Intimidad en la sala de cine.

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Autor: Enrique Vargas.

Mi novia y yo nos vamos al cine para ver esa película basada en una novela erótica que ella se enamoró al leerla y que nos perdimos el día del estreno porque las entradas se agotaron como pan caliente. Últimamente  por culpa de ese libro mi novia esta cachonda esperando que yo sea el galán atrevido de dicha novela, ¿¡en verdad las mujeres fantasea de esa manera en la que sus novios tienen que ser algo que no es!?

Reservamos las entradas para la función nocturna y compramos unas barras de chocolate y entramos a la sala. Fuimos a los últimos asientos de arriba ubicados en una esquina completamente sola y ya faltaban 3 minutos para que comenzara la función…

Empieza la película con una presentación bastante interesante, mi novia estaba que gritaba, pero al cabo de unos 15 minutos cae el ritmo la trama, ya después de haber trascurrido otros minutos más, viene el clímax de la película “las escenas de sexo”.

Estas escenas no están nada mal, parecen porno pero no lo es, mi novia se estaba mojándose por dentro, es entonces que la abraso y comienza a decirme algo en el oído; le veo los ojos y por su mirada lo desea.

Ella se desabrocha un poco su blue jean para que pueda meter mi mano en su parte intima, lo hago de manera suave introduciendo mis dedos índice y medio a su vagina, toco su clítoris suave en ciertas velocidades para ver la expresión de satisfacción de mi novia. Ella tenía ganas de masturbarse viendo esta película pero estaba conmigo, así que le pareció mejor idea que yo la masturbara. Esta tan excitado que nos besamos y nos dimos unos juegos de lengua en nuestras bocas y para completar me agarra mi paquete.

Introduzco un poco más mis dedos en su vagina y ella obtiene más excitación y me dice al oído: ¡cuando regresemos al apartamento haremos el amor de la manera más sádica!

Después de masturbarla en un rincón a oscuras de la sala del cine, termina la película y nos dirigimos al estacionamiento para subirnos al coche ya que al llegar al apartamento, nosotros 2 comenzaremos nuestra propia película.

FIN.

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OMG

Autora: JaiDay

Cuando me case pensé que todo sería siempre igual, pero ahora veo que me equivoque.
Estoy casada hace 8 años, con Josh Tonskin. Es un excelente hombre y muy buen esposo, pero a nuestras vidas le falta algo. No tenemos hijos, Josh quiere, pero sin embargo yo no creo poder complacerlo en esto. Me casé a los 20 años, ahora tengo 27 y Josh, bueno, ya falta poco para que cumpla los 29 años.

– ¿Grecia?
-.Dime Josh.
-¿Dónde estás?
-.En la habitación.

Creo que no lo mencione antes, me llamo Grecia Barto y ahora de Tonskin… aunque prefiero ser llamada por mi nombre de soltera.

-Hay estas, princesa.
-. ¿Ahora que tienes?
-Pues nada, solo quiero estar con mi bella esposa.
-.Que raro, tan solo esta mañana me dijiste que tu trabajo ero lo primordial.
-Cariño, eso fue hace un par de horas, ¿Puedes olvidarlo?
-.Como quieras.
-Hagamos algo divertido.
-. ¿Que se te ocurre?
-Pensé en salir de compras, luego ir a cenar y para cerrar volver aquí y… ya sabes lo que puede pasar.
-.Si, claro que lo sé. Llegaremos, nos bañaremos y… ¿Dormiremos?
-Jajaja, claro, pero después que te haga mía.
-. Seguro que sí.

A Josh se le ocurren estas cosas cuando esta como quien dice “Cachondo”. Para nada, al final se queda dormido después de bañarse. ¡Odio eso!

-.Me bañare para salir.
-Vale princesa, te tengo una sorpresa preparada.
-.No me la digas, no quiero que arruines el momento.
-Okey. Esperare aquí.
-.Okey.
Nos besamos y me dirigí a la ducha.

Creo que Josh no se ha dado cuenta de que este matrimonio cada vez se pone peor, todas las cosas que hacemos juntos terminal mal, o no terminan…

-. Que vestido usare… creo que…
– ¡Ten esto!
-. ¡Dios que belleza de vestido!
-Te verás más hermosa con estos pendientes.
-. ¡O Dios! ¿Qué hiciste? No es normal tanto detalle en un día.
-¿Tiene que pasar algo para darle un detalle a mi hermosa esposa?
-.Si, te repito, no es normal.
-Pues… pasa que ¡TE AMO!
-.Jajaja déjalo así, vámonos.

Josh y yo decidimos ir a comprar cosas para nuestros sobrinos/as  y algunas cosas para la casa. Caminamos por el centro comercial, entramos a varias tiendas, cuando de repente vi  unos hermosos zapatos de tacón, sentí que me faltaba algo, y evidentemente eran esos zapatos. Josh se dio cuenta que quede encantada con esos hermosos zapatos, pero no quería que él me los comprara, quería hacerlo yo, quería que fueran míos, por mí. No por uno de sus detalles.

-Cariño, no te preocupes, serán tuyos si los quieres.
-.Josh, si los quiero, pero quiero pagarlos yo.
-No te preocupes, quiero darte un detalle…
-. ¡NO!… Ya son suficientes por hoy, los pagare yo.

Lo enfrente de una manera sutil, se sintió bien, sentí una sensación liberadora. Me siento más calmada.

-.Son hermosos.
– Amor, a ti se te verán aún más perfectos. ¿Vamos a comer?
-. Lo sé. ¡Si, muero de hambre!

Ya en el restaurant ordenamos la comida y un buen vino. Charlamos a gusto, sin discutir, por primera vez en 3 años. Fue una excelente velada. La actitud de Josh me sorprendió durante todo el día, me gustó mucho verlo así, atento, dedicado y detallista, me parecía mucho más sexy, excitante. Nos quedamos en silencio un instante y nos observamos mutuamente, fue extraño, nos miramos como desconocidos, luego la mirada cambio, hasta que se convirtió en la mirada más apasionada y llena de amor  que habíamos tenido en años. Fue una sensación extraña, ya conocida, pero poco frecuente.

-¿En qué piensas?
-. ¿Ah? Nada, solo estaba algo distraída.
-Me parece que ya es tarde. ¿Nos vamos?
-.Si, ya estoy cansada.
-¿Cansada?
-. ¿Tú no?
-Aún no.
-.Espera a que te bañes, ya verás cómo te entra en cansancio.
-Pues nos entrara a los dos.
-. ¿Por qué?
-Aún lo preguntas. Nos bañaremos juntos, hay que ahorrar agua.
-.Jajaja, claro. Todo sea por ahorrar agua.

Al montarnos en el auto Josh me beso de sorpresa, fue un beso corto, yo lo interrumpí, no me sentí cómoda.

-¿Qué ocurre?
-.Nada, solo que me sorprendiste.
-Sé que te gustan las sorpresas
-.Si, pero…
-Tranquila, esperemos llegar a casa.

Cuando llegamos a casa, ataque a Josh, lance todo al suelo y lo bese con desesperación, pero con mucha pasión. El me correspondió de la misma forma, me cargo en brazo, enrolle mis piernas en su cintura y me llevo a la habitación, había mucha tensión, me lanzo en la cama, se quitó la chaqueta y se abalanzo sobre mí y me susurro al oído.

-¿Nos bañamos?
-¡Que esperamos!

Ya en el baño, nos besamos alocadamente. Josh tomo una actitud dominante y controladora, como lo ha hecho toda su vida. Pero esta vez no me parecía irritante, sino sexy y audaz. Me empezó a desvestir con delicadeza, yo lo desvestía con un poco más de prisa. Él ya había comenzado el juego, sentía su miembro presionando mi vientre, me subió al mostrador que tenemos en el baño y se arrodillo ante mí, beso mis piernas con velocidad y pasión. Me quito los hermosos zapatos de tacón que traía puestos. Luego fue bajando mi vestido hasta dejarme solo en ligueros. Empezó a besarme con ganas desenfrenadas, como jamás en la vida me lo había hecho. Yo lo ayude a desvestirse por completo, estupefacta quedé al ver lo erecto que estaba su miembro, estaba bastante grueso con una ligera curvatura hacia arriba, en ese momento pensé no sería capaz de poder recibirlo dentro de mi cuerpo, una chispa prendió mi interior, mi ser se llenó de deseo, de pasión desenfrenada. El me bajo del mostrador y me quitó lo poco que me quedaba de ropa. Me miro a los ojos tan fijamente que no solo me sentía desnuda físicamente, también sentí que dejo al descubierto todo mí ser.

-¿Me dejas hacerte TOTAL Y ABSOLUTAMENTE MIA?
-.Haz conmigo lo que quieras.

Me sentía en las nubes, era algo nuevo, nuestras relaciones siempre fueron tradicionales, pero esto era definitivamente algo nuevo.

-Cuando quieras parar solo dilo.
-. ¿Parar? Si no hemos empezado.
-Jajaja.

Me sorprendió el comentario de Josh, pero no entendía lo que quiso decir, así que lo ignore. Entre besos me dijo:
-Eres mía, ¿Lo sabes?
-.Si.
-Te amo Grei.

-.Y yo a ti Josh.

Me metí en la ducha y el me siguió, me tomo el rostro y me acerco a él, me beso con ternura, cuando yo intente poner mis brazos alrededor de su cuello, los tomo con fuerza y me pego de la pared, con rudeza pero sin maltratarme. Mis brazos estaban sobre mi cabeza, el besaba mi cuello y acerco su cuerpo más al mío, me susurraba al oído lo mucho que me amaba y cuanto me deseaba. Odio a Josh cuando es dominante y calculador, pero en este caso, es algo muy excitante, tan diferente pero a la vez tan común. Sentía la presión de su descomunal miembro en mi vientre, me sentía impotente, enserio quería tener a Josh dentro de mí, quería sentirme una mujer plena, llena de vida.
Josh me soltó los brazos, no me permití cohibirme. Aún seguía asombrada con su miembro lo cogí con mis manos y lo disfruté al máximo, tan duro y suave a la vez, el calor que emanaba me hizo salivar. Humedecí mis labios sin dejar de mirar tan exquisito manjar, mis piernas cedieron y de rodillas ante él, estaba con ese descomunal miembro rozando mis labios. Besé esa punta brillante, escuché un ronco gemido de puro placer lo cual me incitó a continuar recorrí toda la longitud, otro gemido y sus caderas se movieron hacia adelante, pidiendo más.
Cuando me suplicó que parara, porque no aguantaba más, me levanté y con un suave empujón lo guie fuera de la ducha. Dejamos todo el lugar empapado. Él me miraba mientras se sentaba en una silla de escritorio. Me senté a horcajadas sobre él, tomé delicadamente su miembro y lo posicioné en mi exageradamente húmeda entrada, y sin apartar mi mirada de ese par de hermosos ojos me penetré en un solo movimiento, entró divinamente, dejando una presión que no había experimentado antes. Lo besé sin parar mientras calmaba mi famélico cuerpo. Tanto tiempo sin sentir esto me hizo deleitar del primer orgasmo casi de inmediato. Cuando mi cuerpo estaba casi desfallecido por la intensidad de los dos siguientes y la cabalgata a un ritmo enloquecedor, Josh tomó las riendas del acto. Nunca pensé que un hombre podía tener tanta resistencia, las veces anteriores que hemos hecho el amor, nunca esperaba obtener al menos un orgasmo, para el gozar del suyo. Josh tomó mi cuerpo con tanto ímpetu que me enloqueció, embestidas fuertes, profundas y rápidas que hacía que no parara de jadear y suplicar que no parara. Luego cambió radicalmente la intensidad, sus ataques eran suaves y tiernos, todo mi ser se estremeció al sentirlo tan detalladamente, toda la longitud era percibida por los pliegues de mi sexo, ¡oh, eso será inolvidable!… Lo último que ocurrió fue algo impensado. Estando recostada en nuestra cama, comenzó a estimularme el clítoris con el pulgar mientras las arremetidas eran poco profundas pero con la potencia adecuada para que las sensaciones fueran más intensas hasta el punto que me hizo explotar, literalmente. Dentro de mí ser se fue acumulando un agobiante calor acompañado con la sensación urgente de hacer pis, sabía que lo que venía ni de cerca era comparable con los anteriores orgasmos. Supe que iba a ser algo que jamás olvidaría, quise detenerlo pero me dijo -Déjate llevar. Así que le obedecí. Sentí como justo antes del latigazo del éxtasis expulsé un cálido líquido de mi sexo, y junto al gruñido de aprobación, orgullo y placer de Josh, me corrí como nunca quedando casi incapaz de valerme por mí misma.

Luego de toda explosión corporal, nos besamos y nos metimos en la cama. Dormí con placer, estaba agotada, pero fascinada.

En una Tarde Cálida

Autora: JaiDay

En una tarde cálida, después de salir del trabajo, me dirigí a casa. Al entrar, todas las luces estaban apagadas, solo oscuridad y penumbras se sienten. Me dirigí a la habitación, encendí la luz y coloco todos mis peroles sobre la cama.

Me desvisto y dejo toda mi ropa en el suelo. Me siento en la cama, a aclarar mis pensamientos, utilice aquella poca fuerza que me quedaba para meterme a bañar. Ya en el baño, abrí la regadera, mientras dejaba que el agua corriera, decidí verme en el espejo, me contemplaba sin más, por primera vez en tanto tiempo me admiraba, contemple mis curvas, mi buen cuerpo, a pesar de tener tanto trabajo, dedicarme a la casa y de vez en cuando cuidar a mi sobrina, no había perdido mi figura, me sentía tan mujer. Luego de volar en las nubes, me metí en la regadera, el agua resbalaba por mi cuerpo, me sentí tranquila, relajada. Escuche la puerta de entrada, obviamente era señal de que Owen había llegado, no estaba preparada para que estuviera en casa tan temprano, (suele llegar a eso de las 8pm) quería estar sola un rato más.

–  ¿Samanta? – Eh, Owen, estoy acá, en el baño. Owen se dirigió al baño, al verme así, tan “expuesta” (Hacia ya mucho tiempo que Owen ni me miraba) me sonrió, sus ojos se llenaron con un brillo tan diferente, como si nunca en su vida hubiera visto mi cuerpo, o el de cualquier otra mujer.  Solo dijo unas palabras. – ¿Puedo entrar contigo? Sin saber que decir, solo respondí que sí. Se desvistió y entro en la regadera conmigo. Nuestros cuerpos se rozaron, al igual que nuestros labios. Aquel beso, encendió la llama de la pasión, su lengua rodeaba la mía con lentitud y timidez. Sus manos tocaban mi cuerpo, sus labios comenzaron a recorrer cada centímetro de mi piel, cada beso y cada caricia eran cada vez más apasionados. En un momento me miro, sonrió y volvió a besarme, podía sentir su erección presionando mi vientre.

Nuestras respiraciones estaban aceleradas, el deseo y las ganas de que aquello no acabara, eran inmensas. El agua caía sobre nuestros cuerpos,  pero no la sentíamos, estábamos tan calientes que cada gota que nos tocaba se vaporizaba al tacto. Sin darme cuenta Owen ya me tenía contra la pared, me tomo en brazos y sin pensarlo dos veces, me penetro, ahogue con esfuerzo un gemido, pero él lo noto y sonrió. Cada embestida era más rápida y  precisa, ambos jadeábamos y gemíamos de placer. Yo me aferraba cada vez más a él, sentía su suave piel y su embriagador olor me hacían sentir en el paraíso,  hace ya tanto tiempo que no sentía esto, olvide por completo el cansancio que tenía cuando llegue a casa. Me bajo de sus brazos y comenzó a besar mi cuello, bajaba por mis hombros hasta que llego a mis senos, tomo uno de mis pezones en su boca, mis ojos quedaron en blanco, mi cuerpo pedía más, ambos gemíamos con cada caricia, siguió su recorrido por mi cuerpo, de mis senos continuo a mi abdomen, paso su lengua hasta llegar a mi sexo.

En ese momento me sentí más que nunca en el paraíso, su lengua jugaba conmigo, sus manos traviesas se movían con la misma cadencia de su lengua, el me escuchaba gemir, jadear y eso lo excitaba aun más. Volvió a mi me beso y me tomo en brazos nuevamente y me penetro con más fuerza, me embestía como nunca, pensé que no saldría viva, luego de unas explosiones corporales de ambos, nos corrimos finalmente. Salimos de la ducha nos enrollamos en una toalla, el secaba mi cuerpo y yo el de él, nos metimos a la cama y dormimos mas juntos que nunca, abrazados, piel con piel.

La mejor experiencia, si al verme en el espejo me sentí tan mujer, después de esto, me sentí más viva que nunca.

Todo comenzó visitando al Onega

Autor: Anthon Keenan

Me gustaban los libros que siempre llevaba consigo, pero nunca me dejaba verlos. Eso fue lo que una tarde me convenció de acercarme a la niña rara de terciopelo.

Era uno de esos días fríos en las afueras de Petrozavodsk, estaba junto a Nikolai, lanzando piedras al lago congelado. Juntos solíamos pasear por el lago Onega luego de salir del colegio, nos entreteníamos lanzando piedras al agua y luego de horas de juego, regresábamos a nuestras casas antes del anochecer.

El mes pasado habíamos conseguido una gaviota congelada, Nikolai le tomó fotos con una pequeña cámara Kodak que su tío consiguió en la frontera con Finlandia. Ese día jugábamos a ser pequeños reporteros y decidimos repetir la aventura tras ver, maravillados, el reflejo de aquel animal conservado por una leve capa de hielo; todo ello plasmado en un pequeño papel.

La fotografía era algo nuevo para nosotros, pues en Rusia, no todos podían tener ese tipo de artefactos. De hecho, las primeras fotos fueron reveladas en un pueblo cercano a la frontera con Finlandia, donde ya tenían laboratorios fotográficos. El tío de Nikolai era chofer de una gran camioneta donde trasladaba madera a muchos lugares y no puso reparos en ayudarnos a revelar nuestras primeras obras de arte.

Luego de horas sin conseguir algo interesante que fotografiar, empezamos a caminar de regreso a nuestros hogares. En el camino a casa había varias casitas de madera, edificios pequeños, y locales donde se podía comprar las mejores orejas de pan del pueblo. Más lejos se veía una vieja biblioteca, nunca le prestamos demasiada atención, pero aquel día fue diferente. Una niña salía de aquel lugar, probablemente tenía 10 años como nosotros en aquel momento; tenía el cabello muy negro, y era tan largo, que podía arrastrarse por el suelo de cuatro calles.

Entonces miré la expresión de Niko, era la misma que tenía cuando encontramos aquella gaviota, súbitamente sacó la cámara y comenzó a disparar. La gente quedaba paralizada al tiempo que Niko tiraba de aquel gatillo, soltando a su paso una chispa blanca enceguecedora.

–  ¿Viste? ¿viste? – me pregunta Nikolai con sus ojos desorbitados.

–  Si… – tímidamente respondí.

–  Cuántas veces consigues a un ciervo negro perdido en la calle.

–  ¿Eh? ¿cuál ciervo?

– Ese, ese que está por allá, detrás de los árboles, ¡vamos a seguirlo!

De jalón, Nikolai me hizo correr hasta unos matorrales que quedaban poco más adelante de la biblioteca pero, al llegar, no conseguimos nada. Nikolai insistió en buscar unos minutos más pero aquel animal, que nunca vi jamás apareció de nuevo.

Mientras regresábamos a casa le hablé a Niko de aquella niña que salía de la biblioteca, me parecía curiosa porque ya la había visto en otras ocasiones, y siempre cargaba un libro muy grande y oscuro. Entonces a mi desanimado amigo de pronto se le ocurrió una idea, su rostro nuevamente tuvo ese brillo en la mirada que muchas veces me asustaba, y así que sin mayor detalle quedamos en vernos al día siguiente en la panadería.

Tal como habíamos pautado, nos vimos al siguiente día. Nikolai llegó con su cámara, y me comenta su majestuoso plan. Su idea era que yo entrara a la biblioteca y esperara dentro a la chica del otro día, mientras él aguardaba afuera para tomarle una foto. Yo debía señalársela cuando saliera para que él la pudiera identificar, y capturarla en su caja de luz.

Pasaron las horas, hasta que Nikolai y yo decidimos abandonar la misión. Sin embargo, la idea de Niko se me había quedado en la cabeza, así que intenté dos veces más por mi cuenta, hasta que finalmente conseguí a la niña. Sus ojos eran almendrados y completamente oscuros y, en contraste, su piel apenas se diferenciaba de la nieve.

No podía desaprovechar aquella gran oportunidad, así que luego de darme valor, me acerqué a ella, y le pregunté su nombre tras saludarla. La niña quedó unos segundos sin responder, su mirada seguía clavada allí en ese gran libro. Mis nervios apenas se aplacaban cuando mis ojos posaron la vista en el texto; súbitamente ella cerró el libro y respondió: “Karin”. Nuevamente sentí frío en mis huesos a la vez que mi frente no paraba de sudar. Ella sonríe cordialmente, con sus ojos negros posados sobre mí, como si pudiese leer a través de mis pensamientos.

–  Mi… mi nombre es Mi-Mi… Mijaíl, solo quería… ehm…

En aquel momento solo pensaba en salir corriendo y atravesar la puerta, pero mis piernas estaban paralizadas. Sentí un fuerte cosquilleo en la piel, como si algo estuviese inmovilizándome.

–  ¿Quieres ir a jugar un rato? – interrumpe Karin.

Sus palabras, entonadas por una voz similar al sonido de una flauta dulce fueron, para mí, un gran alivio. Aquellos minutos de vergüenza habían terminado sentenciados con una invitación a jugar en los campos tapizados de nieve y altos árboles, que se encontraban muy cerca del lago. A partir de entonces, Karin, Nikolai y yo empezamos a salir juntos.

Ella era una niña muy divertida, contrario a lo que en un principio pensábamos, era a ella a quien se le ocurrían las mejores ideas para divertirnos. En una ocasión nos enseñó a tocar el fuego sin quemarnos, conocía rutas cercanas al Onega que nunca habíamos explorado, y por arte de magia, siempre sabía llevarnos a los lugares donde habían infinidad de cosas interesantes para fotografiar.

Tal vez, nuestra inocencia no nos permitía verlo, pero Karin, siempre tuvo algo de misterioso. Nos hablaba de cuentos sobre un hombre que a su vez era cabra, y que él tenía el poder de llevarnos a otros mundos. Otras veces nos decía que la vida era solo un sueño y el dolor una ilusión. Cada vez que hacía ese tipo de comentarios, Nikolai y yo nos veíamos los rostros con cierta incredulidad. En el fondo nos perturbaba, pero no más que el hecho de que nunca se separaba de aquel inmenso libro, que protegía celosamente.

Nikolai y yo vimos por última vez a Karin hace 9 años. Un día, sin mayor reparo, desapareció sin despedirse ni avisarnos. Esa vez, ella decidió que podíamos ver el libro pero solo una vez. Nikolai insistió en que le dejáramos tomarle una foto, Karin no se mostraba muy convencida pero luego de pensarlo un rato aceptó, bajo la única condición de que sólo ella tocaría el libro, y así fue.

Mucho tiempo después, Nikolai se fue de Petrozavodsk a estudiar fotografía en Moscú; por mi parte me mantenía en el negocio familiar, distribuyendo insumos para repostería, con el sueño de poder ir también a Moscú y estudiar finanzas.

Una noche escuché un terrible ruido en las afueras de mi casa que me despertó, así que resolví encender la luz y observar por la ventana. Nada parecía fuera de lo común excepto por un detalle, el ruido volvía a repetirse cada cierto tiempo, poco a poco aumentaba su volumen, pero a nadie en mi casa parecía afectarle. Aquel sonido era similar al de los puercos en un matadero cercano, sin embargo, ya era muy tarde como para que estuvieran trabajando, luego de unos segundos más, hubo un total silencio, pero mi noche no fue tranquila.

A la mañana siguiente, saliendo de mi hogar, encuentro una carta, que decía lo siguiente:

Hola Mijaíl, por favor lee esta carta.

Me encuentro en la casa de un amigo en Moscú, hace un par de semanas conseguí un rollo de fotos, revuelto entre otras cosas viejas que tenía junto con mi vieja cámara, con la que jugábamos de chicos. No recordaba qué cosas había en ese rollo, así que lo revelé. Desde que revelé esas fotos no he dejado de ver sombras y escuchar un maldito ruido dentro de mi cabeza por las noches, es como si estuviesen matando a un oso. Hubo una foto, de esa niña, que tomamos justo antes que desapareciera, por favor, necesito que me digas si ves lo mismo que yo. Aquí la gente me ha tomado el pelo, y me dicen que esa foto está velada y no se ve nada. Pero estoy seguro de que hay algo en esa foto. Maldición, estoy desesperado hermano, he intentado llamarte pero cada vez que lo hago empieza ese ruido de mierda en mi cabeza. Mira la foto y dime si ves lo mismo que yo.

Nikolai.

Junto a ese sobre había una foto y un pequeño papel donde aparecía un número telefónico.

Niña

Al ver la foto, decidí llamar a aquel número, esperando que me atendiera mi viejo amigo. Sentí un alivio al escuchar su voz, pero pocos segundos bastaron para volver a la angustia, sin preámbulos aquella voz que pertenecía a Nikolai dijo: “Mijaíl, hermano, no pude soportarlo”. Inmediatamente la llamada se cortó. Desde entonces más nunca pude contactar con él. Sigo escuchando cada noche los quejidos, que ahora no se parecen a los de un cerdo, sino a los de una persona.

 

Foto Original

Autor: Anton Babushkin.

Nombre de la fotografía: Francisco de Goya. 

El coma de Fobos.

Autor: Marcus Scar

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La llegada de Fobos al planeta “ G”.

A veces me siento un poco confundido con esta raza tan extraña que se auto nombra “la raza Driga alfa”, son seres tan complejos y extraños que ni ellos mismos se entienden, ¿será por eso que se destruyen los unos a los otros?, de todos modos estaré averiguando más sobre el tema les reporta Fobos 7 desde el planeta “G”.

Yo soy Fobos un androide creado en el planeta rojo que la raza del planeta “G” llama Marte, somos androides que fuimos creados con el propósito de ir a distintos planetas y sistemas solares por la vía láctea para encontrar vida y aprender de ella pasando por desapercibidos y si tienen inteligencia e intenciones de paz serán bienvenidos en nuestra comunidad galáctica de lo contrario serán destruidos.

 galaxia

Yo soy Fobos 7 ya que fui el 7mo en nacer y mi misión fue mandarme al planeta “G”, solo tenemos una forma que es muy semejante a la de nuestros creadores, altos, calvos, muy blancos y somos hermafroditas, solo que nosotros somos máquinas y podemos cambiar de forma cómo nos plazca, y no podemos tener hijos, siempre llevamos un artefacto para comunicarnos con nuestros líderes.

Aterrice en julio exactamente e instale mi base debajo de la tierra, en mi 7mo día tome una forma parecida a los Driga pero más pequeña (un Driga de corta edad) y me escabullí en unos de sus centros de aprendizaje. Ya tenía 7 días observándolos y aprendiendo de ellos, era hora de ponerlo en práctica así que contaría este día como el primer día en el planeta “G”.

Al llegar su líder Drija Alfa me presento con un nombre Drija, todo parecía estar normal, pero cuando se fue la líder me rodearon y empezaron a hacer mofas y comentarios negativos hacia mi persona. No sé qué fue lo que ocurrió en ese cuarto pero sus reacciones fueron totalmente negativas, así que quise al día siguiente intentarlo de nuevo pero siendo más grande.

Segundo día y segundo intento en el planeta “G”.

Aquí todo marcha como el primer día nada cambia, me gustaría saber ¿de dónde nace esta negatividad? ¿Qué es lo que hace que esta especie reaccione así? Tan agresivos y sin motivo alguno.

-Hola mi nombre es Paola y vi que esos chicos no te trataron muy bien, lo siento pero así es siempre el primer día con una persona nueva.

Eso fue muy extraño alguien que no me rechazo y que me habla es mi primer contacto con un Driga alfa.

-disculpa pero ¿por qué siempre es así con los nuevos? No lo puedo entender –es porque simplemente a la gente le gusta molestar, siempre es así al principio a todo el mundo nos pasa, dijo ella con una voz calmada y picara –y ¿a ti también te gusta molestar a otros? –no tranquilo yo no soy de ese estilo, y tu ¿cómo te llamas? Dijo ella arrugando los ojos con intriga. –Fobos, le conteste yo algo extrañado, -muy bien Fobos te veré mañana.

Este día fue muy extraño para mí, pero muy bueno ya que el contacto es un gran progreso para avanzar en mi misión.

Back to school

 A la semana Paola empezó a dar señales muy negativas, pero no era a mi persona, sino a sus amigas y profesores, lo hacía de manera crítica o de espaldas cuando se iban, fue algo muy extraño ya que creía que era diferente y si habla así  de la gente creo q de mí también hablaría así a mis espaldas. En fin a la semana empecé a conocer más y más gente donde al parecer todos eran iguales, se apuñalaban todos por la espalda y decían muchas cochinadas y todos al verse y saludarse era como si nunca hubiese pasado nada y cuando dices algo en la cara prácticamente te escupen un ojo y te dicen idiota, al parecer solo hay q ser hipócritas pero ¿ser buenos a la vez? Aun no entiendo.

Sexos, vicios y experimentos peligrosos.

Licores micky

 Al tiempo de haber “encajado” en este lugar una chica nativa me dijo que estaba enamorada y que quería hacer el amor conmigo, amor es un sentimiento muy grande así que accedí  a eso, solo había leído algo de eso y lo había visto, pero no sabía muy bien ¿por qué la gente se volvía estúpida con eso? Así que por fin se me presento la oportunidad de saberlo de una vez por todas.

Al principio salimos y hablamos de cosas tan estúpidas que al parecer eran divertidas, luego llegamos a su habitación y tuvimos muchos besos antes de empezar a tocarla, todo fue muy extenso sus caricias, sus besos hasta llegar a la parte del sexo oral, sus labios estimulaban mi órgano sexual mientras yo tocaba su vagina, por dentro era muy húmeda y caliente, hay toque su clítoris y empecé a estimularla también, luego empecé a besar muy suave su cuello y la punta del oído, hasta llegar a los senos donde mordisqueaba sus pezones muy suaves y la masturbaba con la otra mano, en eso metí mi pene en ella y empezó a gritar más y más mientras más rápido más su respiración se aceleraba. Cuanto tuve mi orgasmo al final me sentí culpable ya que había definido en ese momento al amor algo más semejante a la amistad pero más profundo, y lo que habíamos hecho al parecer era algo más rudo y diferente, pasando por malos pensamientos hasta la auto satisfacción.

Al día siguiente cuando la fui a saludar me miro con unos ojos distintos y quiso ignorarme hasta que me hablo a solas –mira lo de ayer fue solo un momento y ya, nadie se tiene que enterar de esto así que yo no te conozco ni tu a mi ¿entiendes? Dijo ella con voz molesta –no, no entiendo, dije yo – mira solo no me vuelvas a buscar más en tu vida piérdete ¿sí?

No sé por qué pero eso me hizo recapacitar más y me dio la idea de tener más relaciones sexuales y llevarlo a otro nivel, ya para cuando había abierto más los ojos al parecer era adicto al sexo.

Lesbianas

Cambiar de forma era tan fácil como mover un dedo así que me transforme en una hembra y empecé a buscar a hombres para tener sexo, de repente veo a una mujer con unas bolsas y que nadie la estaba ayudando, así que fui a ayudarla, ella me miro y me agradeció por la ayuda, cuando llegamos a la puerta de su departamento me indico donde quedaba la cocina y me dijo que colocara las bolsas ahí.

-gracias por tu ayuda ¿quieres algo de beber? Dijo ella –bueno me gustaría gracias. – ¿Qué quieres?, tengo agua, soda y cerveza –no lo sé sorpréndeme, dije yo sonriendo –mmm cerveza.

En eso destapo la cerveza y empezó a hablarme, se veía muy interesada y yo también por ella al mi entender hice a una amiga nueva en el planeta,  ella era rubia y hermosa con un rostro muy suave y cálido con una sonrisa amigable y picara, su piel era dorada y se veía muy suave, ella me contaba de cosas muy interesantes y en eso…

…entra otra mujer –uff como odio a la gente como cinco horas para poder llegar a mi hogar, ya me pasó dos veces en esta semana necesito des estresarme, dijo ella con voz molesta.

Enseguida me miro apenada y me saludo –hola –hola, dije yo con una sonrisa -¿Quién es tu amiga Mili?  -ella bueno, la acabo de conocer Miranda me ayudo a cargar unas bolsas hasta acá, es muy amable.

Miranda era alta blanca y de cabello ondulado y rojo con ojos verdes y un aspecto muy femenino, también era muy hermosa, ella también empezó a decirme cosas y empezamos a hablar de sexo, ellas me preguntaron si había hecho algo con una mujer antes y les dije  que no, las dos se miraron con una cara de complicidad y Miranda dijo:

-y… ¿te gustaría experimentar con nosotras?

Eso fue una oferta muy tentadora, así que dije que no, pero sin embargo ellas supieron convencerme. Y no me arrepiento de nada la verdad ya que sentía curiosidad, ansiedad, miedo y ansiedad.

Mili empezó a tocarme la espalda por debajo de mi camisa mientras estaba al frente de mí, y Miranda se puso detrás de mí y empezó a besarme los hombros hasta llegar al cuello y el oído, me quitaron la blusa y Miranda mientras estaba detrás de mí le quito la camisa a Mili, y Mili a su vez se la quitó a Miranda y así. Quedamos con nuestros sostenes al aire y empezamos a quitárnoslo poco a poco mostrando seno por seno, Miranda tenía unos senos muy grandes y excitantes igual que Mili, pero los de Mili eran más delicados y suaves, con los pezones muy erectos que me tentaba a morderlo, ellas estando desnudas me acostaron en el sofá y Mili me quito la falda mientras miranda me besaba muy suave con su lengua y luego entre las dos me quitaron mi ropa interior con sus dientes y la dejaron guindando en uno de mis tobillos.

Empecé, por palpar sus senos redondos, cálidos y delicados con mis manos, los apretaba con suavidad mientras escuchaba como se aceleraba la respiración de cada quien, y con mis dedos los apretaba y veía como sus pezones endurecieran cada vez mientras la besaba, Miranda estaba lamiendo mi vagina mientras yo estaba de pie, y con una mano agarraba la cabeza de Miranda y la empujaba hacia mi pelvis mientras q con la otra mano tocaba los senos de Mili.

Miranda metió su dedo índice en mi vagina y yo metí mi dedo en la vagina de Mili, mientras yo hacía esto llegó un momento en el q empecé a devorarme por completo la vagina de Mili, luego nos cambiamos de posición y Mili se corrió muy rápido en toda mi boca su sabor era algo amargo, muy amargo, pero su sabor era agradable a su vez y fui hacia ella con mi boca húmeda y la bese con mi lengua. Miranda estaba metiéndome dos dedos más en mi vagina mientras metía su lengua también y Mili estaba mordiéndome y pellizcándome los pezones, llego un momento en el que mi respiración se aceleró tanto que solté un grito casi gutural y sentí como mis líquidos bajaban hasta la boca de miranda, creo que hasta los vecinos escucharon eso, al terminar las dos nos me abrazaron con delicadeza y Miranda que estaba al frente de mi con su cuerpo de diosa me besaba y con su mano acariciaba mi rostro, y Mili que estaba detrás de mí besando mis hombros y mi espalda hecho mi cabeza hacia atrás y beso mi frente con cariño, luego Miranda me tomo de la mano y me llevo a una hermosa tina en el baño mientras empezó a llenarla con agua tibia, yo estaba con el cuerpo sensible y quería más.

Cuando nos metimos empezamos a hacerlo de nuevo pero era mejor verlas mojadas, era más excitante, en eso escucho que llega más gente a la casa, entran al baño y al vernos se ríen, eran dos hombres más que al parecer eran los novios de Mili y Miranda, me presentaron, entraron al baño y cerraron la puerta, les dejo en su imaginación que fue lo que paso.

Ya para ese entonces yo había hecho orgias de todo tipo, entre en la sodomía, sado masoquismo, bisexualidad, fetichismo y todo tipo de cosas sexuales que puedan imaginarse, pero llego un momento en el que me aburrí y entre en el mundo de las drogas, empecé con una hierba que te relajaba y hacia como que el tiempo se detuviese y te hacia tan feliz que se te olvidaba que había en el mundo y termine probando otras cosas más fuertes.

Buscando la cura para el coma.

Titere Muñeco de trapo.

 En ese momento estaba confundido con la moral de las criaturas en este planeta, al parecer lo que hacía estaba mal y no tenía que hacerse, pero al parecer la mayoría de las personas que te decían esto disfrutaban de los placeres prohibidos, el sexo, los vicios, las drogas, malos hábitos, las groserías, la violencia y el fetichismo.

Todo esto era como agarrar mucho excremento y meterlo dentro de un globo colorido, y dibujarle fuera colores escarchados y cosas lindas, así es para mí el planeta “G”, trata de verse bien por fuera y por dentro están podridos.

Al poco tiempo me di cuenta de que al parecer las guerras de este mundo habían sido por la misma cosa:

Un individuo que le dan el poder para que establezca un orden y forme un mejor mundo ya sea en cualquier rango, político, social, religioso etc. Al parecer en vez de establecer un orden se le olvida de su pueblo y su pueblo se olvida de él; él político se olvida que una vez formo parte del pueblo, y el pueblo se olvidó de que ellos le dieron el poder que tiene. Así que al pueblo parece no importarle y queda en un estado de coma donde no le importa lo q el gobierno haga siempre y cuando ellos tengan algo aunque sean palabras de dientes para afuera o la misma rutina, actúan como venas y arterias van a trabajar (las venas recorrer el sistema sanguíneo), regresan cansados (arterias) van a su casa (corazón), duermen (se purifican), se recuperan y vuelven a lo mismo.

Será por eso que explotan sus frustraciones con drogas, alcohol, sexo, violencia etc. todo lo hacen oculto porque temen a ser criticados por otras personas importantes que ellos mismos no conocen les aterra el simple hecho de pensar por sí mismos y ser ellos mismos.

Son inteligentes pero necesitan ser despertados de ese coma y yo los ayudare.

El despertar de un nuevo y blanco día.

Cuidad

 La humanidad me despertó con una sonrisa de cambio así que era momento de cambiar para ellos y que ellos cambien para su propio bien. Me puse frente al reflejo del metal y cambie de forma, deje las tentaciones del planeta “G” a un lado para ayudarlos.

Me transforme en un muchacho joven y guapo ya que en este planeta le hacían más caso a la gente bonita y de buen aspecto, así que quería empezar por algo pequeño.

Al salir de mi base la gente se quedaba impresionada viéndome en la calle por lo hermoso que era. A lo largo de un tiempo empecé como actor en algunos cortos, propagandas  y películas pequeñas de una empresa llamada el “ventrílocuo y sus títeres drigas”, eso me dio algo de fama y empecé a tener algunas entrevistas pequeñas donde ya anteriormente me habían preparado para decir lo que debía decir y hacer:

-Fobos ¿cuáles son tus metas para el futuro? –liberar a la gente del profundo sueño donde están, que mi país cambie y que no seamos conformistas, quiero un sitio donde los hospitales sirvan, se encuentre la comida y la bebida que esté buscando y donde exista un respeto mutuo y donde no haya más guerras ni inseguridad, respondí yo con una sonrisa en mi rostro.

La mayoría de las respuestas que tenía que dar eran así todas tontas así que quise responder con sinceridad, por eso me botaron de mi trabajo y tuve que empezar de nuevo pero esta vez como súper modelo en una gira llamada “cerebelo plástico”, en las entrevistas decía cosas en modo de advertencia para que se dieran cuenta de lo que están haciendo y lo que pasara si no se detienen ya. –Fobos cuéntame ¿qué piensas de las personas de hoy en día? –bueno pienso que la gente recurre al pasado para aprender de él, sus errores y sus soluciones; al parecer nosotros recurrimos al pasado para aprender de las soluciones y seguir cometiendo errores por eso el mundo no cambia.

Al llegar a mi casa me robaron dinero no me importo ya que era simple dinero, con tal ellos no me podían quitar mi base donde me siento a planear bien mis ideas y me siento seguro, al llegar vi a la policía que estaba haciéndole preguntas a una niña de 7 años de edad que describía como su madre había sido violada, golpeada y asesinada, al parecer a la gente no le impresiono mucho ya que era como que algo cotidiano.

Al día siguiente estaba en televisores, radios, prensas y demás una noticia al parecer devastadora, una estríper había sido asesinada a altas horas de la noche en una carretera peligrosa con su marido y su hijo, todo el país estaba de luto por esa trágica muerte.

Al parecer la intención era robarla, y en las carreteras todos saben que no pueden estar ahí hasta tarde ya que los drigas ponen trampas para accidentar vehículos y robarlos, al parecer los remolcaron y se los llevaron y cuando los drigas ladrones vieron a los que remolcaban se quedaron quietos pero al ellos ponerse nerviosos los robaron y los mataron.

Y el presidente salió a decir solamente que había sido un sicariato, no había sido víctima del desorden que él estaba dominando y todos salieron a aplaudirle sus sandeces.

Yo pienso que el sicario no roba, asesina por la zona donde vive o trabaja la persona, y ¿por qué no asesinarlos cuando el vehículo estaba aún en movimiento? ¿Qué tanto tiempo necesita un sicario para matar? Al día siguiente al ir al trabajo renuncie ya que comprendí que yo no era una esperanza para mi gente si no un producto, así que trate de ingeniarme un plan para cambiar este planeta.

Fobos el 7mo.

Satira

 Un día estaba viendo en la T.V que en este lugar no se hacían debates políticos las discusiones eran cada quien por su lado y solo habían dos oponentes, el que parecía tener la razón y el que tenía el lugar sucio y desastroso. Y desde mi perspectiva se veían como dos vecinas chismosas, ¿Por qué se queja tanto? que solucione y busque la manera, si tanto le queja que en “G” no existen muchos hospitales, entonces que los haga porque él también tiene poder y al otro candidato no hace falta describirlo por tener esto como lo tiene se describe por sí solo.

En ese momento yo tuve una idea y era entrar al mundo político del planeta “G”. En ese entonces ya no era un donnadie y la gente me conocía, más que al parecer la regla de tener que ser estudiado en política o ser militar ya no importaba, este país podía ser manejado por cualquiera, un chofer de autobús, un preso, asesinos etc.

No tenía mucha gente apoyándome al principio, pero después era imparable ya que medio planeta “G” me apoyaba tenía un apodo que era Fobos el 7mo, ya que al parecer era el 7mo  por competir con estos 2 en 14 días que ya restaban al parecer 7 días para las votaciones.

Fobos y Deimos.

Al llegar el día votaciones yo estaba emocionado ya que los que me apoyaban habían dicho que tenía el 50% de las personas, mientras que el gobierno tenía el 27% y el otro opositor estaba con el 23%, pero al parecer fue mentira y termino ganando el gobierno, pero nunca me di por vencido y trabaje para que no fuese destruido este planeta, luego me gane un puesto en la política como alcalde. Y trate de cambiar la mente de todos y cada uno de los habitantes de este mundo, pero al parecer seguían en coma, y un día el presidente me invito a su palacio.

Al llegar ahí parecía una de las cosas más hermosas del mundo por dentro, con oro por todas partes, pero mi sorpresa realmente fue ver al presidente hablando y riendo con su otro candidato opositor, hablaban y reían como si se hubiesen conocido de toda la vida.

Al entrar trataron de convencerme de unirme a ellos, me explicaron y me dijeron como se burlaban de los demás Drigas. Yo dije que no y les dije quién era y de donde venía, ellos me explicaron que ya eso no está en sus manos y que el mundo está como esta porque se lo merece, los Drigas Alfa se han acostumbrado y ellos también se acostumbraron a dominarlo.

Me ofrecieron dinero, mujeres y drogas que ni sabía q existían, hice muchas cosas peores que las que hice siendo normal, así que decidí seguir con esto y abandonar la cura para el coma de los drigas ya que si ellos no se ayudaban ellos mismos ¿por qué lo voy a hacer yo? y al parecer este mundo no va a cambiar y quedara así todos automáticos, en coma,  con secretos y viviendo de la apariencia mientras se pudren por dentro y gente como los políticos, religiosos etc. Nos burlamos y abusamos de ellos, y ellos no podrán hacer nada ya que tenemos las armas, el dinero y el poder, y si se enfadan no temeremos, solo reiremos y nos masturbaremos los unos a los otros mientras vemos como mueren de hambre, y como lloran.

Ese día cambie mi nombre a Deimos y goberné con puño de hierro mofándome con mis amigos y engordando como un animal comiendo frente al hambriento usando drogas y teniendo sexo con hombres mujeres y niños por igual. Esto seguirá así. Yo soy Deimos  reportando desde la vagina húmeda de tu mama cambio y fuera.

Al llegar el mensaje de Fobos 7 al planeta rojo, el planeta Driga fue destruido con todo y Fobos 7 y al verse los marcianos se preguntaron:

¿Qué clase de mundo pudo haber corrompido así la mente de una maquina?

Marciano.

IV-La prueba final y el sacrificio de Agatha

Noctaniel, David Pelaez

Autor: Paolo Bonsignore

En dedicatoria a : Juliana Peraza

– Las cenizas llovían sin cesar, como esporas de algodón defecadas por nubes risueñas y cantarinas de juegos sobre relámpagos. Tiempo suficiente había ya transcurrido para asesinar el firmamento nublado, ahora granizado de copos grisáceos y con ella la amenaza alada que la acompañaba durante el ocaso.

Los Wyverns cruzaban y corrompían cruelmente el cielo raso del castillo, lo hacían eventualmente como aviones de caza durante una guerra civil, y muchos se orinaban encima cuando sobre los terrenos se imprimían enormes siluetas negras que eclipsaban el sol, otros cambiaban de color sus pantalones.

Ciento sesenta y tres estudiantes se retiraron de la facultad, creyendo que la razón de buscar pareja era para el baile de graduación, hasta que descubrieron la amenaza que les deparaba en un inminente cercano.

La academia había sufrido una fuerte demanda de parte de un estudiante que recientemente había padecido impotencia sexual, pues según él, la misma había sido provocada por el fenómeno de las yacientes cenizas, y que la culpa había sido del rector por no haber cancelado las clases a su debido tiempo. Alquimistas especializados que participaron en dicho caso, determinaron y desmintieron, tal y como había asegurado Mithrod una vez, que las cenizas no plasmaban ningún tipo de efectos negativos en el órgano sexual masculino. La academia se había salvado, y el pobre chico se fue molesto y con el rabo entre las piernas, y un pene vencido de por vida.

Después de lo sucedido con el elfo nocturno, Mithrod se vio en la obligación de despedir y sentenciar al profesor de clases para alumnos especiales y no tener que encarar una nueva demanda, pues las noticias sobre el berserker Fenrir arreciaba una nueva queja por parte de padres furiosos. Ezork, Habiendo sido el único profesor de alumnos especiales de toda la academia, le diagnosticaron complejo de superioridad e inmediatamente lo expulsaron de la región por “Loco”. Posteriormente, Mithrod le permitió a Noctániel seguir sus clases como cualquier otro estudiante, junto con Donquen, Arthur y los demás chicos con los que solía compartir, pues cuando supieron lo de su victoria contra Fenrir, que era uno de los matones de la academia más temidos, olvidaron el robo de la varita y lo vitorearon y elogiaron por tan asombrosa hazaña.

Agatha pasó de ser una puta histérica y desadaptada a una puta histérica desadaptada y justiciera, defendiendo los derechos de las chicas a donde quiera que su matiz infernal impregnara un olor tan esquicito que pudiera marchitar las flores en cuestión de segundos. Cosas como piropos con improperios o maltrato hacia la pareja en público eran severamente castigados por las horribles maquinaciones mentales que la bruja especulaba, haciendo así realidad sus fantasías violentas. No era la primera ni la última vez que su madre recibía correos de quejas por la conducta inusual de su hija, pero era lo máximo que podrían hacer para intentar apaciguar la tempestad de Agatha, pues contra ella ni el mismísimo Mithrod habría de tener chance de ganar cuando de combatir se tratase; sí, durante esos días que pasaron Alicia había hecho hasta lo imposible por tornarla más dócil y desarrollar en ella más su racionalidad…

… Pero Agatha nunca dejó, ni nunca dejará de ser Agatha, la tempestuosa bruja de Doomia.

Lo más curioso es que ella, con tan asombrosos dotes para la piromanía, una de las ramas de lo arcano, tendría con qué derrotar al Wyvern y graduarse como bruja excepcional, y quien fuera su pareja sería muy afortunado, o desgraciado,  pero  esa era la polémica que tanto Bum hacía en las bocas ajenas de quien se atreviera a tocar ese tema, mas no llevarlo a cabo, pues los chicos no tenían las bolas ni las chicas los ovarios para pedirle ser su pareja en la prueba final.

Posteriormente, Alicia fue la número uno en el cuidado de los dragones domesticados, durante los últimos días de clases se mostró decidida y dedicada para pasar las pruebas finales y domesticar sus primeras bestias, majestuosos grifos, Chantres recién nacidos, bestias con apariencia de lobo y robustas como un león;  y dragones de cascarón, pequeños dragones andantes protegidos aun por la cobertura del cascaron del cual emergieron. Mithrod se sentía tan orgulloso que le compró un relicario con las iniciales M y A.

-En señal de mi amor por ti, y el padre que siempre tendrás de mí, pequeña-dijo el mago, y Alicia pudo haber vomitado un arcoíris de tanta ternura por parte de su tío.

Así sucedieron las cosas para las dos chicas y el elfo nocturno, pero las cosas no serían de color rosa toda la vida, hasta que un día…

Durante todo el año escolar, Noctániel había sido el único chico que Agatha no había atemorizado o dirigido la palabra, y ésta nunca se había percatado de sus pasos hasta haber pasado aquel día en el bosque cuando el ataque de Fenrir. Un día, En la cafetería, el elfo se sienta solo como de costumbre para meditar acerca de lo estúpido que fue haber gastado sus ahorros en cartas de las últimas expansiones de magic.

Le picaban las canicas, se las rascaba discretamente.

Por un momento, solo por un maldito y desagradable momento, los ojos plomizos y deshabitados del elfo se cruzan con la mirada opresora de Agatha a la lejanía, más penetrantes que el orgasmo de dos cerdos llenos de estiércol. Noctániel la mira con un sin razón asombro, pero una mirada propia de los elfos buscando peligrosas aventuras, a diferencia de las miradas mórbidas y pavorosas de los demás, porque todos eran unos morbosos desequilibrados e idiotas. Agatha, con cierta sutileza y ademan, con sus mano derecha forma un círculo con su dedo índice unido con el extremo del pulgar.

Se quiebra el contacto visual. Noctániel no pudo asimilar aquella ofensa, y va y se dirige hacia la mesa de aquella chica que frecuenta desayunar Zucaritas (sin leche).

Pero esta vez Agatha bebía Starbucks mientras comía un sándwich de Subway, la silla del lado opuesto de la mesa se quejó a chillidos y en ella se sentó Noctániel, molesto y confundido.

-¿Qué ha sido eso?-pregunta él.

-¿Esta seña?-reiteró la misma seña con los dedos-significa que eres un maricón-responde ella tranquilamente, mientras le toma una foto al envase de Starbucks con su android y la sube a su perfil de facebook, Noctániel desincorpora su Iphone repentinamente y Twittea “@OjitosRojos

etrasadoslese esta bruja #OdioEstaPutaAcademiar dr hitar las flores en cuestion demanda por parte de padres furiosos Una estúpida bruja me acaba de insultar, pero ya sabrá quién soy cuando me molesto           #OdioEstaPutaAcademia   #CafeteríaDeRetrasados

-Yo no soy maricón, no tengo razones para serlo.

-Razones, las hay-y cruzando las piernas y haciendo notar el fugaz brillo de los pernos metalizados de sus botas, se dirige de manera asertiva hacia Noctániel, propia de su imponente personalidad-Tienes todas las posibilidades para hacerte novio de Alicia y no has hecho nada al respecto. La chica se fascinó con aquel poema mal escrito tuyo ¿Y tiras la toalla?

Noctániel apretó ambos puños de tanta impotencia, sus albinos cabellos se precipitaron como medusa perdiendo su virginidad.

-No entiendes, ¿verdad, bruja?

-Tienes agallas, elfo, para llamarme por lo que en realidad soy.

-No tengo ni la más puta idea de cómo podría conquistarla, de chicas humanas no sé absolutamente nada, pues ella es la primera, y encarando tantas elfinas en toda mi vida hace que ellas frente a Alicia sean insignificantes, como si nunca habría de aprender algo útil de aquellas relaciones, ahora siento que en verdad estoy en mi prueba final, pero no sé cómo afrontarla.

-Te oyes como Edward Cullen, muchacho, solo que uno vegetariano.

-Miserable… Es evidente que no sabes nada de mí, ni de cómo me siento al respecto, y de lo difícil que ha sido mi estadía en esta academia por el simple hecho de ser el único elfo nocturno de toda Gladia. No tengo que explicarte nada, bruja, búrlate de mí todo lo que quieras, pero yo me retiro.

Se impulsó fuera de la silla con gran ímpetu y avanzó hacia su almuerzo aun no terminado, a mitad de camino, oye decir de Agatha lo siguiente.

-Yo podría ayudarte a conquistarla, si me prometes que no te pondrás más emo.

Era un lindo día, y los pétalos grises que surcaban el espacio sideral habían cesado, y el cielo menstruaba una majestuosa lluvia cristalina que consoló ligeramente los rincones sucios del castillo, que habían estado cubiertos de abundante cenizas.

Una carrosa, que había irrumpido escandalosamente dentro de los lares del castillo, penetró en el jardín trasero quebrando jarrones carísimos y pedestales con estatuillas prístinas.

Un costado de la carrosa golpea el pedestal donde yacía la estatua gris de Gandalf, provocando que la misma se balancee cada vez más hasta que finalmente se avienta hacia una precipitada caída, quebrándose en mil pedazos y provocando un estruendoso sonido que llamó la atención de algunos de los que por allí estaban en ese momento (profesores y estudiantes), y mientras que la carrosa se abría paso hacia los portales, la estatua recobraba pieza por pieza y se regeneraba repentinamente, volviendo a ser la original estatua de Gandalf pero esta vez blanca.

La carrosa revienta en pedazos y astillas el portón principal de la academia, sigue su agitado trayecto subiendo las escaleras y batuqueándose como un martillo eléctrico, y en el transcurso se lleva por el medio varios jarrones llenos de rupias que fueron recogidas por un vagabundo drogado y desorientado portando una espada, un hada molesta y un atuendo a lo Peter Pan. Las ruedas de alta potencia de la carrosa espachurraron a un joven mago, famoso por tener una cicatriz en la nalga derecha, pues de pequeño intentaron provocarle mucho dolor con un hechizo quita-virginidades. La carrosa era imparable, tanto, que ni un caparazón con púas de las que salen en Mario Kart hubiese podido frenarla, y era evidente, una gran fuerza se transitaba dentro de esa carrosa sin caballos, y se detiene cuando le plazca, porque puede.

El enorme despacho aterciopelado de Mithrod se ve irrumpido violentamente por aquella carrosa que frenó justo en el alfombrado, luego de haber destruido la puerta y haber hecho a su paso numerosas aberturas en la pared, por las cuales se asomaron las mozas.

-¿Quién es?-pregunta la profesora del cuidado de dragones domesticados a Mithrod.

-No lo sé, pero pronto lo sabremos.

Y pronto era en ese momento, pues la puertecilla del piloto se abrió en un extraño chirrido quejumbroso, de ella sale una pierna escondida bajo una alargada túnica negra.

-¿Una pierna?-dijo la profesora.

Seguido, le sigue una segunda pierna

-¿Quién será?-vuelve a preguntar.

Y por último, con ella le sigue la otra pierna.

-¿Tres piernas? ¿Qué significa esto?

A lo que Mithrod responde.

-No son tres piernas, solo es Rasputín, el gran místico de los bosques andantes.

De los bosques andantes era aquél hombre, de barba lisa y prolongada, cabellos castaños muertos y caídos y… Sin duda era Rasputín.

Aquel inesperado huésped ni se preocupó y ni le dio prioridad a sus modales o principios, pues “de nada valen ya los principios si la formación flota en el espacio, y no necesite una base para sostenerla” decía con frecuencia. Sin decir hola o presentarse ante aquellos, dice sin más.

-Reúnan a todos los estudiantes en el patio de armas, tengo algo importante que anunciar.

Se disipa y desaparece en una cortina de humo, pero se vio claramente que corrió escaleras abajo mientras el rector y la profesora tosían y espantaban el humo con sus manos.

Era medio día, el sol azotaba sus golpes ultravioletas sobre las cabezas del alumnado. Aquellos que una vez arribaron desde el septentrión y de la península, que se componían por miles de jóvenes guerreros y brujos aspirantes a ser algo más que solo frikis-geeks, ahora solo se vislumbraban poco menos de quinientos,  los que habían resistido hasta casi la recta final. Pero lo que siempre permaneció entre aquel ente juvenil, era la apatía y el poco interés para atender los asuntos escolares y los mensajes preliminares. Y no miento: Donquen se rasgaba la nariz para hurgar moco como de costumbre, a su lado estaba Arthur jugando rol con Noctániel y los demás chicos que frecuentaba tratar, un grupo de chicas y chicos jugaban a la botellita y otro grupo enorme se lanzaban mutuamente pop corn en la cabeza.

Llega el momento de una intervención, Rasputín se hace imponer.

-Enfrentarán un Wyvern-dijo para el público.

Todos exclamaron y se miraban de aquí a allá y cuchicheaban su propia perdición y descontento con aquello dicho.

-Difícil, por supuesto-volvió a decir-imposible, jamás. Hay mil y un maneras para derrotar a una de esas inmundicias voladoras, pero visto y considerando que ustedes son jóvenes inexpertos, escuálidos, debiluchos, muérganos, soquetes, tarados, inútiles, anoréxicos, inferiores, maricas miedosos…-Respiró hondo, y hondo, y más hondo, y exhaló lo siguiente-y poco sagaces en el arte del combatir contra no-humanos, creo que están perdidos.

Una chica de lentes se tapó el rostro y comenzó a sollozar, otros, aparte de lloriquear y alterarse, entremezclaban sus voces preocupadas y diversas, pero todos con un mismo significado: Terror y pánico.

-Sin embargo-Prosiguió Rasputín con el dedo índice en alto-considerando que esta ha sido la prueba más compleja impuesta en todo lo que ha durado esta academia funcionando, les daré una oportunidad para que hagan parejas con brujos y guerreros experimentados en este tipo de tareas.

Ahora el terror se había disipado, y exclamaron de alegría, el ambiente grisáceo se había ido de  los corazones de todos los estudiantes.

Y alegría desbordándose por la comisura de aquellas sonrisas como un drogadicto echando espuma por la boca, los guerreros y brujos anteriormente mencionados eran las élites de Gladia, que se ganaban la vida explorando las planicies de Infernolia y enfrentando cualquier tipo de criatura que se les cruzase durante la jornada. Antiguos estudiantes de la academia, ahora debían retornar para ser seleccionados por cada estudiante. Entre ellos elegían a los más corpulentos, formidables, intrépidos, de grandes artes mágicas, y con un gran paquete en la entrepierna.

Tres días seguidos se pudo ver a todo el alumnado seleccionar a su nueva pareja que les garantizaría vencer al Wyvern y graduarse finalmente. Jóvenes alquimistas, arcanos, de la facultad de la oscilación, de la facultad del sigilo, de la agilidad, de la arquería y de las armas arrojadizas, eran reclutados cada minuto y cada segundo, para el cuarto día, el 90% de los estudiantes ya poseía un compañero de batalla, chicos con chicas y chicas con chicos.

Mithrod se sentía más que feliz por aquella noticia del excéntrico místico, estaba exaltado de felicidad, pues la seguridad de su sobrina le era más valiosa que cualquier otra cosa, y como ella, muchos se sentirían fuertes para el gran final.

-Mi queridísima Alicia,  el día de tu triunfo llegará pronto, y finalmente te podrás convertir en una auténtica domadora de dragones domesticados, tal y como lo hubiese querido tu madre- decía, mientras pegaba saltitos como una niña corriendo en una pradera de flores.

-Sí, tío-dijo ella, sumida en sus pensamientos, mientras observaba el paisaje crepuscular a través de los cristales del ventanal.

-Ya hice todos los preparativos, mandé a que reservaran al mejor guerrero mata bestias de toda Gladia, para que nadie más pueda tener de previsto sus servicios, más que tú.

-Eso suena genial, tío.

-Es más, tú ni tendrás que pelear ni mover ni un solo eslabón de tus preciosas y delicadas manos, pues él lo hará todo por ti. Cuando te superes y termine todo este tormento, mandaré a que conviertan en trofeo la cabeza de ese Wyvern para colgarla en casa, y presumirlo a todos tus familiares y amigos.

-…-Ella solo suspiró, pues algo le inquietaba, algo que ni ella misma sabía qué era.

Alicia y cenó en el despacho con su tío, y en todo lo que duró en su compañía no había expresado ningún sentimiento, ninguna inquietud, pues inquietud alguna tenía, y las palabras en tanto desdén sobraban.

Pero pasado dos horas, luego de que Alicia abandona el despacho junto con su tío para observar las estrellas en el torreón del castillo, entra Agatha a hurtadillas tras forzar el cerrojo con una uña larga de su meñique que usaba eventualmente como llave maestra para cerraduras no tan complejas. Sus pisadas de gato evitaron cualquier tipo de estruendo minúsculo en las habitaciones contiguas, pisadas que la condujeron directamente a un pedestal donde yacía un objeto brillante y esplendoroso protegido por un cristal, ella procede a desprender dicho cristal con ambas manos como si intentara robarle la rosa mágica que mantiene viva a la bestia. Luego de aquella inesperada visita, la varita de magia contraída, la misma que había robado Elekin en el mercado de Gladia, había desaparecido.

Ahora solo faltaba un día para la prueba final, casi todos ya tenían en su costado una pareja altamente dotada para derrotar al Wyvern, exceptuando uno en todo el ente estudiantil. Noctániel, una tarde después de almorzar, caminaba solitario por las andadas del castillo, sin esperanzas, afligido por algo que ni él sabía por qué, todo le parecía tan ínfimo y sosegado por un clima tan antinatural, que las cenizas en su cabello le eran ya indiferente, a donde volvía su mirada, cosa que le causaba más desgane. Poco después se cruza en su camino Elekin, y el elfo se ve obligado a frenar su paseo.

-¿Ya tienes pareja para mañana?-preguntó Elekin luego de frenarlo con un pequeño empujón inofensivo, nada parecido a las veces anteriores que lo hacía para hacerlo caer.

-Pues… No, quería que Alicia fuera mi pareja, pero no creo que sobreviva estando conmigo, además, me contaron que su tío ya le consiguió un guerrero formidable y altamente dotado para la tarea. ¿Y tú? ¿Ya tienes pareja?

-Pues sí, es Agatha, aunque creo que solo está conmigo porque no consiguió a nadie mejor, pues todas las élites de la academia real están apartados.

-Ni lo dudes, amigo-dijo Noctániel, tras una pequeña risa.

-Ella me dijo que tenía un plan maestro para derrotar al Wyvern, y que se iría a hacer algo en el despacho de Mithrod, pero no me dijo qué iba a hacer.

-Nada bueno, créeme.

Y tras unos segundos de silencio.

-Pase lo que pase mañana, Noctániel, fue bueno haberte conocido, y espero que no me odies por lo de la varita, ah, y también por molestarte siempre que tenía la oportunidad de hacerlo.

-Descuida (“¿Cómo no voy a odiarte, maldito degenerado? Espero que te suceda algo malo pronto y pagues por tu incompetencia humana”) te deseo suerte mañana, amigo-Ambos siguieron sus respectivos caminos, esa noche, Noctániel no cenó por una terrible yaga en el estómago, generado por el terror de la prueba final.

Y las cenizas no paraban de llover y anunciar la llegada de los Wyverns.

Un nuevo día había amanecido en el cielo y en los corazones de los contendientes de la amenaza alada, todos se hallaban sentados y cubriendo los puestos de un enorme coliseo cerca de los dominios del castillo, y dentro de las rejillas oscuras únicamente alumbradas por ojos penumbrosos, resguardaban a un Wyvern ansioso por salir y demostrar su poder y magnificencia.

En la parte alta, donde se hallaban los profesores e íconos importantes como Rasputín, Mithrod se levanta de su asiento y anuncia unas humildes palabras a los participantes del coliseo:

-Destrocen, despellejen, hagan trisas a ese Wyvern, no tengan piedad con esas horridas criaturas del infierno, ¡A ganar, Carajo!

Y todos vitorearos y exclamaron de alegría ante el carisma de su rector. Antes de que Mithrod pudiera continuar su discurso motivacional, un mensajero transpirando y jadeante por la carrera llega y le pide que abandone su puesto por unos minutos para entregarle un importantísimo mensaje, Mithrod procede a seguir al mensajero a las recámaras donde se preparaban los guerreros y brujos con sus parejas para salir al combate.

-Traigo muy malas noticias, señor-dijo el mensajero-El guerrero que usted mandó a traer para que relevara a su sobrina, misteriosamente fue agredido salvajemente por un desconocido con artes mágicas, y ahora está en cama guardando reposo.

Una mosca entró por la boca abierta de Mithrod y salió por el orificio de su sombrero. Noctániel, que había estado escuchando en ese momento, miró a Agatha por unos segundos a la lejanía, y ésta le guiña un ojo con una sonrisa de triunfo, Noctániel le devuelve la misma manifestación facial.

-No puede… No puede ser-dijo Mithrod-¿Escuchaste eso, Alicia?

Pero Alicia no dijo nada, estaba igual de aterrada que su tío, todo estaría perdido para ella si no conseguían a alguien igual de fuerte que aquel que estaba predestinado para su sobrina.

-Alicia, quédate aquí-dijo Mithrod-iré a hablar con mis contactos de Doomia para que resuelvan este problema, en una hora regresaré con alguien igual o mejor para relevarte en combate.

En un milisegundo, salió a toda pastilla fuera del coliseo a través de una nube de humo blanca.

Alicia, afligida y confundida con todo el asunto, vuelve su mirada a todos lados, viendo como los demás chalaban e ideaban una estrategia con sus respectivas parejas, y se arrepiente de lo mal agradecida que fue con el apoyo de su tío. Por un momento, su mirada se cruza con la del elfo nocturno, y ambos se estremecen por el fulgor de las pupilas del otro.

Las cenizas no paraban de caer, y Noctániel se acerca para intentar consolarla.

-Escuché lo que ocurrió-dijo él.

-¿Ahora qué voy a hacer? No puedo hacer esto sola.

-No estarás sola, créeme

-¿Por qué lo dices? ¿Por qué no he de estar sola luego de lo ocurrido?

-Alicia…Alicia-se entrecortó el elfo por lo aturdido que se sentía por su sin igual belleza, y lo enamorado que se hallaba-Alicia…

-¿Qué, Noctániel?

-Yo te ayudaré a vencer al Wyvern.

-¿En verdad crees que podamos hacer eso, a pesar de que no somos expertos como los demás que poseen un compañero experimentado?

-Quizás no sea el más fuerte, o el más astuto o…

-O EL MAS INTELIGENTE-gritó Donquen desde atrás.

-O EL MAS GUAPO-le siguió Arthur.

-Cierren la boca-dijo, y ella emitió una leve risita que purificó ligeramente el alquitrán del alma del elfo nocturno.

-Lo que quiero decir es, que no te garantizaré una victoria, pero si alguien tiene que morir, ese seré yo, mientras que esté a salvo.

-Noctániel, eres tan dulce conmigo, y no sabes lo mucho que me alegra que estés para ayudarme, pues la ayuda de más nadie quiero, sino la tuya-respondió ella, con una fragante sonrisa.

Desde la compuerta del estrado llega una pareja explosiva para saludar a sus compañeros de clase, nada más y nada menos que Elekin y Agatha.

-Noctániel, se me olvidó darte esto-dijo Agatha, y le entrega un trapo con un contenido amarrado dentro.

-¿Qué es esto?

– Úsalo cuando llegue el momento-Cariñosamente la bruja los mira a ambos, nada propio en ella que se hubiera visto jamás, y luego se vuelve hacia Alicia.

-En cuanto a ti, Alicia, te debo mucho, por haberme cambiado, y por haber tocado mi cora… Mi coraz… AAAAAAAHHHHHHH MALDITA SEA!!!!!

Se interrumpió su discurso cursi por un momento, pues su lengua despedía un humo verde con hedor a azufre, fue algo muy espantoso y repulsivo.

-Basta de mariconadas. Elekin, muévete, tenemos que prepararnos para ese Wyvern-lo toma por la oreja y lo lleva arrastrando dolorosamente mientras Elekin emite gritos de profundo dolor.

-Te quiero tanto… Ouch, Ouch-decía, mientras se alejaban.

Y el elfo nocturno, tomando de la mano a su nueva compañera:

-¿Entonces, manos a la obra?

-Estoy lista.

En el coliseo, todos clamaban y aplaudían a la primera pareja, un robusto mastodonte de armadura de pieles y pintura de camuflaje negra con una gigantesca hacha, junto con una chica que no parada de admirar sus bíceps. A continuación, la rejilla donde resguardaban al Wyvern se abre con un horripilante chirrido de suspenso.  Sueltan a la criatura, la primera impresión fue un objeto con alas saliendo disparado hacia las nubes, cayendo en picada hacia la línea de tierra para embestir a ambos contendientes y mandarlos violentamente contra el muro del coliseo, se rindieron antes de que pudiera pasar algo peor, pues la humillación fue tan inesperada e imprevista.  Y todos exclamaron en asombro, pues la garantía que ofrecía Rasputín sobre reclutar a entes profesionales no estaba resultando. Y así como la primera pareja, la segunda había sufrido del mismo mal, cayendo ante las alas del Wyvern y derrotados por su majestad. La tercera pareja recibe una gran paliza, y se alejan del escenario, estupefactos por el dolor y las proporciones de la bestia para resistir y vencerlos con facilidad.

Una hechicera se vio derrotada cuando se dio cuenta de que sus ofensivas no dañaban en lo más mínimo al dragón, y ambos sucumben ante la tempestad alada. Un chico quiebra su mandoble contra la piel del Wyvern, enseguida se vieron descalificados, pues ambos perdieron sus armas con las que combatir, y si lograban soportar la alta gama de ofensivas del dragón con una combinación de coletazos y colmillos, resistir su aliento venenoso era imposible para cualquier ser humano, y se retiraban con el rabo entre las piernas antes de verse respirados por la muerte. Treinta y tres parejas, con compañeros altamente proporcionados para ese tipo de tareas, habían sido descalificadas y borradas por el orgullo del Wyvern, todos estaban aterrados, pues hasta ese momento nadie podía derrotar a la amenaza alada.

-Señor-empezó a decir el profesor de armas de dos manos desde su asiento en el estrado-esto está demasiado difícil, será mejor que cancelemos esto antes de que más estudiantes salgan lastimados. Nadie, ni siquiera los élites, pueden pasar esta prueba.

-¡Tonterías!-exclamó Rasputín, sin apartar la mirada de un dúo que estaba siendo masacrado y perseguido por el dragón alrededor de todo el escenario-La clave para derrotar al Wyvern será descubierta, lo sé. Paciencia, mis camaradas, que pronto llegarán los vencedores de esta contienda.

Pero el festín de derrota no cesaba, ahora era el turno de Agatha y Elekin.

-Juraría que los pantalones de Elekin no eran marrones cuando lo vimos llegar-dijo uno de los compañeros de Elekin, cuando lo vio desde su puesto entrar al escenario junto con Agatha.

-¿Estás listo, Elekin?

Elekin tragó saliva, y sonó igual que un tubo de escape obstruido.

-Quédate aquí cariño, yo me encargo de esto.

-¿De qué hablas?

-Solo quédate aquí si quieres que todo salga bien.

Sin más que hablarle a su pareja, Agatha se adelanta sin escrúpulos hasta quedar frente a frente a la bestia, quedando bajo su prolongado cuello, el Wyvern la ve directamente con ojos de infierno sobre el firmamento, y a continuación, ocurrió algo que dejo sin aliento a todos los presentes.

Agatha procede a extender sus brazos como intentando abrazar al dragón.

El Wyvern baja su cuello para meterse a la boca la mitad del cuerpo de Agatha y alzarla de cabeza, luego la traga completamente y la engulle como una serpiente tragándose a una rata. Segundos después el Wyvern eructa un extraño humo rojo, y todos exclamaron por tan confusa acción de parte de Agatha.

Muchos se quedaron impactados por la facilidad con la que la bruja, la misma bruja tempestuosa y maligna que todos conocían y temían, se dejó matar por el Wyvern, y a pesar de ese temor y aprensión, hubo respeto hacia su ausencia, y unos minutos de silencio hizo ruido en todo el lugar, pues fue muy triste, pero a la vez emocionante y confuso.

-Agatha… Ha muerto-murmuraban en voz alta

-Agatha fue comida entera-

-No puede ser-

-Oh dios mío, se la comió.

Elekin se quedó arrodillado ante la bestia, estupefacto y en trance, a punto de romper en lágrimas. Dos guardias tuvieron que sacarlo por ambos brazos, pues estaba descalificado y no podía enfrentar a la bestia él solo.

-Agatha…-dijo Alicia-a pesar de su locura, ella era mi amiga, mi verdadera y única amiga…

Justo cuando Noctániel la iba a consolar, el alto parlante interrumpió las palabras de la pobre y triste Alicia.

-ALICIA Y NOCTANIEL.

-Es hora-dijo el elfo.

Las cenizas no paraban de llover, y esta vez lo hacían con triste y rencorosa precipitación, pues con ellas se había ido el espíritu de la bruja.

Ambos se encaminaron frente a la bestia alada, preparándose mentalmente ante cualquier ataque inesperado. Era algo inusual, dos estudiantes inexpertos formando parejas, cuando todos habían optado por un compañero avanzado en técnica y artes marciales.

-Pase lo que pase, Alicia, no dejaré que te dañen-Tomó su mano mientras le expresó aquel ofrecimiento tan caballero.

-Haré lo que pueda, ganemos o perdamos, fue un gusto haber estado contigo en esto…

El Wyvern desplegó sus alas, la prueba final había empezado.

                                 

  Wyvern, el engendro de los pantanos venenosos:                                                                                                            

     Alicia permaneció al resguarde de Noctániel, y el Wyvern se preocupaba más por sus propios negocios: Vencer y humillar a ambos contendientes y limpiarse los dientes con sus huesos.

El dragón se lanza a la embestida, el viento cortante abanicó y despeinó al público adyacente. Noctániel es astuto y sagaz, propio de los elfos nocturnos cuando de igualar el ingenio de su oponente se tratase, aunque no hubiese noche ni luna que lo custodiase; a continuación, salta sobre el cuello de la bestia al momento de esta arribar a ambas presencias, y Noctániel procede a clavarle sus filosas uñas ennegrecidas, producto de su brumoso instinto de asesino propio de su raza albina, pero se da cuenta de que la piel tosca es inmune a cualquier objeto sólido existente y que estuviese fabricado para herir y rebanar. Con mucha astucia, el dragón se impulsa hacia arriba y surca el viento directo hacia las nubes, intentando deshacerse del elfo nocturno. Noctániel lo golpea con gran ímpetu y repetidas veces, incluso cuando sus nudillos empezaron a sangrar por lo sólido que era la escamosa piel, pues, el frenesí que se apoderó de él cuando peleo contra Fenrir lo envolvía en ese momento, ahora no era tan personal, graduarse y demostrarle a todos que podía hacerlo ya no estaba en sus propósitos, pues, había una única cosa que lo impulsaba a hacer lo que estaba haciendo contra la bestia alada: proteger a Alicia a toda costa.

El Wyvern ya se nota aturdido y fastidiado por su agresor, y se lanza en picada para desprender a Noctániel de su cuello, quien no cesaba sus puños a pesar de que la bestia se agitaba en el firmamento, y tratar de tumbarlo era algo que sus compañeros debieran ver desde lejos.

Al llegar al suelo raso, Noctániel cae del cuello de la bestia y se precipita con estrépito sobre el suelo, barriéndolo como un avión sin ruedas y quedando boca abajo

No hubo muchas raspaduras, pues la protección que le brindaba su sobretodo era más que suficiente.

Alicia intentó acercarse, y con unas palabras que murmuró para sus adentros, logró sanar a su compañero con un conjuro de curación que aprendió en sus clases particulares con un alquimista.

No hubo tiempos para agradecimientos, era el momento de seguir peleando, de seguir con la aventura, la última aventura.

Noctániel se levanta con ambos puños, encara de manera intrépida al Wyvern, y este le devuelve la misma mirada con el mismo fulgor de respeto que le tuvo desde su demostración de honorable oponente.

Ahora las cosas toman un rumbo distinto, pues la bestia despide un veneno de sus fauces, un torrente de humo púrpura inundó el escenario, interceptando al pobre elfo quien se vio obligado a correr y mantenerse a salvo de la precipitación que lo intentaba destruir desde el inicio. Correr, y correr, y seguir corriendo, el Wyvern le ganaba terreno, pero el elfo nocturno era mucho más ágil e inteligente, siempre un paso por delante de los pensamientos del dragón, mientras que éste lo superaba en fuerza y masa.

Alicia se vio al descubierto por un instante, acorralada por el humo del veneno, y el Wyvern no pudo desaprovechar el momento, pues se hizo evidente a los pocos segundos que éste ser de piel albina y cabellos plateados intentaba protegerla a toda costa. Tan cerca estuvo el dragón de cumplir su cometido, hasta que Noctániel la sujeta por la cola antes de que pudiera cerrar su mandíbula en torno a la silueta delicada de la indefensa Alicia.

El elfo corre a lo largo de su cola y atraviesa su lomo, hasta llegar a su cabeza, a continuación, el acto más heroico e inteligente que ocurrió ese día y en todos los días posteriores en el que hubiesen enfrentado alguna vez un Wyvern. Le clava sus uñas sedientas de venganza, justo dentro de las cuecas de sus ojos, la bestia empieza a quejumbrarse y a exaltarse, brincando y berrinchando. Empieza a sobrevolar el escenario hasta salirse y colisionar contra los robles que por allí se hallaban, intentando nuevamente deshacerse del pobre y colgante elfo. La batalla se remonta nuevamente  dentro del escenario del coliseo, pero desgraciadamente no fue una batalla que durase un poco más, pues Noctániel finalmente cede a los efectos negativos del veneno del Wyvern y cae como una mosca hacia donde estaba Alicia.

Su compañera le propina leves palmadas, pero el elfo no responde.

El Wyvern, ciego de la ira (y evidentemente por las uñas del elfo) propina coletazos y cabezazos, intentando ofender al azar los distintos lugares por donde podrían haber estado ambos contendientes.

Alicia intenta despertar al elfo, sigue sin responder.

Ahora era el momento de gastar todas las energías restantes para reanimar al pobre y abatido Noctániel.

Cuando el dragón avienta de manera improvisada su cola hacia donde estaban ellos en ese momento, Noctániel reacciona rápidamente, aparta a Alicia del peligro y recibe toda la intensidad del impacto, precipitado contra el muro de piedra.

Noctániel fue abatido, y no se levantó más, ahora Alicia estaba sola…

-¡Detente!-le gritó ella cuando el Wyvern intentaba reclamar el cuerpo del elfo como su premio.

El Wyvern la acorraló, estaba entre la espada y la pared, ya no habría salida ni salvación para ella. Y por último, procede a acercar su mandíbula para intentar comérsela, tal y como lo hizo con Agatha.

-¡Detente!-volvió a decir.

El dragón acercó su enorme hocico cerca de su cuerpo, ella colocó sus manos de manera defensiva, de modo que sus delicadas palmas le causaron un cosquilleo en sus fauces.

-DETENTE-gritó esta vez.

Ahora el dragón se había quedado paralizado ante la silueta. Ciego y confundido, ni él entendía por qué.

-SENTADO-volvió a gritar. El Wyvern se sentó, y todos no pudieron evitar exclamar lo que parecía imposible de ser.

-ECHATE.

El dragón se echó, y se enrolló igual que un perro en su lecho para dormir.

Mithrod, quien había estado lloriqueando desde el momento en que había llegado, dijo a Rasputín.

-Imposible, ese dragón no está domesticado para que pueda domarlo…

-Porque ella es una domadora de dragones, tal y como lo hubiese querido Iris, su madre, antes de morir-Y luego, empezó a declamar, de modo que todos, incluso los combatientes, pudieran escuchar a Rasputín- creo que Noctániel fue el único entre cientos de alumnos que captó mi mensaje sobre buscar un compañero adecuado para pasar esta prueba. Pues no es la fuerza bruta, ni la belleza, ni lo material, ni el dinero que puede pagar un buen mata-dragones o armas certeras y pesadas; sino la sutileza, la ternura y la humildad femenina, que fue lo que derrotó al dragón. De eso se trata esto, y de eso se trata tener un compañero: Confiar en él no por sus músculos o el tamaño de su arma, sino por su destreza, y por lo que sería capaz de hacer por uno incluso si eso incluye perder la vida. Y que sirva de ejemplo estos dos jóvenes, ella, con sus dotes de dulzura, le sirve de apoyo emocional y mágico al elfo, quien da la cara y pelea mientras se siente motivado por el amor que le es brindado por su compañera, y no hay nada más hermoso que eso, pues, es algo que no solo se ve cuando enfrentamos a un dragón, sino que incluye todos los problemas de gran magnitud que enfrentarán a lo largo de sus vidas. Espero que todos hayan aprendido una valiosa lección, la respuesta para pasar esta prueba era sencilla: Tener por compañero a alguien muy querido, no alguien por sus músculos.

Noctániel, que estaba aturdido en el suelo, escuchó aquellas palabras y se sintió ganador por un momento, motivado, y decidido a levantarse y seguir con su trabajo, jovial, preparado, intrépido, había llegado la hora de luchar enserio. Alicia estuvo cerca de él hasta que se levantó por su cuenta. Y él le dijo a ella, con un distinto brillo en los ojos:

-Te sostendré la mano si me apoyas.

-Noctániel…-Se ruborizó.

-TE SOSTENDRÉ LA MANO SI ME APOYAS. Es hora de terminar esto.

El dragón, aunque delirante, seguía buscándolos bajo una pesada ceguera permanente.

Noctániel saca el paquete que le dio Agatha en las recámaras, pues vibraba y resplandecía como una luciérnaga atrapada dentro de un pedazo de pergamino

“Úsalo cuando llegue el momento”, transitó la orgásmica voz de la bruja por su torrente mental.

Cuando le quita el envoltorio, descubre que era la varita que había tomado sin permiso del despacho de Mithrod. Cuando el dragón se precipita hacia ellos una vez más para colisionar con su golpe final, posiciona la varita hacia el vientre de la bestia y a continuación, un espectáculo de luces y una serie de sucesos inesperados.

Un fulgor en forma de rayo se disparó violentamente del extremo de la varita, perforando al dragón justo en el corazón y atravesándolo como un lápiz a un papel. Pero el dragón no solo cayó en el suelo abatido, sino que empezó a descomponerse y a disiparse en nubes de humo rojizo, y la repulsión no terminó allí para su abatido cuerpo, pues su mandíbula se abre completamente y por la boca sale imponente, victoriosa, decidida y heroica la bruja Agatha, quien hizo que se pudriera desde adentro.

El  Wyvern cayó derrotado y muerto, y Agatha se aleja lentamente del cuerpo sin vida que poco después explotó mientras se colocaba lentes de sol. Y junto con su derrota se fueron las cenizas para así dar paso al hermoso crepúsculo que bañó con su celestial luz al humilde público que vitoreó y jadeó de la emoción, todos salieron de sus asientos al encuentro de la hermosa pareja, para abrazarlos y felicitarlos por tan asombroso acto (Agatha los amenazó si se atrevían a tocarla). Alicia y Noctániel habían ganado la contienda, no solo eso, sino el respeto y la admiración de todos los estudiantes y alumnos, y el excéntrico y ortodoxo Rasputín, que tras una mirada de orgullo desaparece en una nube de humo “bien hecho, chicos”.

Técnicamente, Agatha y Elekin también habían aprobado, puesto a que Agatha no había muerto después de todo, sino que destruía al dragón desde adentro, por lo tanto también recibieron sus diplomas.

Aquella noche, todos celebraban el triunfo de los cuatro jóvenes que pudieron contra la bestia, en posterior a los demás que, a pesar de haber reprobado, pudieron presentar un examen de remediación un mes después sobre teoría, preguntando cosas como ¿qué es un Wyvern? ¿Cómo lo enfrentaría? ¿Cuál es la capital de Infernolia? Etc. Agatha cenaba esa noche en el comedor junto con su nuevo novio, mientras observaba a los demás con ojos despectivos y Elekin, pues, embobado como de costumbre por ella y su maleficencia, relativamente, fueron felices mientras estuvieron juntos por un largo tiempo.

Pero Alicia y Noctániel tuvieron otros planes para esa noche. No, no es lo que están pensando.

Estuvieron en el acantilado sentados en un tronco, contemplando juntos el esplendor de la plomiza luna, preguntándose por qué jamás de los jamases se habían encontrado sus caminos.

-Fue muy lindo de tu parte haberme ayudado en el último momento-dijo ella.

-No es nada, comparado con lo que en realidad podría hacer por ti.

Y ambos se toman de la mano.

-¿Te sostendré la mano si me apoyas?-preguntó ella

-Sí, es una frase que aprendí de Rasputín antes de entrar nuevo a esta academia, y por alguna razón que aun la considero extraña y misteriosa, la aprendí justo antes de saber que existías.

-Entonces, te apoyaré…

-Y yo te sostendré…

Sus rostros se encontraron, sus labios se custodiaron, sus ojos no miraron y más tarde, sus lenguas mutuamente entre roses se disiparon.

Esa noche, la luna fue testigo de que Noctániel había cambiado de color albino a color carne, de ojos amarillentos y horripilantes a ojos castaños, de cabellos plateados a cabello oscuro y sedoso, por esa noche se vio guapo para ella, pero nunca, repito, nunca dejará de ser Noctániel, el elfo nocturno, así como Alicia nunca dejará de ser Alicia, la domadora de dragones, elfos y brujas maléficas. Y sobre todas las cosas, Agatha nunca dejó de ser Agatha, la tempestuosa bruja de Doomia.

La leyenda del cuento de la fábula que narra sobre una bruja que llegó en una carrosa de burros risueños, conoció a un elfo y una chica que terminaron juntos como una feliz una feliz pareja. Su nombre es Noctániel, el elfo nocturno, y esta es su historia…

FIN…

Anteriormente: Cap. 1 , Cap. 2 , Cap. 3

 

III-Temporada de cenizas: Fenrir, el líder de los berserkers

Noctaniel, David Pelaez

Autor:  Paolo Bonsignore

Anteriormente:

Parte. 1: Te sostendré la mano si me apoyas. 

Parte. 2: Persecución en el mercado de Gladia. 

El sol rizón y Xenofóbico despide su brillo sobre la humilde plebe, mientras que los de sangre azul se joden, con un gris cielo de luz carente.

Sobre la región de Gladia se trazaban tiernos pigmentos de rojo infernal en el cielo, anunciando el final de una jornada sosegada por aventureros intrépidos. 17 de Agosto, fecha en que se celebra el inicio de Cruacath, la tempestad de los Wyverns y su llegada al mundo boreal, un evento natural que dura aproximadamente un mes cada año. Y un mes entero, al igual que toda Gladia, el castillo y el cielo se ven sumidos en una tarde crepuscular con invierno; invierno de una constante lluvia de copos de cenizas cayendo tan sutilmente como las hojas de un fresno muerto. Todos los estudiantes iban y venían con sus capuchas protegiéndose de aquel fenómeno del ocaso, sus rostros tristes y angustiados se escondían bajo la  visera de sus trapos, pues sabían que la víspera de la prueba final tenía mucha relación con aquella precipitación de antaño, lo que las sombras de las montañas esconden abajo.

La tarde nunca terminaría, sino hasta pasado el mes entero.

Las clases se volvieron menos teóricas y más prácticas, incluso algunos, tanto magos como guerreros Gladianos, tuvieron que retirarse y desertar aquellas pruebas salvajes y poco usuales para ser sostenidas con su naturaleza humana.

Los desertores ya han recibido un castigo mucho mayor que la muerte, y es conservar sus vidas, en las cuales nunca podrán olvidar lo inútiles e incompetentes que son.

Cada día las clases se hacían más difíciles que dios concediendo milagros, cada día el ambiente más volátil, las cenizas castigándolos cruelmente, todo es tan confuso, todo ha dejado de ser color rosa, los estudiantes sienten temor, incluso Alicia ha empezado a temer de el cuidado de los dragones domesticados.

Alicia ha tenido que aguantar no solo la dificultad intransigente de las pruebas, sino la compañía incondicional de Agatha, la tempestuosa bruja renegada de Doomia quien se encariñó furtivamente con ella desde aquel día en la cafetería, ahora todos temen de esas dos muchachas con intensiones desconocidas, yendo de aquí para allá por los lares del castillo y sus alrededores, ella con la mirada perdida hacia sus compañeros afligidos y atemorizados, la bruja con vista hacia el horizonte rojizo  esperando el final de las clases.

Pero los días de Cruacath fueron aun más duros para el joven Noctániel, sin compañía, y las cenizas yacientes evitaban ver las lágrimas correr por su rostro cuando daba esas caminatas en las horas libres. Solitario y distante, casi tragado por el cielo escarlata. Todo se volvió en aflicción cuando ese día Mithrod le condicionó su estadía en la academia, advirtiéndole que por ningún motivo se acercara a su queridísima sobrina, Alicia, y de igual manera este se lo pidió a Alicia.

-No quiero verte con ese pequeño ladronzuelo, Alicia, ¿quedó claro?

-Sí…Tío-dijo ella, frívola, inexpresiva, y desde hace dos meses ha sido así, sin excepciones, hasta tal punto de que Noctániel había desaparecido de sus pensamientos y de su mundo.

Tiempo después, el elfo se sentía emocionalmente apoyado por sus fieles compañeros, Arthur y Donquen, quienes lo acompañaban en su festín de aflicción a donde quiera que este pisara.  Durante las horas libres ya no se instalaban a conversar en las mesas donde jugaban juego de cartas intercambiables con sus compañeros, sino que se sentaban en un rincón oscuro opacado por una brecha negra, siendo ignorado por el resto del mundo, mientras que ellos veían hacia la lejanía cómo se divertían todos.

-Desde hace ya dos meses la gente no quiere juntarse con nosotros-Dijo Donquen, recostado de un muro sobre el pastizal como sus compañeros.

-Todos creen que Noctaniel robó esa varita-agregó Arthur-Y quizás crean que también participamos en ello

-¿Y no lo van a creer? El muy imbécil asimiló toda la culpa frente a todos, cuando ya se estaban llevado preso a Elekin

-Oye, gordo, eso no ayudará a Noctániel a sentirse mejor

-¿A sentirse mejor? Si es por él que ya las chicas ni se nos acercan.

-Ninguna chica se ha acercado a ti, culo gordo

Pero Noctániel ni se preocupó en participar en los convencionales temas inmaduros que frecuentaban sus compañeros, ni mostró risa ante tal acto juvenil, sino que meditaba, meditaba una y otra vez con la vista hacia el infinito.

-Espero que hayas aprendido una valiosa lección sobre todo esto, Noctániel-dijo Arthur al elfo nocturno

-¿Qué debí aprender?-preguntó, indiferente

-Que no importa qué tan complicadas estén las cosas para uno mismo, los verdaderos amigos siempre estarán allí para levantarte por los hombros y ayudarte a encarar las dificultades-y mientras lo decía, un director de teatro exaltado y sollozante aplaudía a las emotivas palabras de Arthur.

-¿Y eso qué tiene que ver con el robo de la varita? Pedazo de idiota-Se estrujó los cabellos dorados, se levantó del pasto y abandonó el lugar donde yacían sus amigos, ese día se sentó solo en la cafetería durante el almuerzo, y los copos de cenizas no dejaban de caer.

Seis días después del inicio de las cenizas de Cruacath, Mithrod había convocado una gran reunión de todos los estudiantes en las afueras de los terrenos del castillo, una tarde después de haber culminado todas las clases de ese día. Justo como en el primer día de presentación y la charla motivacional de una profesora con problemas de párkinson que terminó siendo saboteada por Agatha y la troupe de desastrosos estudiantes, pero esta vez los más serios, formidables e intrépidos habían restado de tantos novatos que no pudieron soportar el año escolar, generalmente algunos se jubilaban para jugar World of Warcraft y sus calificaciones bajaban en el ámbito teórico, y los que trataban de esquivar el ámbito práctico, eran severamente castigados o expulsados, pues tal actitud Pussy no era tolerado en ninguna facultad de la era mágica de Infernolia.

El mago carraspea un poco antes de declamar

-Buenas tardes a todos, valientes guerreros y brujos de la academia de Gladia, yo, el rector Mithrod, los he convocado hoy en día para un importante anuncio sobre lo que ocurrirá en los próximos días de clases, y supongo que ya se hacen una idea sobre ello.

Tras una pausa, y tal como en el primer día, Agatha exclama y sin ser notada entre todo el tumulto de jóvenes.

-¡A nadie le importa, anciano!

Alicia, que estaba a su lado, le propina un breve pero fuerte pellizco.

-Agatha, ¿qué te he dicho sobre respetar a los profesores?

-Dijiste “los profesores”, no a los rectores… Está bien, solo bromeaba

Y Agatha termina su frase con su boca muy próxima al oído de Alicia.

-Pero me debes ese pellizco, querida, nadie puede tocarme de esa manera-y su lengua acaricia sensualmente el contorno de su oreja.

Mientras, y sin haberle prestado atención al atentado de Agatha, Mithrod continuaba su declamación.

-… Y durante años se ha manifestado este fenómeno conocido como el inicio de Cruacath, consistiendo en la progresiva llegada de las cenizas y con ellas el rugir de los Wyverns, bestias aladas semejante a los dragones, pero altamente venenosos y sagaces en el juego sucio…

Un muchacho alto había levantado la mano

-¿Sí, Thomas?-Atendió Mithrod.

-Señor, dicen que el excremento de Wyvern es altamente volátil  que durante meses de fermentación estos explotan a un radio de altas proporciones provocando que se condensen de manera negativa en las nubes y se convierta en una lluvia de cenizas.

Y al escuchar eso, unas chicas se estrujaban las lenguas mientras exclamaban asqueadas

-Eso todavía sigue siendo un mito, señor Thomas-respondió Mithrod apresurando su respuesta, maquinando algo que pudiera evitar un pánico en cadena.

-¿Estas cenizas no provocan impotencia sexual?-preguntó otro

-Desde luego que no, de lo contrario, se suspenderían las clases.

-Rector Mithrod-intervino una chica de lentes e inexorable belleza

-¿Ahora qué?-respondió algo agobiado.

-¿Qué opina sobre la posibilidad de adaptar la filosofía a la comprensión de la paradoja de la dualidad onda crepúsculo explicada por la mecánica cuántica?

-Qué carajos…

-Rector

-¿Qué?-gruñó esta vez

-¿Por qué no me dejan comprarle a Soraka ítems de attack damage?

-¡SUFICIENTE, CALLENSE Y PRESTEN ATENCIÓN, QUE ESTO ES SERIO!-todos se aturrullaron y las preguntas cesaron.

-Muy bien, ya les he explicado todo acerca del fenómeno de Cruacath, y la prueba final, que los designará en una de las más importantes lecciones jamás enseñadas de la academia, tendrá que ver mucho en ello, será en parejas, pues hacerlo solo conllevaría la derrota inmediata, es nuestro plan de filosofía, así que, manos a la obra, busquen a un fiel compañero para la prueba de sus vidas.

Todo estalló en murmullos y cuchicheos, los profesores y alumnos no podían creerlo, pues el nuevo plan de Mithrod y su implementación de una prueba final aun sin aclarar del todo, era un nuevo método para que en aquel año escolar egresaran los mejores guerreros y brujos de toda Infernolia, aunque eso fuera algo mucho más allá del entendimiento de todos.

“Temo que Mithrod se está volviendo un demente, si piensa hacer lo que estoy creyendo que hará”, murmuró la profesora de El cuidado de los dragones domesticados

Los días pasaban y las cenizas no cesaban.

Agatha se sentía menos violenta estando al flanco de Alicia, pero todavía seguía haciendo de las suyas contra el ente estudiantil como mejor sabía hacerlo, algunos decían que provocar su tempestad le era más satisfactorio que el mismo placer sexual, solo una minoría creía que su conducta era represalia o influencia del algún extraño hecho de su oscuro pasado, el misterio de Agatha era tan minucioso como sus puños y sus llamaradas chamuscando a los que le hacía bullying.

Aquel mismo día, Agatha sucumbió a un chico llamado Castaño, uno de los brabucones de la academia, ella le escupía improperios, y él en posición fetal alzando sus palmas en modo defensivo impedía que le siguiera golpeando con sus puños llameantes de la piromanía. Su rostro magullado y sus trapos quemados era evidencia clara de que jamás en su vida se le olvidaría la humillación pública.

-Arrodíllate y pídeme perdón-decía ella con su imponente voz femenina superior, mientras lo sujetaba por los cabellos de la nuca.

Por orgullo, el muchacho se quedó tan serio y observador con sangre chorreando de su nariz, y una sonrisa burlona e indiferente mana por sus labios, esto hizo enfurecer más a la bruja de fuego.

-¡Pídeme perdón!-bramó, pero castaño, a pesar de su sonrisa burlona y desafiante, en el fondo sentía la derrota y el sucumbir de sus puños contra los de ella, su alma se sintió herida, y su pequeño cerebro no pudo asimilar que “esta vez el cazador fue cazado” como diría Agatha comparando la situación con las metáforas del reino animal.

-¡Maldito, he dicho que te arrodilles y me pidas perdón!-esta vez escupió sangre, y sus dientes se asemejaban a los de un hombre amante del sexo menstrual. Ninguno de los presentes se atrevió a detener la pelea, o la masacre, pero siempre hay excepciones, siempre, en estas ridículas historias de fantasía siempre hay un individuo que sobresale de los límites establecidos por el mismo escritor.

-Agatha, ya fue suficiente-dijo Alicia, quien no tuvo problemas para abrirse paso por entre el público, pues el mismo deseaba una intervención incluso hasta la de un conejo (para ver correr más sangre, desde luego).

-Este impertinente emite piropos asquerosos a cualquier chica que ve pasar a su frente, y eso me molesta… ¡Mucho!

-Ya tuvo suficiente, no lo volverá a hacer, por favor, si sigues, lo matarás y te expulsarán, ven conmigo-y le extiende la mano, Agatha lo pensó detenidamente, y finalmente el león, quien sucumbía con sus garras al matón del matadero, sucumbió ante las palabras sutiles de un cordero. Ambas se alejaban poco a poco de aquel tumulto y poco después…

-Eso es, hazle caso a tu dueña, perra sin cadena…-El joven arrodillado y ensangrentado, gastó las últimas bolas que le quedaban para tal acto de arrogancia, todos exclamaron ante tal impertinencia.

-¿Puedo darle una lección, Alicia?

-Adelante

Desde ese día, Castaño no volvió a meterse con ningún inferior durante todo el año académico, dicen y que poco después empezaba a dudar de su sexualidad por lo herido que salió ese día, día que jamás olvidaría, pues había sido derrotado por una chica, y no cualquier chica, Agatha, la bruja pirómana de Doomia.

Noctániel no podía ver de frente a Alicia cuando la encontraba eventualmente, porque cuando lo hacía, ésta volteaba hacia otro lado, apenada por su desdicha.

“Ella debe de pensar también que soy un ladrón, lo sé” pensó.

Y era de suponer, ya que Alicia no soportaba la mirada del elfo más de un segundo, pues enseguida viraba su gentil rostro hacia un lugar donde él no estaría invadiendo sus vidriosas pupilas, y esquivaba los ojos espetando del elfo nocturno. Todos veían a Noctaniel con cierta lástima y pena, y eso lo incomodó más frente a su amor prohibido, y con resignación, se aleja hacia los cauces del bosque Plumasdegrifo, y se alejaba de todas esas miradas penetrantes y lúgubres, pero ninguna de ellas se comparaba con la de la sobrina de Mithrod.

Nadie tuvo un semestre más doloroso que Noctániel, pues aparte de su amor no correspondido, gracias a aquel suceso del robo de la varita en el mercado de Gladia, sus clases eran exclusivas. Un profesor llamado Morgan,  espadachín  élite especializado en la metodología aplicada a criaturas y humanos, enseñaba a chicos especiales con conductas especiales, matones sanguinarios, de rostros cortados y temperamento volátil, y el pobre Noctániel debía compartir una clase con ellos eventualmente cuando no tenía que soportar la discriminación de sus compañeros. Y un día, cuando tocó subir la dificultad de las clases, las cosas fueron de mal en peor para el pobre elfo nocturno.

-Hoy desarrollaremos un nuevo concepto para probar sus habilidades, muchachos-decía Morgan a su clase, llena de mastodontes fornidos y algunos de rostro cavernícola y otros de asesinos drogadictos, y el más pequeño e insignificante, el elfo nocturno-¿Han oído hablar del sistema EvE?

-No, señor-respondió uno de los más altos, delgados y de rostro pálido-sería, sería… Interesante-(el pobre se crispaba, sus párpados eran intermitentes, en señal de que en cualquier momento, si perdía los estribos, podría desencadenar una furia sangrienta como un berserker)-sería interesante, si nos, si nos enseñara algo de EvE

-Muy bien, Valgard-respondió Morgan con aprobación y sobriedad-EvE son las siglas de estudiante contra estudiante. Si, señores, combatirán unos con otros mano a mano, y veremos quién de ustedes es el más formidable y astuto.

-¡Por fin podré aniquilarlos a todos ustedes de manera justa y sin que me expulsen, malnacidos!-bramó uno de los más musculosos y atontados, con una voz monstruosa y gutural mientras que batía su puño contra el pupitre y lo quebraba en pedazos.

-Cerraré tu asqueroso pico de un solo puñetazo para ver si sigues hablando estupideces-respondió otro.

-¡Hagan algo de silencio, y déjenme ir llamándolos por pareja!-gritó Morgan.

“Estoy perdido, me harán papilla…” pensó Noctániel, y los pelos se le erizaban cuando tocaba al profesor llamar a las respectivas parejas.

-Fenrir, Horacio

Ambos muchachos se levantaron de sus pupitres y a campo abierto se miraron con ojos torvos y sanguinarios.

-Espadas en alto-bramó el profesor-preparados. Empiecen.

Ambos metales chocaron y chillaron por el estruendo de sus amos, Horacio tajó a nivel de los tobillos, y con gran astucia Fenrir lo evitan con un salto hacia atrás, dejando el piso hendido como por una enorme tempestad. Fenrir contraataca con un golpe centrado, y las maniobras evasivas de Horacio logran agotarlo físicamente, Horacio, con un golpe de revés, logra ofender ligeramente a su contendiente con un tajo en diagonal hacia su torso, a continuación, Fenrir suelta su espada, y cuando Horacio ríe mientras lame la sangre de la hoja, una especie de transmutación corporal se apodera de Fenrir, su piel se desgarra, sus tendones manan de su cuerpo raído como tela gastada, y finalmente, ante Horacio se presenta un enorme lobo de pelaje negro y ojos rojos como el infierno, enseguida se abalanza contra Horacio, quien había descuidado su guardia, y el lobo noquea a este con sus patas delanteras, y antes de que pudiera desgarrarlo por completo con sus zarpas, el profesor Morgan lo empuja por el flanco.

-Suficiente, Fenrir-dijo a este, volviendo a su forma humana de manera inmediata.

“por favor, que no diga mi nombre, que no diga mi nombre, que no diga mi nombre” pensó Noctániel con los dedos cruzados y los pelos de punta.

-Thantor, Noctániel-gritó este.

Noctaniel giró en torno a su cuello y observó a Thantor, un enorme mastodonte con yelmo de vikingo y una risa siniestra riéndose de la suerte del elfo nocturno mientras se crujía los nudillos.

-Salgan al frente, ahora

Noctániel fue el primero en levantarse de su puesto, el profesor le murmuró algo mientras blandía su espada-No quiero desmotivarte, pero no sobrevivirás a esto, muchacho-Noctaniel engulló del susto.

Thantor se levanta de su mesa, y tras un golpe de revés con su único puño (porque el otro puño lo había perdido a causa del ataque de un Wyvern hacía años, y como reemplazo, tenía un gancho mecánico) la mesa salió dispara hacia el aire en pedazos y astillas, tomó la silla por el respaldar y la lanzó tan fuerte hacia el firmamento que llegó al espacio exterior y golpeó fuertemente la cabeza de uno de los clones del elenco de la guerra de las galaxias.

Cuando estuvo frente a Noctániel, lo miró desde su descomunal altura, tomó su espada, desarmando al elfo nocturno, y la masticó hasta convertirla en un chicloso metal masticado y babeado. Cuando la arrojó a un lado, dijo.

-Te voy hacer picadillos, enano

-Espadas… Quiero decir, puños al frente. Preparados. Empiecen.

Fue Thantor quien inició el primer estrecho de manos, o mejor dicho, el primer estrecho de caras. Un proyectil cerrado fue a dar contra el pobre Noctániel, tras un salto lateral este logra evadir el enorme puñetazo que provocó una fisura en el suelo verdoso, pero allí no se detiene, la furia lo domina por el golpe fallido y su poca precisión a causa de su descomunal peso, nuevamente intenta agredir salvajemente al elfo, y Noctániel corre sin detenerte para evitar una patada ascendente que hendió el suelo.

-Me limpiaré los dientes con tus huesos cuando acabe contigo.

Una ráfaga de puños se abalanzó como una locomotora hacia el elfo nocturno, Noctániel no se dejó agredir, pero Thantor lo persiguió sin cesar. A continuación, el elfo nocturno, muy vigoroso y decidido, se lanza bajo las piernas de su oponente, cayendo de bruces por su retaguardia, sus puños empezaron a castigar cruelmente a Thantor a medida que este giraba lentamente, y el rostro de Noctániel se corrompió en total pavor al ver que su ofensiva no tenía ni el más minio efecto contra éste. Thantor, con una sonrisa torva y siniestra y un chasquido de su lengua, toma a Noctániel por el cuello, lo alza como una copa de vino tinto y prepara su gancho listo para dispararse contra la cabeza del elfo nocturno.

-Haré un poco de arquitectura con tu rostro, ¡prepárate!-dijo, y antes de que pudiera disparar el gancho, ocurrió algo interesante.

La misma energía de la que disfrutaba el elfo nocturno cuando se defendió del guardia el día de la persecución se estaba proyectando nuevamente dentro de su ser, sus ojos se tornaron de un rojo infernal, sus manos, que en ese momento intentaban aparatar en un intento desesperado la pesada mano de Thantor que estrangulaba su cuello, emitieron uñas negras y filosas, y cuando estas crecieron hasta tal punto que parecía una prostituta descuidada, Thantor gritó del terrible dolor al sentir como estas se  enterraban y se colaban por sus tendones, su única mano sangró, y mientras intentaba chuparse la sangre manante, Noctániel se abalanzó salvajemente sobre este, lanzando una ráfaga de garras que magullaron ferozmente al mastodonte y lo hicieron virar de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, Thantor cayó al suelo y la tierra tembló bajo los pies de los presentes, con miles de fisuras en su rostro y extremidades chorreando sangre a hilos.

Ese día caían cenizas, y el profesor Morgan no lo podía creer.

-Esto es imposible… Tú, venciste a Thantor…

Noctániel se limitó a callar, sus garras se guardaban bajo sus hombros y su mirada impregnaba ese miedo que indicaba que aun se hallaba defensivo ante cualquier cosa.

-Se suponía… Se suponía que…

-¿Debía perder ante él?

-No, aprender un poco de respeto, por eso estás aquí, por eso TODOS ESTÁN AQUÍ, CUERDA DE IMBÉCILES DESADAPTADOS, y respeto es algo de lo que aun careces, pues me has contestado deliberadamente.

-¿Qué ocurre, querido tutor? ¿Acaso le molesta que un elfo nocturno le haya enseñado un poco de honor?

-¡Fenrir, ensénale un poco de respeto a esta asquerosa criatura albina!

Todos se levantaron de sus mesas y pupitres para chismear la sangre que pronto se derramaría, Valgard observaba a Noctániel de la misma manera como él lo observaba, Noctániel no se inmutó, nunca mostró debilidad, pero nunca está demás correr en esas situaciones apretadas.

Las cenizas no cesaban de llover.

Noctaniel corrió como mejor pudo, pues era de día, y los elfos nocturnos durante el sol no presentan mucho poder y destreza como la noche se los otorgaría. Fenrir arranca un árbol desde la raíz  y lo avienta en el aire con todas sus fuerzas, directo al pobre Noctániel, y los codos del pobre elfo parecían pistones de locomotora, corría a toda pastilla, pero para su suerte el árbol que le habían atentado cayó justo frente a su camino, no pudo continuar su maratón hacia los portales del castillo y finalmente salvarse de aquel antisocial, así que viró su marcha hacia el bosque Plumasdegrifo, donde, a pesar de los robles obstaculizando su huida, nunca aminoró el paso, pero el miedo y la fatiga pronto lo envolverían en una fugaz desesperación y lo sucumbirían a los pocos segundos.

Morgan les ordenó a todos que no se adentraran allí a ver la (masacre) pelea y le pidió a Fenrir que lo persiguiera y se lo comiera vivo, pues transformado en lobo no le perdería el rastro… ni el rostro.

-¡No huyas, maldito cobarde, y enfrenta tu destino-bramó Fenrir con su vibrato de voz gutural, y de la misma manera que la anterior, su cuerpo empieza a padecer la transformación de un enorme lobo sediento de sangre y vísceras desprendidas, Noctániel corría a buen ritmo para haber sentido la mala vibra de la luz del día, apartando los brezos y ramas que le impedían el paso con sus sudorosas manos, pero el lobo Fenrir era aun más veloz y por un momento flanqueó al elfo desde la lejanía donde los robles discreteaban su enorme cuerpo afelpado. El umbral del bosque despedía rayos del sol hacia el rostro del elfo, y por fin sentiría que amaría el sol por primera vez, el círculo de luz se aproxima, pronto estaría a salvo y lejos de sus perseguidores, cien metros, setenta metros, cincuenta metros, treinta metros…

Fenrir lo noqueó con sus patas delanteras, cayendo éste de boca, y ese día las cenizas no cesaban.

Muy feroz, con su pata derecha presiona el cráneo contra el pastoso lodo y lo restriega furiosamente  como sacándole el jugo a una naranja.

-¿Te gusta comer mierda, elfo?-gruñía Fenrir en su transformación de lobo.

-¿Te gusta? ¿Te gusta? Puedo hacer esto todo el día, ¿De qué sirve seguir viviendo si todos te odian por manchar la reputación de la academia tras haber robado esa varita? Mithrod no te extrañará luego de que te impregne mis colmillos y te haga mierda-Escuchar su horrible y monstruosa voz era peor que oír a Justin Bieber cantar Chop suey.

“Este es mi final, sabía desde el inicio de las clases que todo esto pasaría, ahora solo quiero morir…” pensó el elfo mientras los manojos de tierra se le colaban por entre los dientes. Fenrir finalmente se aparta y permite al elfo incorporarse lenta y débilmente, Noctániel se tambaleaba y observa a Fenrir no como un oponente, sino como un ámbito de redención.

Fenrir le propina un zarpazo en el pecho, rasgando su sobretodo y provocándole una ardiente herida babeando sangre, sangre rojiza, vivaz, crepuscular y ardiente.

-Defiéndete, haz que valga la pena matarte-le gruñó el lobo, pero Noctániel se limitó a observarlo, afligido y desorientado, esperaba pacientemente a que Fenrir lo asesinara.

Mientras las cenizas no paraban de caer, el enorme lobo de grandes proporciones se abalanza hacia el elfo nocturno, y Noctániel cae de costado al suelo, empujado fuertemente, pero precisamente no fue el lobo quien lo hizo.

Estando en el suelo de costado, Noctániel vio al lobo también caer con la lengua afuera, aunque no pudo ver quién había provocado ello, pero escuchó una voz familiar que no sabía si sentirse a salvo o en más problemas al respecto.

-¿Estás bien, llorón?-preguntó la voz, que provenía de alguien del cual solo Noctániel alcanzó a ver sus botas, cuando se levantó, corroboró la presencia de su salvador.

-Siempre lo estoy…-respondió el elfo nocturno-Elekin.

No hubo tiempo para agradecimientos y sermones, Fenrir ya se estaba incorporando y el momento de combatir volvía nuevamente de mala gana, pues el lobo se tornó torvo y siniestro, más aun que antes. Mientras trataba de levantarse con dificultad con sus patas traseras

Las cenizas no paraban de caer sobre el campo de batalla

-Los mataré a ambos y me bañaré en toda su asquerosa sangre.

El lobo se lanza a la ofensiva, pero esta vez fue Elekin quien recibe toda su tempestad, para su suerte reacciona a tiempo y le oscila la misma arma con la que lo había noqueado la vez anterior, un mazo negro y alargado llamado Rompecráneos, el lobo salió disparado hacía la dirección opuesta, y cuando se levanta, las cosas fueron de mal en peor. Se alza sobre sus patas traseras y cierra sus puños con gran ímpetu, empieza a gruñir mientras un aura amarillenta como los rayos del sol lo envuelven en un vendaval de sorpresas siniestras.

-¿Se está transformando en súper saiyajín?-exclamó Elekin

Noctániel había perdido todas las ganas de morir, ahora ese extraño sentimiento de salvarse lo embargó.

Lo que antes era un lobo ahora era una bestia afelpada antropomorfa, de grandes músculo y pulgares para poder aventar puñetazos, con el mismo aspecto del Fenrir transformado en lobo. Elekin intentó nuevamente defenderse con el mazo, pero este se quiebra al contacto con la piel tosca del hombre lobo y golpea fuertemente al pobre muchacho, Elekin quedó tendido en el suelo, y Noctániel sintió que debía hacer algo antes de que lo matara, nuevamente ese extraño sentimiento de querer hacer algo por los demás, ¿por qué lo embriagaba con esas proporciones tan inusuales? Alguna fuerza misteriosa, como aquella vez que se culpó del robo de la varita, manaba por su subconsciente, generada por alguna fuente cercana, y la misma se aproximaba más y más hacia su ser, pero no era momento de lamentos y pensamientos inútiles, se estaba enfrentando a un hombre lobo con esteroides y debía poner cabeza fría ante el asunto.

Canalizó su antigua energía, sus ojos se tornaron de un impetuoso infernal, sus garran manaron, sedientas de sangre ajena, ahora interceptada al lobo Fenrir para cargarle toda su maldita furia, trepó por el lomo, o la espalda en este caso, del lobo antropomorfo y le clava furiosamente sus uñas ennegrecidas en el trapecio, Fenrir intenta liberarse de su opresor girando hacia múltiples lados como intentado atrapar su cola, pues sus brazos eran tan gruesos que no alcanzaba su retaguardia. El elfo seguía clavándole sus uñas, y él se revolcaba en el suelo como un cerdo bañándose en lodo para herir lo más posible al pobre Noctániel, luego se levanta y tras ejecutar una voltereta en el aire, su opresor sale disparado directo al suelo, junto a Elekin. Espera lo peor, pues sus fuerzas durante el día se agotan con facilidad.

-Cuando termine con ustedes, tendrán que despegarlos del piso con una chucharita-gruñó El lobo, su voz era más monstruosa que cuando era un lobo normal.

Noctániel, sentado al lado del pobre y tendido Elekin, cierra los ojos para prepararse ante su verdugo, lo primero y quizás lo último que se imaginaría sería estando al lado de Alicia, tomados de la mano, ella curándolo de sus heridas provocadas por Fenrir, y consolándolo ahora y siempre.

Se vio obligado a abrir los ojos cuando escucha repentinamente de su atacante los monstruosos quejidos de lobo,  y nota que se cubre ambos ojos con las patas, o en este caso, ambas manos, y maldice sin cesar. Las cenizas no paraban de caer.

En ese momento, desde el umbral del bosque se había avecinado Agatha, quien le había propinado un proyectil de fuego a Fenrir, pero no iba sola, Alicia la acompañaba.

-¿Te gustó eso, chihuahua?-dijo ella, en su típico tono burlón.

-¡Me había acabado de comprar estos lentes de contacto, ahora acabaré contigo, perra!-bramó el lobo, con los ojos lagrimados y rojizos. Justo cuando a toda velocidad iba a impactarse contra Agatha, Elekin se pone en medio y recibe un potente zarpazo que le marcó el rostro, nuevamente es noqueado. Noctániel se enfrenta cara a cara contra el gigantesco antropomorfo.

-Noctániel, te matará, por favor, vuelve-gritó Alicia.

“Sabe…Sabe mi nombre” pensó el elfo, y las cenizas no paraban de caer.

-Debo hacer esto, o todos estaremos perdidos.

A continuación, se avienta hacia el rostro del lobo y le propina un tajo con sus penetrantes uñas que lastimaron su lengua y su hocico. Fenrir, con fuerza bruta, intercepta al elfo nocturno con ambos puños hacia él, Noctániel responde aferrando ambos puños con los suyos, sujetando tembloroso y fuertemente reteniendo la tempestad de la bestia.

“No creo que pueda resistir más, pero no puedo dejar que los lastime a ellos”, decía para sus adentros.

Agatha hacía ratos que intentaba canalizar y emitir su poder alquímico, no tenía intensiones de dejar morir al elfo pues “es solo una carnada, pero yo seré quien destruya a ese Furry” pensó. A continuación y como acto final, una columna de fuego centrifugó todo el escenario, los robles se prendieron en un fuego descomunal, y si se me permite decirlo, no era nada parecido a un incendio forestal, sino algo peor; y junto con los árboles el lobo se prendió en llamas y empezó a corretear como loco intentando apagarse, pero los árboles que se habían estado debilitando desde la corteza por la intensidad de las llamas cayeron sobre él, derrotándolo finalmente, solo un musculoso antebrazo fue lo único que no quedó sepultado bajo troncos y hojas muertas. El combate había finalizado, y los copos de cenizas no paraban de llover.

Agatha le estaba dando patadas en el vientre a Elekin, para ver si lograba despertar

-Ouch-había despertado-¿por qué haces eso? Duele mucho

-¿Por qué me salvaste?-preguntó ella-Eres un marica al haberte sacrificado así, creo que lo menos que puedo hacer es curarte de esas heridas, pero si le llegas a decir a alguien que fui amable contigo, te usaré como leña para mi chimenea.

-Si… Gracias-Elekin estaba encantado por el momento, finalmente Agatha notaba su presencia, y no tuvo que robar una varita para ello. Ella lo carga y se lo lleva lejos hacia los dominios del castillo.

Noctániel no podía creerlo, pues estaba vivo y nunca, jamás, había experimentado el trabajo en equipo, y arrodillado ante el bosque siente a sus espaldas un par de sutiles palmas tocando ambos hombros ¿quién será?

-Eres muy valiente, Noctániel-dijo Alicia, colocándose de cuclillas para ver más de cerca el rostro magullado y embarrado del pobre elfo nocturno, aun en aflicción y desesperación, temía que Alicia le recordara el día del robo, pero no fue así, aunque no pudo verla directamente a los ojos.

-¿Por qué viniste, Alicia?-preguntó

-Todos estábamos preocupados, pues como todos saben, o algunos, hoy es el día EvE para las clases de alumnos especiales, y muchos creían que terminarías mal después de eso, así que le propuse a Agatha venir y saber si podíamos hacer algo por tí.

-Pero… Pero, te preocupas por mí, después de haber robado esa varita…

-Shhh-Alicia le colocó el dedo índice en los labios, y lo silenció, por último, le entrega un trozo de papel con algo escrito, un poema y una lista de quehaceres tachado.

-he guardado esto desde el día en que me lo encontré. Noctániel, yo sé que tú no robaste esa varita.

Y las cenizas no paraban de llover, cristalinas y celestiales, él jamás había sentido aquello que…