Los Guerreros Amnimalia La Leyenda de los Guardianes Elementales

Capitulo 2

 El Regreso de los Animales Guerreros

 

Llegaron hasta una especie de cueva iluminada por antorchas con fuegos de color azul, las paredes lisas estaban llenas de pinturas, y cada rincón había estatuas de cera de tamaño real de cuatro personas cada una, al fondo había una enorme biblioteca llena de libros de diferentes tamaños. Aunque todos habían oído de ese misterioso lugar, nuca pudieron imaginarse que algún día entrarían a él.

 

– Sean bienvenidos al Santuario de los Guerreros Amnimalia.- anunció la Reina al llegar al centro de la cueva, donde había una enorme estatua de piedra de un dragón con sus patas delanteras extendidas hacia ella como si fuera una especie de altar.

 

– ¡¿Lo dice en serio?!- decía Orión emocionado mientras recorría el lugar.- Este es el lugar donde los Guerreros Amnimalia entrenaban y colocaban todas sus historias para que la próxima generación conociera todos sus secretos más poderosos.

 

Masato miraba una de los libreros que llegaban hasta el techo, libros cubiertos de cuero y polvo que indicaban la historia de cada miembro del equipo más poderoso del Mundo Mágico.

 

– Esto es un sueño.- dijo Belian mientras contemplaba las estatuas.- Son los nombres auténticos de los Guerreros y sus respectivos animales. ¡He soñado con estar aquí durante años!

 

– Se dice que aquí se encuentran todos los tesoros de cada Guerrero que ha existido desde sus inicios.- decía James sorprendido.

 

Belian se acercó a las figuras de cera, en cada una estaba el verdadero nombre del Guerrero, el elemento que representaba, el año en que apareció y los animales que tomaban forma. En cada monumento habían cuatro personas y siempre estaba vestidas con el mismo patrón: Rojo, Azul, Verde y Naranja, los cuales representaban los cuatro elementos sagrados respectivamente: Fuego, Agua, Tierra y Aire.

 

La Reina sostenía la pequeña caja entre sus manos, se acercó a hasta el altar del dragón y la colocó entre sus garras. Luego se arrodilló y juntó sus manos como si estuviera rezando.

 

– Guerreros Sagrados de la Luz, escuchen mi llamado.- decía la Reina levantando sus manos y con los ojos cerrados:

 

– Nuestro Mundo es amenazado una vez más por los vasallos de El Demonio, les pido que nos ayuden así como en siglos pasados ayudaron a sus fieles seguidores. Muéstrenme a los nuevos Guerreros y a sus formas animales, permitan que ellos obtengan el sagrado poder de los cuatro elementos:¡ La Furia del Fuego, la Vida del Agua, la Fuerza de la Tierra y la Pureza del Aire!

 

Hubo un fuerte destello y la caja se elevó por los aires, esta  se abrió y salieron cuatro luces de colores que recorrieron todo el lugar, después cada luz tomo una forma diferente, la roja tomo la forma de un fénix, la azul tenía el aspecto de un delfín, la verde la de un tigre y la naranja un águila.

 

Los chicos observaban sorprendidos y emocionados, pero entonces vieron que los animales los rodearon y los envolvieron en una especie de círculo. James sintió una extraña conexión con el fénix, como si ya se conocieran y este le dijera que no había ningún temor;  aún sin saber que lo llevó a tomar esa decisión, extendió su mano y con cuidado tocó el ala de la enorme ave.

 

Belian también extendió su mano y tocó la aleta del delfín, Orión el lomo del tigre y Masato el pico del águila.  Fue entonces cuando cada animal se alejó y llegaron hasta el techo formando una luz blanca que cayó como lluvia hasta las manos con las que los chicos los habían tocado.

 

En una de sus muñecas, había un reloj cuadrado con adornos parecido a huellas de animales, eran del mismo color que el de los animales y tenían una extraña pantalla de color blanco.

 

– ¿Qué fue eso?- preguntó Orión cuando finalmente todo volvió a la normalidad.

 

– No lo sé.- dijo Masato.- Pero fue lo más increíble que he visto.

 

James no estaba seguro de lo que había ocurrido, solo completaba el reloj mientras su cabeza trataba de encontrar una respuesta lógica a lo que había presenciado.

 

–  Creo que ahora les debo una explicación.- dijo la Reina caminando hacia ellos.- En el interior de la caja se encontraban los cuatro amuletos de los Guerreros Amnimalia, aquellos objetos que convertían a un mago común en una bestia de batalla.

 

– ¿A qué se refiere con eso de que se encontraban?- preguntó Belian.

 

– Lo que tienen en sus manos es el Sagrado Amuleto de la Transformación Amnimalia.- explicó la Reina.- A partir de ahora ustedes son los nuevos Guerreros Amnimalia.

 

Hubo un silencio sepulcral en el recinto, la Reina los contemplaba con cierto temor, mientras el rostro de los cuatro chicos estaba congelado, los ojos estaban abiertos de para en par, sus bocas abiertas y el color de su piel había desaparecido, hasta que finalmente explotaron.

 

– ¡QUE COSAAAAAA!.- exclamaron los cuatro alarmados.

 

La Reina se le acercó lentamente, como si temiera que algo pasara. Explicó que había hechizado la caja para que llegara hasta los nuevos guerreros y los trajera al Palacio.

 

– Se que esto es un poco apresurado.- dijo la Reina.- Pero ese monstruo, conocido como Maligno  no es afectado por ningún conjuro, para derrotarlo se necesitan los elementos sagrados y para eso, ustedes deben atacarlo en el nivel Humano y al encontrar su punto débil, llegar al nivel Animal, sólo así se puede derrotar.

 

– ¡Espere un momento!- dijo Orión molesto.- No nos ha preguntado si en verdad queremos esto. ¿Acaso espera que nosotros nos enfrentemos a esa cosa sin siquiera saber que hacer?

 

– Lamento que tenga que ser de esta manera.- decía la Reina con la miraba al suelo, entonces los miró directamente a los ojos.- Pero necesito que nos ayuden por favor, sé que esto no es lo que esperaba, sin embargo ahora ustedes son los únicos que pueden derrotar a esa cosa. Por favor, chicos el Mundo Mágico está en peligro y ustedes cuatro son los únicos que pueden salvarlo.

 

James nunca había visto a la Reina tan inquieta, estaba preocupada y prácticamente les estaba rogando. Sin importar lo que los otros dijeran, él tomó su decisión.

 

– Yo acepto las consecuencias de lo que pueda ocurrir.- dijo acercándose a su madre.- ¿Qué tengo que hacer?

 

– ¿Estás seguro?- preguntó la Reina un poco nerviosa.- No conozco los efectos secundarios que puedan ocurrir.

 

– Correré ese riesgo.- dijo completamente decidido

 

– Entonces, seremos dos.- dijo Belian tomando la mano de su esposo.- No te dejaré sólo enfrentándote a esa cosa.

 

Orión y Masato se miraron, ambos parecían nerviosos, pero entonces el mayor suspiró con pesar mientras se rascaba la cabeza, dejar a James y Belian solos podría preocuparlo aun más de lo que estaría si estuviera cerca; no es que no confiara en su cuñado ni en su hermana, pero ambos actuaban de forma apresurada y muy exagerada, dejarlos solos sería como dejar un cerillo en una tienda de explosivos, sería cuestión de tiempo para que causaran un desastre.

 

– Si no hay de otra, yo también me apunto.- dijo Orión.- Además, me necesitan para entretener a las multitudes enloquecidas por nuestra presencia.

 

– Mejor los acompaño, después de todo necesitan alguien que use su cerebro en vez de sus instintos.- dijo Masato pensando en lo peligroso que sería dejar a Orión y a los otros sin vigilancia.

 

– En ese caso es mejor que actúen ahora.- dijo la Reina un poco emocionada y al mismo tiempo con nerviosismo, esperaba sinceramente que su decisión y la de sus viejos amigos fuera la correcta.- Toquen sus relojes y digan “Amnimalia Metamorfosis”, eso activara sus poderes y les dará un traje que oculte su apariencia.

 

Se alejaron entre ellos, ya que no sabían lo que podría ocurrir, aunque estaban preocupados, una parte de sus mentes les hacía creer que todo era un simple sueño y que despertarían en la sala de James en cualquier momento. Tocaron sus relojes y estos emitieron un sonido similar al de una campana.

 

– Amnimalia… ¡METAMORFOSIS!

 

Los relojes brillaron de acuerdo a cada color. Salieron rayos que los cubrieron por completo, luego los rayos regresaron al reloj de cada uno y se dieron cuenta de que tenían un extraño atuendo.

 

James tenía una especie de traje de pantalón rojo y encima una túnica ajustada más oscura hasta las rodillas, unos botines, guantes y un cinturón de color blanco que tenían una flama como hebilla. En su cabeza había un aro de oro con rubíes y en el centro de este tenía la figura de un fénix y cerrando la túnica en su pecho había dos figuras que formaban una especie de óvalo, una fénix y un reno. Su cabello se tornó negro rojizo atado con un cordel.

 

Belian tenía un vestido azul hasta las rodillas, sus piernas mostraban unas mayas blancas que combinaban con sus guantes y el cinturón que traía una gota como hebilla, sus botas eran de un tono azul oscuro con el borde azul claro que llegaban hasta arriba de sus tobillos. Una túnica transparente azul se adhería al vestido, en su cabeza había una pequeña tiara plateada con zafiros y una figura de delfín, en el pecho tenía las figuras de un delfín y una pantera. Finalmente su cabello le creció hasta su cintura tornándose blanco perlado  y sujeto por un lazo azul pequeño.

 

El diseño de Orión era similar al de James, excepto que sus guantes eran abiertos en los dedos y tenían muñequeras, con el verde como color principal y el negro para los accesorios incluyendo la hebilla del cinturón que mostraba una especie de roca, el aro de su cabeza era de bronce con esmeraldas y la figura de un tigre,  en el pecho tenía el mismo animal junto a un zorro de gran tamaño. Su cabello se tornó de un marrón oscuro muy llamativo para el color del chico.

 

Finalmente, el de Masato era igual que los demás chicos pero sin guantes y con muñequeras delgadas y pequeñas,  su ropa era color naranja oscuro y los accesorios de color blanco excepto un pequeño símbolo de viento naranja que tenía en el cinturón, el aro de su cabeza  era de cobre brillante con piedras de topacio y un águila, de igual forma tenía en su pecho la misma figura junto a un lobo pequeño. Su cabello terminó de un naranja oscuro muy elegante y llamativo.

 

 

Los chicos se observaban así mismo y entre ellos, su nueva apariencia cubría muy bien sus facciones físicas y nadie podría reconocerlos a simple vista.

 

– Genial.- decía Orión.- Este traje está increíble.

 

– Me siento como un príncipe con esta cosa llena de joyas.- decía Masato sorprendido.

 

– ¿Por qué nuestro cabello cambió de color?- se quejó James

 

– Supongo que tu cabello plateado indicaría quien eres en realidad?- dijo Belian.- Parece que a todos nos ha cambiado la apariencia. Pero no entiendo lo que significan estos otros animales.

 

– Ya habrá tiempo para explicárselos luego.- explicó la Reina.- Ahora déjense llevar por sus nuevas habilidades, la corona que tienen es una especie de comunicador así que yo les diré lo que deben hacer desde aquí. Buena Suerte.

 

La enorme lagartija seguía destruyendo el palacio, los guardias lanzaban sus hechizos, pero estos rebotaban en la piel del reptil.

 

– ¡Oye Lagartija súper desarrollada!

 

El reptil se dio la vuelta en la dirección en la que se escuchó la voz. Ante este, había cuatro personas vestidas con ropa extraña.

 

–  Ha llegado el momento de que regreses con tu Señor y nosotros nos encargaremos de que sea así.

 

La lagartija se arrastró hacia ellos con una gran velocidad, tres de ellos lograron correr pero Masato estaba paralizado debido al miedo.

 

¡Masato Elévate!

 

De la nada, el chico despertó del shock y dio un salto para esquivar a la bestia en el momento justo. Lo más sorprendente para el fue  el salto fue de casi tres metros y aún más increíble que estaba flotando en el aire.

 

Masato ahogó un grito de sorpresa al verse suspendido en el aire, agitó los brazos para evitar caerse pero seguía aterrado.

 

– ¿Cómo hice esto?

 

– Descuida Masato, eres un águila y el Guerrero del Aire, por lo que puedes volar.

 

– ¿Quién dijo eso?- preguntó Masato sorprendido de que estuviera escuchando una voz en su cabeza como si recibiera una llamada telefónica.

 

– Les dije que podía comunicarme con ustedes por medio de las coronas.- se escuchó la voz de la Reina.- Soy yo, Hannah.

 

Aunque el chico se calmó con la respuesta, no pudo mantenerse flotando y perdió el equilibrio, cayendo sobre James, quien no pudo evitar el impacto.

 

– Lo siento.- se excusó Masato.- Nunca antes había volado por mi cuenta y esto es nuevo para mí.

 

– Si de acuerdo, pero ¿podrías quitarte de encima?- se quejó James boca abajo.

 

Cuando ambos se recuperaron, se dieron cuenta que los otros dos corrían a gran velocidad esquivando la lengua del reptil. En seguida los otros se reunieron con ellos.

 

– Nunca creí que podría correr a esa velocidad.- decía Belian sorprendida.- ¡Esto es mejor de lo que imaginé!

 

La lagartija se aproximó a ellos, pero esta vez su velocidad era más fuerte y no podrían evitar el daño.

 

– ¡Orión golpea el suelo!– le gritó la Reina.- Es la única forma se sobrevivir a ese ataque!

 

El chico se guió por sus nuevos instintos y dio un fuerte golpe con el pie, entonces el suelo que los rodeaba tembló y se abrió un agujero donde los cuatro cayeron dolorosamente.  El reptil se detuvo ante el agujero y se alejó rápidamente.

 

– Eso dolió, primo.- decía Masato adolorido, la primera caída no había sido tan dolorosa como esta.

 

– La próxima vez nos separamos antes de averiguar como funcionan estos nuevos poderes.- decía James tratando de salir del agujero, luego ayudo a Belian y a los demás a salir.

 

– ¡James!.- le dijo la Reina.- Apunta al Maligno juntando tus manos y grita “Fuego Creciente”.

 

El chico se acercó a la lagartija, la cual se preparaba para impactarlos con otra embestida. Colocó su mano sobre la otra y extendió sus dedos todo lo que pudo, la lagartija se lanzó al ataque y James le apuntó con toda la precisión que había aprendido gracias a los videojuegos de disparos.

 

–  ¡FUEGO CRECIENTE!

 

Una llamarada dorada salió de las manos de James y golpeó directamente al cuerpo de la lagartija, la cual se revolcó por unos momentos para sacudirse las llamas, luego se enfureció y atacó aún con las llamas quemando su lomo.

 

– ¡Belian levanta tu mano y lanza como si jugaras béisbol!, debes decir “Bomba Acuática”.- se escuchó la voz de la Reina.

 

Belian se acercó a James y se colocó en posición de lanzamiento, esperó a que la lagartija se acercara lo suficiente y gritó.

 

– ¡BOMBA ACUÁTICA!

 

En su mano derecha se formó una esfera azul, que al momento de lanzarla se hizo más grande y atacó directamente al reptil, este cayó de espaldas y se pudo ver el centro de su cuerpo una huella de animal como si fuera una especie de símbolo.

 

– ¡Chicos!.- exclamó la Reina emocionada.- Ese es el punto débil del Maligno, deben lanzarle un ataque y pronto.

 

Pero la Lagartija se levantó al instante y aunque se movía más despacio, los otros corrieron para esquivarla.

 

– ¡Masato elévate y grita “Brisa de Plata”!.

 

Masato dio un salto y una vez más estaba volando, trató de mantener el equilibrio y decidió atacar a cierta altura.

 

¡BRISA DE PLATA!

 

De sus manos salieron ondas de viento de un color plateado que chocaron contra la lagartija, haciéndola caer de bruces con las patas en el aire, mostrando nuevamente la marca con forma de huella

 

– ¡¿Qué hago para atacar?!- le preguntó Orión a la Reina.

 

– Golpea el suelo y di “Rayo de Magnitud”.-le respondió Hannah. El chico se acercó al reptil que trataba de levantarse de nuevo.

 

– ¡RAYO DE MAGNITUD!

 

Se abrió una fisura hasta la lagartija y salió un potente rayo de colores verde y marrón. El rayo tocó el punto de la huella y fue entonces cuando los cuatro comenzaron a brillar. Sus instintos despertaron, como si se tratara de un recuerdo perdido, sabían perfectamente lo que tenían que hacer: pasar del Nivel Humano al Nivel Animal.

 

 

–  Amnimalia… ¡FÉNIX!

 

– Amnimalia… ¡DELFÍN!

 

–  Amnimalia… ¡TIGRE!

 

–  Amnimalia… ¡ÁGUILA!

 

Sus cuerpos dispararon una luz cegadora durante unos instantes, luego de que la luz desapareciera, sus cuerpos eran mitad animal:

 

El cuerpo de James se tornó rojo y de su espalda salían dos grandes alas que hicieron desaparecer la túnica, los guantes y los zapatos, sus manos tenían garras filosas y fuertes, sus ojos brillaban de un color dorado resplandeciente; tenía la apariencia de un Fénix en el cuerpo de un humano.

 

Belian tenía el cuerpo de un color azul grisáceo y sus piernas se transformaron en una cola de delfín que era rodeada por dos chorros de agua, sus guantes y su túnica había desaparecido de igual forma que las de James, sus ojos eran completamente blancos y en su espalda sobresalían una aleta dorsal formando una criatura mitad delfín.

 

El cuerpo de Orión eran marrón verdoso con rayas negras y tenían una larga cola felina, la túnica había desaparecido para darle mayor movilidad al igual que los guantes y los zapatos, sus garras eran más cortas que las de James y le salían colmillos de su boca, sus ojos brillaban con un color verde esmeralda, una especie de hombre tigre.

 

Finalmente el cuerpo de Masato era dorado oscuro y tenía dos enormes alas que de igual forma hicieron desaparecer su túnica, sus muñequeras y los zapatos, sus garras eran grandes y sus ojos se tornaron de un color negro profundo como una noche sin luna, mostrando una mezcla entre águila y humano.

 

La lagartija se levantó, pero retrocedió sorprendida de que los humanos hubieran desaparecido y ahora tenían a cuatro bestias salvajes con quienes iba a pelear.

 

– Esto es increíble.- decía Masato mientras probaba sus nuevas alas, observando a la lagartija.- Ahora no escaparas.- Comenzó a girar en círculos y se formó un tornado que atacó al reptil.

 

– Es mi turno.- repuso Orión corriendo en cuatro patas y clavando las garras en la piel de la lagartija haciendo que esta cayera herida

 

– ¡Es su oportunidad!- les gritó la Reina.

 

Los cuatro se pusieron en filas y levantaron sus manos en dirección a la lagartija

 

– ¡RAYO… AMNIMALIA!

 

Un rayo de cada color salió de sus manos y se unieron al tocar al reptil, el cual lanzó un fuerte gemido antes de desaparecer y convertirse en polvo. Cuando todo quedó en silencio, la Reina Hannah se acercó a ellos y entonces todos los presentes aplaudieron y gritaron de alegría.

 

– Les agradezco mucho Guerreros.- se acercó e hizo una leve inclinación que los otros respondieron de igual forma, entonces la Reina susurró.- Volverán a la normalidad cuando digan Misión Amnimalia Completa.

 

Cuando los cuatro salieron del Palacio se despidieron y tomaron caminos a sus respectivas casas, pero aún seguían emocionados con lo ocurrido, de manera que al llegar decidieron llamarse por el teléfono mágico que poseían sus varitas mágicas.

Al momento de estar sanos y salvos en casa, Belian y James colocaron sus varitas en la cómoda de la sala y dijeron los nombres de Orión y Masato, en seguida las imágenes de ambos chicos se proyectaron como una especie de holograma, Orión  acomodaba la varita de manera que estuviera visible mientras buscaba ingredientes para la cena en su refrigerador, mientras que Masato la colocaba sobre el espejo del baño para escuchar mientras se lavaba la cara.

 

– ¿Se escucha bien, chicos?- preguntó James mientras sacaba una consola de videojuego portátil de su bolso de clases.

 

–  Sin problemas.- le respondieron los otros dos.

 

– Es increíble.- decía Orión en su cocina mientras terminaba su sándwich.- A partir de ahora seremos los héroes más importantes del Mundo Mágico. No puedo esperar a decirlo mañana en la universidad, tendré las mejores chicas del país.

 

– Como siempre tú y tu vida sexual.- decía Masato mientras se acomodaba el equipo de ortodoncia que usaba por las noches.- Cuando mis padres se enteren, nunca más volverán a sentirse decepcionados por que estudio biología en la universidad y no fui hippie o monje como ellos querían.

 

James levantó la mirada de su videojuego analizando las palabras de sus amigos, luego de pensar en las palabras adecuadas apagó el videojuego y observó las imágenes de sus cuñados.

 

– Oigan, sé que están emocionado con estos nuevos poderes y todo.- decía James.- Pero creo que es mejor que nadie sepa nuestro secreto, podría ser peligroso.

 

– ¡¿Estas de Chiste Carnal?! – replicó Orión con su antiguo acento mexicano que regresaba cuando se enfadaba.- ¿Sabes cuantas chicas desearían acostarse con un Guerrero Amnimalia?

 

–  ¡Mis padres ya están decepcionados de mí porque estoy estudiando!- se quejó Masato.- ¿Qué podría pasar si les dijera?

 

Belian decidió finalmente participar en la discusión, soltó el libro que tenía en sus manos y se sentó en las piernas de su esposo.

 

– Escuchen primos, James tiene razón en esto de mantener nuestras identidades en secreto. Masato ¿No crees que algún Maligno podría hacerle daño a tus padres para herirte? – La imagen del chico quedó en silencio, él realmente no había pensado en eso.- Orión, si conocen tu identidad podría aparecer un Maligno disfrazado como una mujer y te atacaría desprevenido ¿no crees? – La imagen de su primo mayor también quedó en silencio, pero se interrumpió por un timbre que parecía venir de la entrada del departamento del chico.

 

– De acuerdo no diremos nada.- repuso Orión.- Ahora debo irme tengo una cita con Sara y mis técnicas del Kamasutra; Si tienen tele, ahí me ven.-se despidió el chico con profundo acento mexicano, Luego de eso se cortó la comunicación.

 

– No tenían por que decir eso.- dijo Masato.- Hablaremos mejor mañana, buenas noches.

 

– Hasta mañana.- dijo el matrimonio y desactivaron el teléfono de sus varitas. Subieron a la habitación y se cambiaron de ropa.

 

Era una habitación pequeña, con espacio para la cama matrimonial, dos armarios y una cómoda hecha de conchas de mar. Una ventana de cristal rodeada por un marco de flores blancas mostraba los rayos de la luna y que estos se reflejaban en el espejo cerca de la puerta del baño blanco y de piezas poco llamativas. James nunca tuvo deseos que vivir en una enorme casa, pero el cuarto principal era casi igual de hermoso que su habitación en el palacio Diamond.

 

– Buenas noches James.- le dijo Belian antes de abrazarlo y tratar de dormir luego de un largo día.

 

– Buenas noches Belian.- le dio un beso en la frente sonriendo.- Que no tengas pesadillas.

 

– Con obligarte a que me calmes a mitad de la noche es suficiente.- dijo ella sonriendo de forma pícara.

 

– ¿Quién dijo que me obligabas? – dijo divertido.- Anda duérmete ya Flipper.

 

– Descansa Fénix.

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