Medio siglo después de “1984” (Parte II)

Autor: Anthon Keenan

Orwell y su legado

Merdio siglo despues de 1984 Pt2

 

Nacido en 1903 en las tierras del Raj Británico – territorio de la actual India – George Orwell creció en el contexto de la modernidad. El principio de siglo XX, fue la antesala del nuevo orden mundial, teorías sociales pululaban en diversas naciones, reinos e imperios consecuencia de las ideas de la Ilustración y el Romanticismo. Pensadores de la talla de Hegel, Bakunin, Marx, Weber y Durkheim, entre muchos otros, formularían las bases de las nuevas sociedades.

Culminaba la Primera Guerra Mundial, Orwell había terminado exitosamente sus estudios en el Eton College de Inglaterra y estaba pasando una temporada como parte del cuerpo de policía imperial en Birmania, experiencia que infundió en él un fuerte sentimiento antiimperialista, dejando entrever sus tempranas posturas políticas en textos como Los días de Birmania, Un ahorcamiento y Disparando a un elefante. Regresa a Inglaterra en 1928 y meses después viaja a París, donde forjaría su carrera en el campo de las letras.

Quizás la influencia de las políticas británicas hayan tenido una importancia mucho más notoria en Orwell que la misma Guerra Mundial, sin embargo, esto cambiaría muy pronto con las nuevas revueltas sociales que se gestaban en el mundo. Tres ideologías serían esenciales en este contexto: el fascismo, el capitalismo y el socialismo.

El antiimperialismo de Orwell pronto se convertiría en un socialismo incipiente, reforzado por sus trabajos periodísticos y reflexiones que se evidencian en El camino de Wigan Pier, obra donde relata  las condiciones de vida del sector obrero en el norte de Inglaterra de cara a la industrialización. En este trabajo Orwell se permite plantear sus ideas sobre los sistemas sociales, demostrando ser un partidario de la vertiente democrática del socialismo.

Posteriormente, los afectos ideológicos de Orwell se convertirían en militancia; se une al Partido Laborista Independiente (Independent Labour Party) de Inglaterra, y rápidamente se alista junto al bando republicano en la Guerra Civil Española luchando de la mano con los miembros del Partido Obrero de Unificación Marxista (PUOM). Sus vivencias durante 1936 y 1937 serán reflejadas en su obra Homenaje a Cataluña. Lo importante de esta etapa de la vida de Orwell consiste en la nueva visión sobre la estructura socialista, donde logra identificar ciertos vicios y diversas vertientes contrapuestas de un mismo sistema ideológico.

Orwell opinaba que si bien se necesitaba un cambio radical en las sociedades occidentales, y por tanto en los países capitalistas, el estalinismo representaba una amenaza a los principios que lo sustentaban.[1] Esta reflexión nace como consecuencia de las riñas entre el estado republicano estalinista contra los sectores anarquistas, marxistas y trotskistas de Barcelona y Cataluña, lo que desencadenó una persecución por parte del gobierno de Juan Negrín a los miembros del PUOM, la Confederación Nacional de Trabajo, las Juventudes Libertarias y la Sección Leninista-Bolchevique de España. Ante las tensiones dentro del bando republicano español, Orwell se ve obligado a huir de España.

Para el período que abarca la Segunda Guerra Mundial, el escritor inglés sigue de cerca los acontecimientos del conflicto bélico. Una versión muy nihilista de Orwell se hace presente en la obra Diario de Guerra 1940 – 1942, donde el cronista nos revela la tensión existente en un Londres al borde de la demencia, aterrorizada con las amenazas de una invasión Nazi y la Segunda Guerra Mundial. Parte del sentimiento pesimista de esta obra, se basa en la experiencia vivida durante la Guerra Civil en España.

A estas alturas George Orwell tenía una posición política muy compleja; por un lado era un fiel partidario del socialismo, creía en la justicia social como un proceso necesario para la humanidad, sin embargo, rechazaba al comunismo estalinista el cual veía como un proceso totalitario similar al nacionalsocialismo alemán; así mismo, rechazaba la ideología fascista, pero también la doctrina imperial y capitalista; apoyaba además al anarquismo pero en palabras de Jean-Claude Michéa (1995): “Orwell era simplemente un demócrata radical, y por tanto, partidario de un estado de derecho, capaz de asumir sus funciones «con la mayor eficacia y el mínimo de obstáculos posibles»[2]’”[3].

Eugenio Sánchez (2007), profesor de filosofía, afirma en su blog que: “en todo momento Orwell lee la Segunda Guerra Mundial en clave marxista: es la lucha del capitalismo por hacerse con el mundo. Nacionalsocialismo alemán y democracia norteamericana son simples títeres del mismo sistema.”[4]. Sánchez agrega que Orwell confiaba en la destrucción mutua tanto de fascistas como de capitalistas, para dar rienda suelta a un sistema dominado por la clase trabajadora.

Esta vertiginosa impresión del contexto político, los totalitarismos, la incompetencia del estado ingles y su canciller Winston Churchill, la influencia del capitalismo, el régimen estalinista, la siniestra campaña Nazi dispuesta a conquistar Europa, la publicidad y la propaganda, serían el coctel que Orwell mezclaría en su última obra: 1984.

La obra publicada en 1949, es un relato sobre las vivencias del personaje, Winston Smith, en la futurista Franja Aérea 1 antiguamente conocida como Londres. El mundo distópico que nos presenta Orwell, nos muestra un nuevo orden mundial, donde se reconocen tres grandes súper-naciones: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental.

La historia se centra en la nación de Oceanía, donde un sistema de gobierno totalitario lleva las riendas del país, de la mano de una figura totémica denominada, el Gran Hermano. Las libertades de pensamiento, comunicación e interrelación estaban completamente abolidas, especialmente para los funcionarios del partido.

Winston Smith, miembro del Ministerio de la Verdad, es la figura a través de la cual presenciaremos cómo la maquinaria de un Estado totalitario es capaz de ejecutar los más siniestros planes con el único objetivo de mantenerse en el poder. Durante la travesía, Smith conocerá a una sensual joven llamada Julia, con quien sostendrá un furtivo romance a fin de evitar el castigo impuesto por el partido.

Las pretensiones de libertad, el libre pensamiento y la compenetración con el otro; serán los detonantes de una batalla interna que se formulará nuestro personaje, quien tendrá que tomar decisiones importantes considerando sus consecuencias y aceptando su destino. Un fragmento de la obra plasma a la perfección el mencionado conflicto:

“A Winston le parecía estar recorriendo las selvas submarinas, perdido en un mundo monstruoso cuyo monstruo era él mismo. Estaba sólo. El pasado había muerto, el futuro era inimaginable. ¿Qué certidumbre podía tener él de que ni un solo ser humano estaba de su parte? Y ¿Cómo iba a saber si el dominio del Partido no duraría siempre?”[5]

En esencia, esta obra mantiene el espíritu de la literatura del Romanticismo, claramente adoptada por el movimiento de Vanguardia de mediados del siglo XX. Es muy notorio el esquema del héroe romántico cuyo villano es él mismo y que se enfrenta con escenarios lúgubres, casi apocalípticos. Sin duda 1984 plasma la esencia de una generación marcada por las Guerras Mundiales, pero la influencia de este evento en la obra de Orwell va más allá.

En el próximo post, se procederá a analizar la obra, 1984, por medio de un criterio holístico donde descompondremos el relato metafórico en varios aspectos de interés que nos ayudaran a comprender, una vez leída la obra, los paralelismos entre el universo planteado por Orwell, el contexto original en el cual se elaboró la novela y la Quinta República Venezolana. Para ello, nos serviremos de las herramientas y testimonios que nos ofrece la literatura y la fotografía.

 

Referencias Bibliográficas

 

[1] M. H. Abrahams. “George Orwell (1903 – 1950)”. The Norton Anthology of English Literature. Nueva York. W.W. Norton & Company Inc. Volumen 2, 7ª edición, 2000, p. 2456.

[2] B. Crick citado por Jean-Claude Michéa. Orwell: une vie, 1984, p.432.

[3] Jean-Claude Michéa.Biblioweb. “Rebelión y conservadurismo. Las lecciones de «1984»” http://biblioweb.sindominio.net/pensamiento/orwell.html#note1

[4] Eugenio Sánchez. Aula de Filosofía. “George Orwell: Diario de guerra 1940 – 1942”. http://auladefilosofia.net/2007/04/21/george-orwell-diario-de-guerra-1940-1942/

[5] George Orwell. 1984. Barcelona. Ediciones Destino. 2009. p 17.

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