ozono sufre por culpa de los humanos que y tus gustos con la ropa son horribles.

Belian no se molestó por el comentario, sus ropas de algodón y telas solían darle una  apariencia de una hippie, pero a ella no le importaba si con ello ayudaba al medio ambiente.

 

La motocicleta de Orión los condujo fuera del conjunto residencial, recorrieron un pequeño camino asfaltado hasta salir a la vía de la ciudad. El recorrido duró unos 30 minutos hasta llegar a uno de los muros del más importante centro de estudio de Inglaterra, la universidad de Oxford. Verificaron que nadie los observaba y dirigieron su vista al muro.

– James Páttorin, Sexto Semestre en Protección Mágica de la Realeza.

– Belian Páttorin, Sexto Semestre en Conservación MagioAmbiental.

– Orión Darkus, Sexto Semestre en Metalomagic.

Se escuchó el sonido de una campana y luego una voz que decía “Identificación Confirmada” y el muro comenzó a desaparecer has formar un túnel lo suficientemente grande como para que pasara un auto pequeño, pasaron antes de que el muro regresara a la normalidad y entraron a la universidad.

El Colegio de Hechicería Avanzada de Oxford “Santa Giselle” se escondía justo enChrist Church Collage, uno de los 39 colleges de Oxford, por lo que el recinto era un espacio paralelo donde los humanos y los magos se dividían en dos mundos diferentes gracias a la Barrera Mágica que separaba a las puertas de Noa y Nova. Una técnica usada por los magos para convivir en los mismos espacios de los humanos de manera que ninguno de los dos tuviera contacto con el otro, al menos en los edificios y parques de la ciudad.

Sin embargo ambos mundos guardaban grandes semejanzas entre ellos con respecto a como era la vida de los estudiantes universitarios; si bien el espacio de los hechiceros podía modificarse sin alterar el espacio tiempo, los estudiantes tenían el mismo código social. Cada grupo estaba en una categoría de popularidad de acuerdo a sus conocimientos, su nivel económico y sus ideales sociales.

Mientras Orión se dirigía al estacionamiento a guardar su motocicleta, James y Belian se quedaron en la entrada y caminaron por un sendero empedrado en donde observaron a varios estudiantes que se sentaban bajo las sombras de los árboles para leer, jugar o simplemente descansar unos minutos antes de entrar a clase.

Llegaron a una plaza en donde una hermosa fuente adornada con una estatua de cuatro dragones elevándose hasta unos cuatro metros, en donde un chico de piel blanca y ojos color chocolate con cabello corto de igual color vestido con una ropa de color azul suave y verde césped parecidas a las de un monje Tibetano leía tranquilamente sobre el borde.

– Hola Masato, ¿estás listo para comenzar otros cinco meses de tortura educativa?.- le dijo James sentándose al lado del chico.- ¿Estuviste toda la noche aullando tus penas?

El chico gruñó mostrando sus dientes como signo de amenaza, James se encogió de hombro y se puso detrás de Belian.

– Buenos Días Masato.- le dijo la chica.- Tuviste una noche fuerte ¿verdad?

– Pues la luna me dejó un poco mareado.- respondió Masato.- Aunque admito que parte de la culpa es mía por leer durante la Fase De Sumisión.

– No comprendo por que no querías que te acompañáramos ayer durante la luna llena.- se quejó Belian mientras caminaba hacia la edificación seguida de los chicos.- Se supone que los hermanos se ayudan entre ellos, no estabas tan molesto como para querer atacarnos.

Masato Moonlight, era el primo menor de Belian y Orión, tenía diecinueve años y era el miembro más joven.

Había nacido en una familia poco usual; su padre era un hombre lobo que vivió en un Templo del Tíbet como todos sus ancestros, quienes habían nacido con la licantropía, se enamoró de una hippie que había llegado al templo en un viaje de liberación espiritual, quien era la tía de los dos chicos y rompiendo la tradición de permanecer alejado de los demás, comenzaron a viajar juntos y tuvieron una relación amorosa en la que nació Masato.

– Bueno, estuve enojado todo el día por la última carta de mis padres.- se quejó Masato suspirando con pesadez.- No quería correr ningún riesgo así que fue mejor quedarme solo mientras leía tranquilamente.

– Es un mal hábito eso de leer antes del primer día de clases.- le dijo James riendo divertido al imaginar a un lobo leyendo frente a la chimenea.- Pero lo importante es que no hubo ningún problema con tu transformación y ya estás como siempre.- el chico revisó su reloj de pulsera e hizo una mueca de desagrado.- Mejor nos vamos, tenemos clase de Historia Mágica. ¿Por qué tenemos ver  cosas que ya conocemos?

– Recuerda que la historia es muy importante para todas las carreras.- le explicó Masato.- Sobretodo para ti James, después de todo quieres ser parte de la Guardia Real y antes que guerreros, son estrategas que deben analizar todos los puntos en Pro y contra que pueda afectar al país.

– Eso no le quita que sea una molestia tener que lidiar con una asignatura que no tiene nada que ver con nuestra carrera, pero que es obligatoria en todos los semestres.- Orión había llegado sin que nadie lo viera y saludó a su primo mientras llegaban a un cruce entre las facultades.

Sin embargo antes de poder cruzar, escucharon  una extraña bocina y vieron un carro de manivela de los años 1800 en reversa dirigirse hacia ellos.

– ¡Cuidado! -exclamó Orión tirando de los tres y apartándolos del camino mientras el carro seguía su camino hacia el estacionamiento.- Ese estúpido de Piro, me sorprende que los profesores lo acepten aun, ya ha volado mas de cuatro salones y ocho laboratorios.- se quejó Orión.

Cinco minutos más tarde se dirigieron a su salón de clases, el bullicio de los universitarios recorría los pasillos, desde los nuevos clubes hasta donaciones de toda clase, entre ellos se encontraban una joven de cabello negro ondulado con un traje de enfermera y unos lentes de color azul de laboratorio informando sobre donaciones de sangre para la facultad de Medicina.

– No olviden donar un poco de sangre para los enfermos del Hospital de Lesiones Mágicas.- decía la chica entregando folletos de donadores de sangre.- Recuerden una gota de sangre puede marcar la diferencia entra la vida y la muerte.

Los chicos se acercaron a la chica y tomaron uno de los folletos mientras la saludaban.

– Hola Lucero, veo que no pierdes el tiempo.- saludó James a la joven enfermera.- Apenas comienzan las clases, déjanos un poco de sangre en el cerebro para pensar.

– Muy gracioso Páttorin.- se quejó la chica colocando sus manos en la cintura.- Hay gente que no puede venir a estudiar por sus condiciones de salud; por lo tanto no hay que perder el tiempo en el comienzo o en el fin de clases, lo importante es ayudar a las víctimas de accidentes y enfermedades, ya sea con dinero o con un poco de sangre.

– Digno de una Hechicera Curandera.- dijo Masato complacido, la joven se sonrojó un poco pero luego recuperó su actitud de enfermera.- Nos encantaría ayudar, pero los hombres lobo tenemos prohibido donar sangre.

– No hay problema, la intención es importante.- dijo Orión sonriente.- Aunque no comprendo por que me prohíben donar a mí también.

– Pobre de aquel que reciba tu sangre.- dijeron todos y comenzaron a reír dejando al chico con cara de disgusto, aunque con una sonrisa mal disimulada.

Luego de un rato se escuchó la campana del reloj principal indicando el inicio de clases, se encaminaron al salón y buscaron algunos asientos disponibles en la mitad del lado izquierdo. El espacio era ovalado y los escritorios se elevaban desde el centro hasta el extremo final.

Sin embargo todos los estudiantes se alejaron de la parte trasera del salón, a causa de un chico con bata de laboratorio, ropa oscura y cabello negro alborotado, su piel pálida tenía algunas manchas de hollín, una misteriosa alteración genética le había afectado su ojo derecho hasta hacerlo cambiar de su color verde original a uno rojo intenso, lo  de generaba al chico un aura de psicópata, la cual era lo que más le gustaba.

– Buenos días mis queridos compañeros.- dijo el chico con una actitud entre divertida y tétrica.- ¿Están listos para las explosiones de esta semana?

– Piro, ¿No puedes dejar de actuar como un loco psiquiátrico al menos por hoy? – le dijo Orión molesto por el chico, que sufría de serias crisis de locura y disfrutaba asustar a los demás con su condición.

– No, me gusta ser así.- dijo el chico riendo de una manera muy tenebrosa.

Los otros estudiantes se alejaron lo mas que pudieron del chico mas aterrador de la universidad, algunos decían que podía matar a alguien si se enojaba, otros que su amor por la pirotecnia lo había enloquecido, para todos el chico que se hacía llamar Piro el Piromaniaco era la causa de mucho problemas que habían sufrido debido a accidentes explosivos.

Esperaron a que llegara el profesor mientras conversaban de las fiestas de la semana en honor a los guardianes del Mundo Mágico. Conocidos como Los Guerreros Amnimalia, estos misteriosos guerreros mitad animal protegían a los magos y a los seres humanos de cualquier peligro.

– Buenos días  jóvenes magos.- dijo el profesor al entrar al aula.- Soy el profesor Bandel, les impartiré la clase de historia este semestre. Primero quisiera que me dijeran ¿Qué se celebra esta semana?

– Es la Semana Amnimalia.- dijo Belian.- Es la época en que celebramos y rendimos tributos a los grandes guerreros que protegen nuestro mundo.

 

– Así es.- dijo el profesor Bandel.- De hecho la leyenda de los Guerreros Amnimalia es muy extensa, aunque todos conocen lo más importante:

“Nacidos por la fuerza y el  valor que une a los humanos y a los magos en momentos de guerra y dolor, los Guerreros de Amnimalia surgieron del poder Sagrado de los cuatro dragones que simbolizan los  elementos que nos dieron la vida; Fuego, Tierra, Agua y Aire, estos seres obtuvieron el poder de cada elemento y dos animales especiales.

Uno representaba la personalidad del mago y surgía cuando la bestia perdía el control de su corazón. El segundo representa al Animal Elemental, una criatura que representa el elemento del hechicero y aquella criatura en la que se transformaba el guerrero al momento de la batalla.

Cuando el Infierno desata su furia y el Demonio revela a sus seguidores, surgen los Guerreros de la Luz que con su formas animales lograrán controlar a la oscuridad y liberar la paz en el corazón de los humanos y de los hechiceros.”

Luego de terminadas las clases, los chicos se reunieron para almorzar antes de ir a sus trabajos. Estaban escuchando algunas historias de los Guerreros Amnimalia que los estudiantes comentaban por todo el lugar.

– ¿Ustedes en verdad piensan que existan los Guerreros Amnimalia? – pregunto James al oír extrañas historias de los estudiantes que  conversaban cerca de ellos.

– La verdad es que es difícil saber.- dijo Masato.- Nunca nadie ha visto a un mismo guerrero, supongo que si en verdad existen no son inmortales, pero hace mucho un anciano me contó que cuando era niño lo rescató una misteriosa mujer vestida de rojo y amarillo como el fuego y ante sus ojos se transformó en una criatura parecida a la salamandra, probablemente se trataba del Guerrero del Fuego.

 

– Mi padre escuchó una vez que una persona vestida de colores naranja y blanco se transformó en una especie de halcón.- dijo Belian pensativa.

– ¿Qué piensas tú Orión? – preguntó James, pero no recibió respuesta por parte de su amigo. Lo buscó con la mirada y vio que estaba besándose con una chica al otro lado del árbol en que estaban sentados.

– Ya tiene su entretenimiento de esta noche.- dijo Masato viendo a su primo de mala manera.- ¿Por qué no le paga un hotel y se largan?

Sin embargo, antes de insultar a Orión sobre su obsesión por el sexo, se escuchó una fuerte explosión. Cuando se dieron cuenta de donde provenía se escucharon gritos e insultos en uno de los laboratorios de la facultad de Salud, se dieron cuenta que varios estudiantes salían completamente carbonizados y con el cabello levantado.

– Parece que Piro ya estrenó otro laboratorio.- se quejó James, mientras los otros afirmaban.

Saliendo del laboratorio se encontraba el chico amante de las explosiones riéndose como si fuera un demente, disfrutando de su diversión favorita, molestar a los demás estudiantes con sus explosiones y sufriendo los golpes de sus compañeros con risas maniacas y nada agradables.

Luego de la explosión, Lucero llegó para ayudar a los afectados y darle una paliza a Piro por su actitud, para mala suerte de la chica, ellos eran parientes y a pesar de que nadie sabía cual era su relación familiar, ella simplemente decía que su madre había sido la enfermera de sus padres, por lo que ella seguía sus pasos, tratando de no perder la paciencia con su “amigo” o “paciente”; pero eso era casi imposible.

Cuando llegó la tarde, los chicos terminaron sus trabajos y se reunieron en casa de los Páttorin, aunque en realidad pasaban tanto tiempo en esa casa que sólo les faltaba vivir con ellos.

La casa era una de las más grandes del barrio, tenía dos pequeños jardines llenos de flores que Belian cuidaba y una amplia sala que llevaba a todas las habitaciones, una cocina comedor con vista al jardín trasero, una biblioteca que era usada en realidad para que James pudiera jugar sus videojuegos favoritos sin molestar a nadie.

El piso de arriba tenía los dormitorios de la pareja y de invitados, cada piso contaba con un baño a los que se les modificaron el sistema de aguas limpias de manera que no se desperdiciara ninguna gota de agua, y finalmente oculto entre la puerta del ático estaba la habitación Mágica donde se practicaban hechizos y James realizaba diferentes tipos de pociones especiales como entrenamiento de su carrera.

Se habían reunido en la cocina, la cual estaba pintada de un color crema y las paredes tenía pequeños adornos de frutas, los estantes eran de madera reciclada y estaba conectada al cuarto de lavandería donde la ropa se lavaba y se arreglaba con magia sin necesidad de que alguien lo hiciera y usaba agua reciclada gracias a un purificador mágico que Orión había inventado para ayudar a su prima con la conservación ambiental.

Belian preparaba la cena, mientras los chicos se sentaban alrededor de la mesa, James jugaba con un videojuego portable, mientras que Orión limpiaba unas piezas de su motocicleta y Masato leía el periódico.

– Debo decir que este día fue espantoso.- se quejó James.- La gente cree que por que paga tiene que humillar a los empleados, tuve que servir siete veces un café por que una chica se quejaba por todo.

– Pues yo recuerdo haberte dicho que ese empleo era el peor de la universidad.- dijo Orión mientras revisaba una bujía.- Por eso elegí el taller de mecánica, es cómodo, silencioso y como la mayoría de los magos usan escobas o alfombras voladoras para desplazarse no tengo mucho trabajo.

Masato ayudó a Belian a servir mientras la chica tomaba un poco de leche de soya que tenía en el refrigerador con paneles solares.

– No sé de que te quejas.- repuso Belian cuando se unió a la conversación.- La cocina de la cafetería es asquerosa y algo me dice que nadie la ha limpiado de una forma decente en años.

– Esas son las principales razones por las que decidí trabajar en el invernadero.- dijo Masato.- Es relajante, nunca viene nadie y sólo debo regar las plantas con el hechizo de la lluvia miniatura.

Estuvieron conversando durante toda la cena, luego se fueron hasta la sala en donde revisaron las clases del día, hasta que  un fuerte golpe en la entrada principal los hizo saltar de sus asientos y buscar entre sus bolsillos sus varitas mágicas.

Se preguntaron que podía ser y se dirigieron a la puerta, al abrirla vieron en el suelo una pequeña caja negra cerrada con  una cerradura de oro que simulaba ser la boca del dragón que rodeaba la caja. En la tapa había una nota de papel que decía: “Propiedad de Su Majestad, La Reina Elizabeth VI, Palacio Diamond en el Mundo Mágico, Ubicación Inglaterra”

– Oigan ¿Qué hace un objeto de la Reina aquí? – Preguntó Masato.- ¿Será algo para ti James?

– Pues no creo.- dijo James pensativo.- Cuando la Reina me envía algo, normalmente viene con una carta de su parte. Creo que será mejor que regresemos esto a su dueña.

– ¿No podemos abrirlo antes? – preguntó Orión, pero se calló al ver las miradas molestas de sus  amigos.- No, mejor la devolvemos tal y como está.

James tomó la pequeña caja entre sus manos y regresó a la sala para luego subir las escaleras del segundo piso hasta llegar a la puerta del ático, sacó de su bolsillo la varita de color rojizo con un deslumbrante rubí incrustado en la punta con su nombre escrito en la base con letras doradas y con ella dibujó una corona dorada con tres puntas, el borde de la puerta se iluminó durante unos segundos y luego se oscureció, James abrió la puerta y los demás los siguieron.

A través de la puerta, habían llegado a una enorme cerca del Palacio de Buckingham, pero entonces, como si se tratara de un velo que se levanta, un nuevo palacio surgía de la nada.

Llegaron a la cerca principal, estaba hecha de hierro anti-magia que impedía que aquel que no sea de agrado no pudiera entrar. Unas rejas en forma de ramas cubrían todo el acceso, adornada con flores de acero que brillaban con las luces de las lámparas externas.

James tocó una pequeña campana dorada que colgaba de una flor, en seguida se escuchó un suave tintinar que produjo un eco fuerte, finalmente apareció detrás de las rejas un guardia vestido con uniforme militar ingles de color azul violeta y un sombrero de mago que mas bien parecía una gorra ya que no tenia punta y el alerón solo estaba al frente, en su mano derecha sostenía una lanza dorada, la cual era el diseño de la varita de todos los guardias del palacio.

– Digan sus nombres y lo que hacen aquí.- dijo el guardia.- La hora de visita es desde la nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde.

– Lamento la hora.- dijo James.- Pero encontramos una caja que le pertenece a la Reina y venimos a devolvérsela. Soy James Páttorin.

En seguida el guardia lo miró sorprendido, a pesar de los años era imposible confundir el cabello plateado del chico.

– Príncipe James.- dijo el guardia alarmado.- Es un placer verle de nuevo, han pasado tres años desde su última visita al Palacio.

– Es que, la Reina ha estado muy ocupada con las relaciones gubernamentales y pensé que no era correcto molestarla.- dijo James un poco apenado.

El guardia se acerco a la reja y la golpeo suavemente con la lanza, esta se abrió por completo dejando a los chicos entrar al jardín principal.

– Los guiaré hasta el Palacio.- diciendo eso, el guardia  silbó con fuerza y dos caballos llegaron hacia el, tronó los dedos y un pequeño carruaje descubierto apareció detrás de estos; impresionados por la maestría de los animales y de la habilidad del guardia, subieron al carruaje mientras  el guardia tomaba las riendas y comenzaron a moverse.

James recordaba con mucho cariño la primera vez que cruzó las puertas de ese palacio, era apenas un niño de cinco años, vestido de harapos y cubierto por una manta suave que una hechicera le había dado al sacarlo de las calles, cuando estuvo limpio y caliente aquella extraña mujer lo invitó a vivir con ella y criarlo como su hijo, el chico estuvo feliz al escucharla, pero pronto descubrió que esa mujer era la Reina del Mundo Mágico y a partir de ese momento su vida dio un cambio inesperado.

Recordaba como la Reina jugaba con él y como siempre lo escuchaba sin importar cual ocupada estuviera. Cuando ella salía de viaje por asuntos de trabajo con otros miembros de la Realeza, su Nana anterior, la Señora Kazumi Wong, lo cuidaba hasta que su nueva madre regresara. Entre ambas lo entrenaron para convertirlo en mago y aunque el chico juró que nadie se enteraría de su amistad con la Reina, sus mejores amigos habían sido los únicos en saber su verdadero origen y su relación con la mujer más poderosa del Mundo Mágico.

El carruaje se detuvo ante el enorme palacio y los chicos bajaron, el guardia los llevó hasta la entrada principal. El Palacio Diamond, una arquitectura reforzada del Palacio de Buckingham al propio estilo de los magos y hechiceros más poderosos y millonarios de Gran Bretaña, erauna estructura hecha de Azuldoním, un metal brillante y mucho más fuerte que el diamante pero tan flexible que podía modificarse en su estado natural, cuando los rayos del sol del amanecer y del anochecer lo tocaba, creaba una sensación de brillo que resaltaba su belleza.

Aunque la fuerza del palacio se media con la fuerza de la misma tierra, sólo los guardias conocían el error de la construcción, cualquier enemigo que atacara por debajo de la tierra, podría entrar con la mayor facilidad posible.

Las puertas se abrieron y dos guardias aparecieron en la entrada, al ver a James se tensaron por un momento para luego saludarlo amablemente y se inclinaron ligeramente al verlo pasar.

Los guardias del palacio habían sido los únicos hechiceros en conocer la verdad sobre James y la Reina, pero como todo miembro que trabajara en el Palacio, habían hecho el Juramento Sagrado: “Lo que ocurra o suceda con la Reina, que pueda afectar su reputación y su buen nombre permanece en secreto ante la Sociedad Mágica” y aquel que rompiera el Juramento sería desterrado al Mundo Humano y jamás recordaría que fue mago.

Se escuchó el sonido de una lira y luego hubo un destello de luz ante los chicos, cuando el brillo desapareció, una hermosa mujer madura de unos 30 años apareció  ante ellos. Llevaba puesto un vestido sencillo pero elegante, de color azul celeste y blanco perlado, de estatura media y cuerpo delgado sin mucho busto, su rostro elegante sin  mucho maquillaje mostraba una cálida sonrisa y ojos azules, su cabello rubio y rizado caía elegantemente por su espalda hasta la cintura. Los chicos estaban emocionados al verla, después de que James les contara toda la verdad de su origen, la Reina pasó a ser como una segunda madre para todos y le estaban agradecidos por toda la confianza que ella les había brindado desde entonces.

El chico miró a su madre y la abrazó, ella respondió con la misma ternura de siempre, ambos compartían un lazo muy poderoso, no solo como madre e hijo, sino de mejores amigos.

– Bienvenidos a casa, chicos.- dijo la Reina luego de saludar a su hijo.- Me alegra que hayan venido a visitarme, espero que todo este bien en sus vidas de universitarios.

– Lamentamos molestarla Su Majestad.- dijo Belian.- Sabemos que debe estar cansada de su viaje de Tailandia, escuché que estaba en una junta internacional para resolver la crisis energética a nivel global.

– La verdad, es que encontramos algo que podría ser de usted.- dijo Masato mientras James le daba a la Reina la pequeña caja en sus manos.

La Reina miro la caja por un momento tratando de simular su sorpresa y luego los miró detenidamente como si no pudiera creer que estuvieran entregándole eso. Sonrió levemente y luego les habló.

– ¿Saben que esto es un objeto antiguo muy valioso para el Mundo Mágico?.- señalo la caja con su mano, los cuatro chicos negaron con la cabeza.- Este objeto es un extraña versión de la Caja de Pandora, ya que almacena un misterioso poder mágico que puede afectar a varias personas de forma inesperada.

– Entonces ¿Cómo llegó eso a mi casa? – preguntó James

Sin embargo antes de que la Reina pudiera responder, el suelo se agitó violentamente y todos cayeron al suelo, Hannah y los chicos lograron llegar hasta una de las columnas del Palacio, luego vieron como el suelo del gran salón se abría, formando enormes grietas mientras los guardias rodeaban el extraño agujero que se había formado.

En ese momento; se escuchó un extraño sonido, del suelo salió una enorme lagartija de color  púrpura con manchas negras y verdes.

– ¡¿Qué rayos es eso?! – exclamó Masato al ver a la enorme criatura salir del agujero y atacar a los guardias.

– Sea lo que sea tenemos que ayudar.- Dijo James y sacó su varita, pero la Reina lo tomó del hombro y lo miró.

– ¡Espera James! los hechizos comunes no les afectan.- le dijo Hannah tomándolo del brazo.- Sé lo que es esa cosa y sé cómo podemos derrotarlo, síganme.

La Reina corrió hasta llegar cerca de una pintura que mostraba a cuatro dragones volando sobre un templo antiguo. Los chicos la alcanzaron y vieron que ella tocaba el templo con su mano derecha, en seguida el cuadro desapareció mostrando la entrada a un túnel. La Reina entró y los chicos la siguieron de cerca, desconocían lo que podría ocultar ese extraño lugar y lo que se la criatura podría hacer en su ausencia, pero confiaban en Hannah y esperaban que ella les explicara toda la verdad.

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