OMG

Autora: JaiDay

Cuando me case pensé que todo sería siempre igual, pero ahora veo que me equivoque.
Estoy casada hace 8 años, con Josh Tonskin. Es un excelente hombre y muy buen esposo, pero a nuestras vidas le falta algo. No tenemos hijos, Josh quiere, pero sin embargo yo no creo poder complacerlo en esto. Me casé a los 20 años, ahora tengo 27 y Josh, bueno, ya falta poco para que cumpla los 29 años.

– ¿Grecia?
-.Dime Josh.
-¿Dónde estás?
-.En la habitación.

Creo que no lo mencione antes, me llamo Grecia Barto y ahora de Tonskin… aunque prefiero ser llamada por mi nombre de soltera.

-Hay estas, princesa.
-. ¿Ahora que tienes?
-Pues nada, solo quiero estar con mi bella esposa.
-.Que raro, tan solo esta mañana me dijiste que tu trabajo ero lo primordial.
-Cariño, eso fue hace un par de horas, ¿Puedes olvidarlo?
-.Como quieras.
-Hagamos algo divertido.
-. ¿Que se te ocurre?
-Pensé en salir de compras, luego ir a cenar y para cerrar volver aquí y… ya sabes lo que puede pasar.
-.Si, claro que lo sé. Llegaremos, nos bañaremos y… ¿Dormiremos?
-Jajaja, claro, pero después que te haga mía.
-. Seguro que sí.

A Josh se le ocurren estas cosas cuando esta como quien dice “Cachondo”. Para nada, al final se queda dormido después de bañarse. ¡Odio eso!

-.Me bañare para salir.
-Vale princesa, te tengo una sorpresa preparada.
-.No me la digas, no quiero que arruines el momento.
-Okey. Esperare aquí.
-.Okey.
Nos besamos y me dirigí a la ducha.

Creo que Josh no se ha dado cuenta de que este matrimonio cada vez se pone peor, todas las cosas que hacemos juntos terminal mal, o no terminan…

-. Que vestido usare… creo que…
– ¡Ten esto!
-. ¡Dios que belleza de vestido!
-Te verás más hermosa con estos pendientes.
-. ¡O Dios! ¿Qué hiciste? No es normal tanto detalle en un día.
-¿Tiene que pasar algo para darle un detalle a mi hermosa esposa?
-.Si, te repito, no es normal.
-Pues… pasa que ¡TE AMO!
-.Jajaja déjalo así, vámonos.

Josh y yo decidimos ir a comprar cosas para nuestros sobrinos/as  y algunas cosas para la casa. Caminamos por el centro comercial, entramos a varias tiendas, cuando de repente vi  unos hermosos zapatos de tacón, sentí que me faltaba algo, y evidentemente eran esos zapatos. Josh se dio cuenta que quede encantada con esos hermosos zapatos, pero no quería que él me los comprara, quería hacerlo yo, quería que fueran míos, por mí. No por uno de sus detalles.

-Cariño, no te preocupes, serán tuyos si los quieres.
-.Josh, si los quiero, pero quiero pagarlos yo.
-No te preocupes, quiero darte un detalle…
-. ¡NO!… Ya son suficientes por hoy, los pagare yo.

Lo enfrente de una manera sutil, se sintió bien, sentí una sensación liberadora. Me siento más calmada.

-.Son hermosos.
– Amor, a ti se te verán aún más perfectos. ¿Vamos a comer?
-. Lo sé. ¡Si, muero de hambre!

Ya en el restaurant ordenamos la comida y un buen vino. Charlamos a gusto, sin discutir, por primera vez en 3 años. Fue una excelente velada. La actitud de Josh me sorprendió durante todo el día, me gustó mucho verlo así, atento, dedicado y detallista, me parecía mucho más sexy, excitante. Nos quedamos en silencio un instante y nos observamos mutuamente, fue extraño, nos miramos como desconocidos, luego la mirada cambio, hasta que se convirtió en la mirada más apasionada y llena de amor  que habíamos tenido en años. Fue una sensación extraña, ya conocida, pero poco frecuente.

-¿En qué piensas?
-. ¿Ah? Nada, solo estaba algo distraída.
-Me parece que ya es tarde. ¿Nos vamos?
-.Si, ya estoy cansada.
-¿Cansada?
-. ¿Tú no?
-Aún no.
-.Espera a que te bañes, ya verás cómo te entra en cansancio.
-Pues nos entrara a los dos.
-. ¿Por qué?
-Aún lo preguntas. Nos bañaremos juntos, hay que ahorrar agua.
-.Jajaja, claro. Todo sea por ahorrar agua.

Al montarnos en el auto Josh me beso de sorpresa, fue un beso corto, yo lo interrumpí, no me sentí cómoda.

-¿Qué ocurre?
-.Nada, solo que me sorprendiste.
-Sé que te gustan las sorpresas
-.Si, pero…
-Tranquila, esperemos llegar a casa.

Cuando llegamos a casa, ataque a Josh, lance todo al suelo y lo bese con desesperación, pero con mucha pasión. El me correspondió de la misma forma, me cargo en brazo, enrolle mis piernas en su cintura y me llevo a la habitación, había mucha tensión, me lanzo en la cama, se quitó la chaqueta y se abalanzo sobre mí y me susurro al oído.

-¿Nos bañamos?
-¡Que esperamos!

Ya en el baño, nos besamos alocadamente. Josh tomo una actitud dominante y controladora, como lo ha hecho toda su vida. Pero esta vez no me parecía irritante, sino sexy y audaz. Me empezó a desvestir con delicadeza, yo lo desvestía con un poco más de prisa. Él ya había comenzado el juego, sentía su miembro presionando mi vientre, me subió al mostrador que tenemos en el baño y se arrodillo ante mí, beso mis piernas con velocidad y pasión. Me quito los hermosos zapatos de tacón que traía puestos. Luego fue bajando mi vestido hasta dejarme solo en ligueros. Empezó a besarme con ganas desenfrenadas, como jamás en la vida me lo había hecho. Yo lo ayude a desvestirse por completo, estupefacta quedé al ver lo erecto que estaba su miembro, estaba bastante grueso con una ligera curvatura hacia arriba, en ese momento pensé no sería capaz de poder recibirlo dentro de mi cuerpo, una chispa prendió mi interior, mi ser se llenó de deseo, de pasión desenfrenada. El me bajo del mostrador y me quitó lo poco que me quedaba de ropa. Me miro a los ojos tan fijamente que no solo me sentía desnuda físicamente, también sentí que dejo al descubierto todo mí ser.

-¿Me dejas hacerte TOTAL Y ABSOLUTAMENTE MIA?
-.Haz conmigo lo que quieras.

Me sentía en las nubes, era algo nuevo, nuestras relaciones siempre fueron tradicionales, pero esto era definitivamente algo nuevo.

-Cuando quieras parar solo dilo.
-. ¿Parar? Si no hemos empezado.
-Jajaja.

Me sorprendió el comentario de Josh, pero no entendía lo que quiso decir, así que lo ignore. Entre besos me dijo:
-Eres mía, ¿Lo sabes?
-.Si.
-Te amo Grei.

-.Y yo a ti Josh.

Me metí en la ducha y el me siguió, me tomo el rostro y me acerco a él, me beso con ternura, cuando yo intente poner mis brazos alrededor de su cuello, los tomo con fuerza y me pego de la pared, con rudeza pero sin maltratarme. Mis brazos estaban sobre mi cabeza, el besaba mi cuello y acerco su cuerpo más al mío, me susurraba al oído lo mucho que me amaba y cuanto me deseaba. Odio a Josh cuando es dominante y calculador, pero en este caso, es algo muy excitante, tan diferente pero a la vez tan común. Sentía la presión de su descomunal miembro en mi vientre, me sentía impotente, enserio quería tener a Josh dentro de mí, quería sentirme una mujer plena, llena de vida.
Josh me soltó los brazos, no me permití cohibirme. Aún seguía asombrada con su miembro lo cogí con mis manos y lo disfruté al máximo, tan duro y suave a la vez, el calor que emanaba me hizo salivar. Humedecí mis labios sin dejar de mirar tan exquisito manjar, mis piernas cedieron y de rodillas ante él, estaba con ese descomunal miembro rozando mis labios. Besé esa punta brillante, escuché un ronco gemido de puro placer lo cual me incitó a continuar recorrí toda la longitud, otro gemido y sus caderas se movieron hacia adelante, pidiendo más.
Cuando me suplicó que parara, porque no aguantaba más, me levanté y con un suave empujón lo guie fuera de la ducha. Dejamos todo el lugar empapado. Él me miraba mientras se sentaba en una silla de escritorio. Me senté a horcajadas sobre él, tomé delicadamente su miembro y lo posicioné en mi exageradamente húmeda entrada, y sin apartar mi mirada de ese par de hermosos ojos me penetré en un solo movimiento, entró divinamente, dejando una presión que no había experimentado antes. Lo besé sin parar mientras calmaba mi famélico cuerpo. Tanto tiempo sin sentir esto me hizo deleitar del primer orgasmo casi de inmediato. Cuando mi cuerpo estaba casi desfallecido por la intensidad de los dos siguientes y la cabalgata a un ritmo enloquecedor, Josh tomó las riendas del acto. Nunca pensé que un hombre podía tener tanta resistencia, las veces anteriores que hemos hecho el amor, nunca esperaba obtener al menos un orgasmo, para el gozar del suyo. Josh tomó mi cuerpo con tanto ímpetu que me enloqueció, embestidas fuertes, profundas y rápidas que hacía que no parara de jadear y suplicar que no parara. Luego cambió radicalmente la intensidad, sus ataques eran suaves y tiernos, todo mi ser se estremeció al sentirlo tan detalladamente, toda la longitud era percibida por los pliegues de mi sexo, ¡oh, eso será inolvidable!… Lo último que ocurrió fue algo impensado. Estando recostada en nuestra cama, comenzó a estimularme el clítoris con el pulgar mientras las arremetidas eran poco profundas pero con la potencia adecuada para que las sensaciones fueran más intensas hasta el punto que me hizo explotar, literalmente. Dentro de mí ser se fue acumulando un agobiante calor acompañado con la sensación urgente de hacer pis, sabía que lo que venía ni de cerca era comparable con los anteriores orgasmos. Supe que iba a ser algo que jamás olvidaría, quise detenerlo pero me dijo -Déjate llevar. Así que le obedecí. Sentí como justo antes del latigazo del éxtasis expulsé un cálido líquido de mi sexo, y junto al gruñido de aprobación, orgullo y placer de Josh, me corrí como nunca quedando casi incapaz de valerme por mí misma.

Luego de toda explosión corporal, nos besamos y nos metimos en la cama. Dormí con placer, estaba agotada, pero fascinada.

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